Sonia: Horas después, estábamos todos reunidos alrededor de una hoguera improvisada, compartiendo como familia. Charlie, sentado a mi lado, me codeo ligeramente. Le di una mirada irritada. —Ahora no, cariño. No tendremos s3xo en la fiesta de nuestra hija. Él levantó una ceja, observándome con diversión. —No sabía que esa era una opción, pero ahora que lo mencionas. —Su rostro se enterró en mi cuello y en vez de excitarme, me hizo reír. El rastrojo de su barba me hizo cosquillas. —Ya, Charlie. Tus padres nos observan. —Aunque no estaban para nada molestos. Bianca, me guiño un ojo. Charlie resopló, pero no se apartó de mí. —Muñeca, ahora que tengo tu atención, mira a tu izquierda. Le hice caso, giré mi rostro y observé a mi madre sonreírle a Jacob. Solo que sus miradas decían algo más.

