A la mañana siguiente, la tensión en el departamento de los Matamba era palpable. Antes de que Sergi Sergueth partiera a la Academia, Jandey Matamba se puso su mejor camisa y partió hacia el despacho de Magnus. Era imperativo desactivar al Vicedirector, y el nuevo uniforme era la excusa perfecta para un encuentro formal.
Jandey entró al despacho con una sonrisa profesional y extendió la carpeta sobre la mesa. —Vicedirector Magnus, le traigo el boceto final del nuevo uniforme. La paleta de colores es sobria, como usted sugirió, pero con toques de azul vibrante que representan la identidad de la Academia.
Magnus ni siquiera levantó la vista de sus papeles, transmitiendo desinterés absoluto. —Déjelo en la mesa, Matamba. Ya le dije que el diseño debe reflejar la moral de esta institución, no sus ambiciones artísticas personales.
—Por supuesto —replicó Jandey, manteniendo la calma inquebrantable—. Por eso hemos usado tonos profundos. Pero notará un detalle innovador: la costura de los pantalones es reversible. Si un niño se ensucia, tiene una solución inmediata, promoviendo la limpieza sin castigo. Es una medida práctica y estética, pensada para la comodidad de los padres.
Magnus levantó la vista, escéptico. Su boca se curvó en una mueca de desdén. —Los padres deben enseñar disciplina y pulcritud, no depender de costuras reversibles. Lo revisaré cuando tenga tiempo disponible. Ahora, retírese.
Mientras Jandey enfrentaba el rigor de Magnus, Sergi Sergueth buscó apoyo en un lugar de confianza. Llamó a Brunella, su amiga trans, la única que podría entender la mezcla de amor paternal, frustración y el dolor de ser juzgado por la identidad familiar.
—Brunella, ¿qué hago? Estoy paralizado —dijo Sergi, la voz temblando ligeramente por el estrés acumulado—. Chloé preguntó a Katrina si no le gustaría tener una mamá. Y preguntó por su pasado. Sé que Magnus le está metiendo veneno sobre nuestra vida. Siento que nos está desarmando.
Brunella suspiró al otro lado de la línea. —Sergi, mi vida, la duda del origen es una etapa inevitable en la adopción. Magnus solo puso el acelerador. Ella necesita que su historia la haga más fuerte, no que la debilite. La historia que le cuenten debe ser más épica que cualquier fantasía de madre biológica que ella pueda crearse. ¿La historia de ustedes, de cómo la eligieron, no es suficiente para demostrarle que es amada?
—Lo es, pero ella está pidiendo más. Siente que le ocultamos algo vital. Y esa sensación es la g****a por donde entra el prejuicio de Magnus.
—Entonces no oculten nada. La verdad de ustedes es la mejor arma contra el prejuicio. Ve a dar tu clase. Sé el profesor brillante que eres. Pero no pospongas esa conversación. Necesitan contárselo hoy.
Luego de su charla, Sergi Sergueth se dirigió a la Academia. El ambiente en el aula de Literatura Infantil era ruidoso, pero la entrada de Sergi impuso silencio. Sergi sonrió y saludó, su voz clara. —¡Buenos días, jóvenes!
Los niños esperaban con entusiasmo la clase de Sergi, sabiendo que sus métodos eran imaginativos. Margaretã, hija de Arthur y Katrina, se sentó en primera fila, con los ojos brillantes por la anticipación.
—Bien, chicos. Hoy veremos cómo la literatura nos enseña sobre los lazos que elegimos y la fuerza que tienen. ¿Quién me recuerda lo que significa la amistad incondicional, esa que te elige por encima de todo?
Justo entonces, la puerta se abrió con estrépito. Magnus entró, imponente, con la excusa de "observar la clase". Se detuvo junto al escritorio de Sergi, su presencia era una losa que aplastaba el ambiente creativo.
—Buenos días, niños. Profesor Sergueth, interrumpo un momento. No quiero que malgaste su tiempo con temas abstractos que confunden.
Magnus se dirigió a los alumnos, su mirada se posó directamente en Margaretã, la hija de su jefe, su blanco de acoso conocido. —Niños, su profesor les está hablando de un concepto difícil.
Margaretã se levantó, miró a Sergi en busca de apoyo. —Estamos viendo... que los animales forman familias aunque no sean iguales, señor. Y el profesor dice que la amistad es elegir una familia.
Magnus sonrió falsamente, con frialdad. —Ah, elegir una familia. Interesante. Pero, ¿la literatura infantil no debería centrarse en la figura tradicional, indiscutible, de la Madre y el Padre, que son el pilar moral de la sociedad? ¿Y qué tiene que ver esto con que los animales formen familias diferentes? . —Señor, tiene que ver porque la amistad es un lazo muy fuerte. El cuento de La Loba y el Ciervo que vimos la semana pasada enseña que el amor no necesita ser de la misma especie para ser real. El profesor dice que las familias que se eligen son las más valientes.
Magnus cortó la respuesta —¡Suficiente! Continúe, Sergueth. Solo asegúrese de que los temas sean apropiados para la edad y la moral de la Academia.
Una hora más tarde, Arthur y Magnus se reunieron en el despacho de la dirección, con Sergi presente. Arthur revisó el documento, impresionado por el rigor y la exhaustividad de Sergi.
—Sergi, esto es impecable. El enfoque en la técnica y la historia es excelente. Un trabajo sobresaliente.
Magnus tomó el documento con desprecio, examinándolo como si buscara una plaga. —Es un esfuerzo meritorio, pero no veo ninguna mención a la moral o al decoro que exigen las actividades extraescolares. Es claramente un intento de colar su activismo.
—Vicedirector —intervino Sergi con calma forzada, la tensión palpable—. El currículum cumple con cada punto técnico que usted exigió. ¿Quiere que hablemos de decoro? El baile es arte y expresión. Prohibir o limitar el arte por prejuicios personales e infundados, eso sí es inmoral y antipedagógico.
Magnus se puso rojo, su voz se elevó peligrosamente. —¡Tenga cuidado con su insolencia, Sergueth! Este currículum es un disfraz. El baile libre no es necesario en una academia de élite.
Arthur interrumpió, dando un golpe seco en la mesa. —¡Basta! Magnus, el currículum de Sergi es profesional. No hay nada que objetar. Y el boceto del uniforme de Jandey es elegante y cumple con el presupuesto. Ambos proyectos quedan formalmente aprobados. Si tiene quejas, tráigalas por escrito y con fundamento legal.
Magnus se levantó, derrotado momentáneamente, pero con odio fijo en los ojos. —Esto no termina aquí, Arthur.
Al finalizar la jornada estudiantil, Jandey y Sergi supieron que no podían esperar más. Se sentaron con Chloé en el sofá, el silencio lleno de significado.
—Mi amor —empezó Jandey, tomando sus manos con la suya—, sabemos que quieres saber de dónde vienes. Y tienes derecho a conocer tu historia completa.
—¿Sobre mi mamá? —preguntó Chloé, con un brillo de esperanza y miedo en su rostro.
—Sobre nosotros. Sobre tu origen —dijo Sergi, suavizando la voz. —Tus papás te elegimos a ti, Chloé, y te amamos con todo lo que somos. Pero lo que no te contamos es por qué Jandey sabía exactamente dónde encontrarte... y qué lazo biológico nos une.