OLIVER
—¿Qué acabas de decir?— preguntó mi padre con una mirada fulminante.
—Lo que acabas de escuchar— lo mire directo a los ojos —Soy gay.
El levantó su mano y me golpeó —¿Es un chiste?— me tomó el cabello y tiro de él —Escúchame bien. Vas a ir directo a la casa de Aurora y le dirás que te equivocaste y todo era una farsa.
—No— susurre y eso hizo que él tirara más fuerte.
—¿Qué?
—Dije que no— me solté de él.
—Si no lo haces te olvidas de tu padre.
—¿A si? Pues no quiero tener de padre a un hombre que no respeta mis preferencias— di media vuelta y me dirijo a la puerta de su despacho.
—Si sales por esa puerta te quitaré todo lo que te he dado.
—No me importa. Puedo trabajar por mi cuenta, no necesito de ti y tú dinero— abrí y salí.
—¡VUELVE AQUÍ!— gritó.
—Nunca— añadí antes de cerrar la puerta.
Una sonrisa apareció en mis labios y corrí hacia la entrada de la casa. Salí de ella y comencé a reír, jamás me había sentido de esta manera. Me había rebelado contra mi padre y eso me hacía sentir libre.
Toda mi vida estuve regido bajo sus reglas.
"El estudio es el que forja a las personas"
"La forma de vestir de una persona es lo más importante"
"Debes obedecer en todo lo que tus superiores te digan"
"Seguir las reglas"
"Seguir las reglas"
Estaba cansado de sus mierdas y su régimen que, según el, me haría ser un buen jefe en el futuro.
Ahora me sentía invencible, nadie podía detenerme. ¡No señor! Claro que no. Hasta que la llamada de la tía Lisa me bajo de la nube en la que me encontraba.
—¿Qué hiciste esta vez Oliver?— Pregunta con su voz decepcionada.
—Lo que me recomendaste. Le dije a mi padre que me gustan los chicos.
—Si. Se lo que dije, pero no tenías que decirlo de esa forma— dice —Tú padre acaba de llamarme muy molesto.
—¿Qué fue lo que te dijo?
—Que lo desobedeciste.
—Incluso después de saber sobre mis preferencias se atrevió a decirme que hablara con Aurora para decirle que era una mentira. No estoy dispuesto a hacer eso, pretende casarme con alguien por quien no siento amor.
—Tu padre busca lo mejor para ti. Desde el principio a sido así.
—Lo se, pero él no puede entrometerse en mi vida amorosa. Le he permitido que escoja mi ropa, las escuelas e incluso le permití que me inscribiera en academias extraescolares. Ahora soy mayor de edad y puedo decidir por mi cuenta.
—¿Estas revelándote después de cuatro años? Oliver tienes veintidós. ¿Estás siguiendo algún ideal entre los chicos de tu edad?
—Obvio no— reí —solo quise hacerlo. La verdad ya me canse de esto.
—Pues tu padre me pidió que te acogiera en mi casa. Aunque no voy a hacer eso. Le dije que te conseguiría una casa propia y también comenzarás a trabajar para mi.
—¿En serio?— pregunté decaído.
—Si y también entrarás a la universidad. Tu padre te mandará unas largas, largas vacaciones a Texas conmigo, tu tía favorita.
—No es como si tuviera más tías.
—Cierto— ríe.
—¿Cuando me iré?
—Tu vuelo sale mañana en la mañana así que prepara tus cosas— después de decir eso colgó y no me dio tiempo de negarme.
Suspire y entre nuevamente a la casa. Subí a mi habitación y comencé a empacar todas mis cosas.
Mi padre entró a la habitación —Perdón por haberte gritado hace un momento, pero la noticia que me diste me llegó de sorpresa.
—No importa ya.
—Supongo de Lisa ya te dijo que irás con ella a vivir. Esto no tiene nada que ver con lo que me dijiste así que no me odies.
—Entonces ¿Por qué?
—Los negocios se complicaron y tengo que enviarte ahí para que nada malo té pase.
—A si. Tus malditos negocios en la mafia— cerré la maleta y la puse en el suelo junto a mi cama. —¿Ahora quien ataca?
—La nueva banda LL, mató a dos de mis hombres esta mañana y ahora quiere tomar nuestro territorio.
—Solo espero que puedas detenerlos y demostrarles de que está hecho Gula.
—Eso haremos, les demostraremos quien manda en este territorio— solo me limite a sonreír —Te dejó descansar. Mañana tienes que salir temprano hacia Texas— salió de la habitación y me dejó descansar.
A si, salte un punto importante. Soy el hijo único del líder de la banda mafiosa GULA. Tal vez parezca extraño, pero él no es mi padre biológico, él me adoptó de un orfanato. Verán, la historia va así. Él es una persona que no tiene o más bien, no puede tener sentimientos románticos por otra persona. Entonces. Para que su padre lo dejara tomar el liderato en los negocios, tenía que tener estrictamente un hijo barón que pudiera tomar los negocios en el futuro. Y aquí estoy yo, su hijo.
Tengo que aclarar que él no me odia por ser gay. Solo que cuando esta molesto es mejor no molestarlo. Lo sé perfectamente, pero tenía que contárselo de una vez por todas. En fin, la vida es un poco dura.
...
A la mañana siguiente me levantaron los hombres que mi padre puso a mi cuidado las veinticuatro horas. Me aliste y salí de mi habitación para seguido salir de la casa y entrar al auto blindado en el que me transportaban.
Los hombres me llevaron al aeropuerto y esperaron a que subiera al avión para que regresaran a la casa. El vuelo demoró no menos de dos horas. Solo estaba viajando de Liverpool hacia Beaumont en donde estaba la cadena hotelera de mi tía Lisa.
En cuanto baje del aeropuerto uno de sus empleados fue a recogerme. Punto importante, la tía Lisa jamás se ha involucrado y jamás se involucrará en los negocios de GULA. Ella lo rechazó y por poco deja a la familia, pero mi padre convenció al difunto abuelo de que le permitiera salir y en cambio le puso su propio negocio limpio de negocios sucios.
Al llegar con la tía Lisa ella me llevó directamente a la que sería mi nueva casa. Esta era por mucho más proel a en la que solía vivir, pero ¿a quién le importa eso? Compro muebles nuevos y contrato s un decorador de interiores para que se encargara de arreglar la casa.
—Tengo que aclararte que están prohibidas las fiestas nocturnas o que molestes a los vecinos ¿entendiste?
—Si— susurré.
Soy conocido por ser un organizador increíble de fiestas, alcohol, alcohol y mas alcohol. Mi padre no sabe sobre eso y si llegara a enterarse estoy seguro que me mantendrá de rodillas frente al retrato del difunto abuelo por toda la noche.
—Más te vele. No quiero recibir quejas de tus vecinos— se estacionó frente a mi nueva casa —Ven conmigo te presentaré con tus vecinos— bajo del auto y yo también.
Caminamos por todo el vecindario, conociendo a los nuevos vecinos. Había desde ancianos hasta niños pequeños. Todos convivían armónicamente y eso era muy bueno. La última casa que visitamos estaba vacía así que la tía Lisa dejó de insistir en tocar el timbre. Esta era la casa del frente así que no demoraría mucho en conocer a esos inquilinos.
—Devén estar en la escuela— dio la vuelta y cruzó el asfalto —Recuerda lo que te dije. Nada de fiestas— dice antes de subir a su auto. Baja la ventanilla y me mira —te espero mañana en el trabajo y pobre de ti si no vas— dicho eso se marchó y yo entre a la casa para poder descansar.
Uno de los vecinos me envió la invitación a un grupo de vecinos y entre para poder saber los chismes del día. Después de un rato se me ocurrió la brillante idea de organizar una pequeña fiesta de bienvenida e invite s todos los miembros del grupo.
Al anochecer todos asistieron y la función comenzó. Alcohol, música y más alcohol. Todo iba perfectamente hasta que alguien tocó la puerta. Rápidamente fui a abrir y, bueno, el chico que se encontraba parado en la entrada era totalmente mi tipo.