|Capítulo Dos|
Tres años y medio atrás.
Liam Brown.
Tiene un hijo. Ella tiene un hijo. La mujer a la que espere mucho tiempo, tiene un hijo, un hijo que no es mío. La mujer por la que estuve dispuesto ver caer a mi gente, ha formado su propia familia con otro, ha salido a adelante sin mí. Al parecer me ha olvidado, me ha dejado de lado. En tan poco tiempo ella ha hecho su vida con otro hombre. Mientras que yo ni siquiera puedo dormir bien, porque por las noches aún me despierto llamando su nombre. Con la necesidad de tenerla a mí lado...
Yo aún la amo, pero ella. Ella parece que jamas me hubiera conocido y pero lo hizo, no obstante esta con otro. Me mintió, realmente creí que después de que todo se arreglara estaríamos juntos sin ningún impedimento. Pero no es así, porque esa nunca fue su intención, no pensaba regresar a mí. Quizás solo fue una excusas para poder estar con él. Solo fue su manera de sacarme de su vida gentilmente para luego herirme sin necesidad de clavar una dada directo en mi corazón. Incluso esta comprometida con él, si estuviéramos juntos, estoy seguro que no aceptaría comprometerse conmigo.
Pero que puedo decir. Todo en nosotros era imposible...
Después de todo yo hice un juramento y ella escogió su camino.
Quería creer que era una pequeña prueba para que después estuviéramos juntos sin impedimento algo pero podrá ser así. Al menos no en esta vida.
Estoy seguro que ella siempre lo supo. Siempre tuvo claro que no estaríamos juntos.
Todo entre nosotros tuvo un mal final. Cada cierto tiempo ocurría algo que abría una brecha entre los dos. La cual terminaba hiriéndonos y rompiendo algo por dentro del que se rendía primero y pedía perdón. Ambos somos orgullos y sobre protectores con lo que queremos. Ese era uno de nuestros grandes problemas...
Savannah, la que yo conocí al inicio. Era un joven madura para su edad, conocía y no confiaba en cualquiera. Por fuera parecía que ponía su reputación y su orgullo por encima de todo, pero por dentro estaba llena de sentimientos y emociones que eran casi nuevos e inexplicables para ella. Pero aun así estaba abierta a conocerlos y entenderlos.
Yo, me permití ser su maestro en eso. Por que la amaba y la amo. Quería que lo que yo sintiera ella lo hiciera conmigo, no quería ser el único en nuestra relación que experimentará lo que significa tener una pareja para toda la eternidad. Hice lo imposible para que nuestros momentos buenos fueran inolvidables. Incluso cuando discutíamos -Lo que pasaba seguido- Trataba de ser amable, tierno y considerado. Algo que casi no tuve tiempo de aprender ya que lo primordial para mí cuando era pequeño, era entrenarme y aprender a ser un buen futuro líder para la manada.
Caos, eso es lo que fuimos juntos. Caos, el peor que pudo haber existido.
Porque entre ella y yo habían cosas sin resolver. Cosas que nos terminaron alejando, sin haber comenzado nunca.
Eso es lo que fuimos y sí, no sé lo que ocurra en adelante pero estoy seguro que Savannah Lynch marcará el termino de mí debilidad y será la última, y única en desecharme de esa manera. Nadie más será dueña de mis emociones, nadie más que mi pequeña Hyacinth. Ni siquiera su madre por más obstinada que sea será capaz de hacer que derrumbe el muro que desde hoy impongo entre la personas del exterior y mis emociones...
Me niego a volver ser olvidado.
-¿Liam? -pregunta Stella detrás de mí-. Hermano, hemos estado parados aquí por mucho tiempo. Debemos regresar a la manada.
-Regresa tú -demando con voz distante.
-No te hace bien estar aquí, Liam. Déjala ya -pide tomando el borde mi chaqueta de cuero grueso.
-Quiero saber por qué lo hizo -respondo, dando un paso hacia delante. A la distancia puedo ver como Savannah, su hijo y ese hombre caminan de regreso a su manada.
-¡Liam! Tienes cosas más importantes que hacer en la manada -tira más fuerte mi chaqueta, haciéndome perder la poca paciencia que me queda.
-Déjame Stella, por la Diosa Luna -expreso levantadole la voz, haciendo que suelte el material de mi chaqueta, con tanta fuerza que termina cayendo encima de la nieve. Sí es invierno. Uno triste para mí.
-Volvamos a la manada, Liam -sus ojos me miran con dolor-. Hazlo por Hyacinth -la sola mención de mí hija, hace que vuelva a mis cabales y deje de insistir en perseguir a Savannah.
-Bien... Regresemos a la manada -concuerdo. La ayudo a levantarse.
-...
No lo puedo creer aun. Pero si ella cambio, siguió su vida, como si yo no hubiera existido en su vida. Como si no hubiera hecho lo imposible para lograr quedarme a su lado y viceversa.
No obstante no debe de importarme. No cuando tengo a Hyacinth, gracias a mí hija, puedo salir a delante. Puedo vivir por mucho más tiempo. Por ella seguirá con mi legado. Una cosa tengo claro, no me arrepiento de haber creado a mi hija con Jasmil, pero tal vez me hubiera gustado que ella fuera la hija de mi mate, conmigo. Lamentablemente, Savannah, eligió otra cosa para ambos.
Por sus acciones, yo no soy el padre de su hijo y ella no es la madre de mí hija. El tiempo, nuestros orígenes y el destino lo quiso así...
Ahora, Hyacinth, aunque no quiera verlo así, es mi fuerza para vivir. Sí la mate de un hombre lobo, sobre todo un Alpha, se va o lo rechaza. Tiene la posibilidad de vivir por más tiempo, no con la misma fuerza de antes, pero seguirá con vida. Ayudaría que yo me una a Jasmil, por ella es la madre de mí hija, pero no puedo y no deseo hacerlo. Puede que Jasmil sea caprichosa, porque lo es. Pero nunca la he visto fallar en alguna decisión para ayudar a la manada de su padre.
Sería una excelente Luna, pero no para mí manada. No para mí, porque aunque ella haya cometido errores no se merece vivir a la sombra de la mujer a la que yo quise. Porqué sí, Jasmil se ha equivocado una infinidad de veces. Pero eso no quita que mi mate también lo hizo. Todos nos equivocamos. Pero yo cometería un error al convertir a Jasmil en mí esposa, Luna y Reina de mí manada. Ella lo haría muy bien, de eso estoy completamente seguro, pero no podría verla como mi compañera, sabiendo que no lo es.