Sonia: Abrazándome a mí misma, fr*té la piel de mis brazos, intentando crear algo de calor con el roce de mis dedos. Haber escogido este vestido, había sido una buena opción en el momento. Estaba enojada, llena de euforia, sentía que me podía comer el mundo y quién sabe que más cosas. Pero, de cualquier forma, estaba decidida hacer que esto funcionara. Rodé mis ojos. Solo que ahora, cuando el frío de la noche calaba hasta mis huesos, supe que había sido una decisión muy est*pida. Mi vestido, sin mangas, no ofrecía ninguna protección. Como sea, seguí caminando, deseando llegar cuanto antes a la parada de buses. Lo único bueno de todo, era que aún había gente a esta hora de la noche. Así que no tendría que preocuparme de algún loco asaltándome en un callejón desierto. Llegando a la para

