—Arthur, gracias por recibirme —susurró Jandey con un hilo de voz apenas audible—. El vicedirecto Clerk me llamó ayer por la tarde. Quiere hablar conmigo mañana lunes, a primera hora de la mañana.
Arthur se recostó en su sillón, observándolo con una fijeza que buscaba transmitirle fuerza —No es solo contigo, Jandey. Tienes que entender cómo funciona esto . Mañana se activa el protocolo oficial para casos de fuga de menores. Chloé será entrevistada por Magnus, Marisa, la psicopedagoga y yo.Después, nos tocará hablar con ustedes, los padres. Es una emboscada para encontrar fisuras en su estructura familiar y cuestionar seriamente su idoneidad.
Jandey se cubrió el rostro con las manos y un sollozo ahogado escapó de su garganta —Sergi y yo discutimos. Fue horrible Me levantó la mano en medio de una discusión.Me gritó cosas espantosas, dijo que nunca quiso ser padre, que todo esto fue un capricho mío y de mi hermana Malaika antes de morir . Nos vamos a separar definitivamente,
—¡Escúchame bien, Jandey! —Arthur golpeó suavemente el escritorio—. No puedes llegar mañana desmoronado de esa manera. Magnus Clerk busca una debilidad legal para sacarlos de la institución de una vez por todas. Él detesta lo que ustedes representan y usará este escándalo para destruirlos profesionalmente. Tienes que ser fuerte, al menos mientras estemos dentro de esas cuatro paredes de la dirección. Hazlo por Chloé, ella te necesita entero para no derrumbarse por completo ante los ojos del vicedirector. Ella necesita un padre que la proteja, no uno que se rinda ante la presión.
—¿Cómo puedo ser fuerte si mi hogar se cae a pedazos? —preguntó Jandey con desesperación—. Chloé ya sabe lo de Malaika. Sabe que le mentimos durante dos años enteros. Sabe que su madre murió y que nosotros guardamos el secreto como si fuera algo sucio o vergonzoso. ¿Cómo me va a mirar a la cara mañana frente a los directivos de la escuela si sabe que su padre es un mentiroso? Me siento fracasado, Arthur. No sé cómo recuperar su confianza.
—Mañana te quiero a las ocho en punto en mi oficina, sin retrasos —ordenó Arthur con su tono de director—Arthur caminó hacia la puerta del despacho, queriendo terminar con la agonía de su amigo. —¡Katrina! —llamó hacia el pasillo con voz potente—. Por favor, dile a Chloé que baje de inmediato a mí despacho. Su padre ha llegado con sus pertenencias.
Minutos después Chloé entró en al despacho con el rostro serio y la mirada alerta, escoltada por Patrick, quien se mantenía a un metro de distancia como un protector silencioso.Chloé dio un paso hacia atrás, manteniendo una distancia prudencial que heló el corazón de Jandey.
—Hola, pá —dijo ella con una seriedad impropia de sus pocos años—. ¿Y dónde está papá Sergi? ¿Por qué no vino él también? ¿Sigue enojado conmigo por haberme ido al cementerio a buscar a mi mamá? Me gustaría que diera la cara después de todo.
—Tenía muchas cosas que organizar en el departamento, mi vida. Me pidió que te trajera todo lo que necesitas para que estés cómoda estos días. Te manda muchos besos y dice que te extraña mucho, pero el trabajo no lo dejó venir hoy.
—Está bien, acepto la maleta con la ropa —respondió la niña con voz firme—. Pero todavía estoy muy dolida, papá. Me mintieron sobre mi mamá Malaika durante mucho tiempo y eso no se cura simplemente con traerme mis vestidos favoritos o darme excusas sobre el trabajo de papá Sergi. Me duele que me traten como a una bebé que no puede entender la realidad de la vida y de la muerte. Siento que ya no puedo confiar en las cosas que me dicen en casa.-Arthur intervino rápidamente para romper la tensión que amenazaba con provocar un nuevo llanto en Jandey. —Bueno, basta de dramas familiares por el día de hoy. El fuego ya está listo en el quincho trasero de la hacienda. Hoy hay barbacoa familiar y Jandey se queda en el almuerzo, no acepto objeciones de nadie. Patrick, ve a ayudar a tu madre con con las bandejas de carne asada que están en la cocina.- De acuerdo- Patrick caminó rápido hacia la cocina
Ya afuera, bajo el techo del quincho que protegía de la lluvia fina de la campiña londinense, el aroma de la carne asada comenzó a elevar el ánimo de todos los presentes. Los seis hijos de Arthur se acomodaron en la mesa larga de madera rústica con un alboroto que Jandey agradeció internamente, pues le permitía ocultar su estado de ánimo bajo el ruido infantil de los pequeños
—¿Te gusta la carne muy cocida o jugosa, Chlo? —preguntó Patrick, sirviéndole un vaso de jugo de manzana fresco— Mi papá dice que la jugosa tiene más sabor, pero a mi hermana Margaretã le gusta casi quemada.
—Jugosa, Patrick. Gracias por cuidarme tanto desde que llegué —respondió ella con una pequeña sonrisa que el niño le devolvió con orgullo sincero.
—¡Mi papá es el mejor haciendo barbacoas de todo Londres! —exclamó Margaretã con entusiasmo—. ¡Es el secreto de los Gerard Chéjov para ser felices bajo la lluvia constante que cae sobre nosotros!
Arthur se reía mientras servía los platos con destreza. —No exageres, Margaretã. Jandey, por favor, come un poco. Necesitamos que recuperes fuerzas para lo que viene mañana en la institución. El hambre no ayuda a pensar con claridad y menos frente a un hombre tan difícil como Clerk.
—Gracias, Arthur. El aroma es increíble, de verdad —admitió Jandey,
—Mañana en la Academia... —comenzó Chloé, mirando fijamente su plato—. ¿Me van a castigar por haberme ido de casa? ¿El señor Clerk me va a expulsar?
—Claro que no, pequeña —respondió Arthur—. Vamos a tener una charla con Marisa, la psicopedagoga.
—¿Y el vicedirector Clerk? —insistió ella con un brillo de temor en sus ojos—
—Ese señor es un amargado crónico-intervino Patrick con firmeza—. Pero mi papá es el Director. Si Magnus intenta decirte algo feo, yo voy a estar en la puerta esperando. No te voy a dejar sola ni un segundo, Chlo. Te lo prometo por mi honor.
Katrina le acarició la mano a Chloé con ternura. —Estarás con Arthur. Mañana será un día de música y de estrenar ese uniforme. Lo demás lo resolveremos los adultos.—Gracias..Arthur —susurró Jandey —Agradécele a ese cachorro —respondió Arthur señalando a su hijo mayor—. Él fue quien no se rindió jamás hasta traerla de vuelta. Mañana, Jandey, necesito que estés entero. No hables con nadie más hasta que estemos juntos frente a Clerk.
Unas horas después.. Jandey se levantó y se despidió de Chloé con un beso largo en la frente. —Te amo, hija. Mañana nos vemos en la escuela. Todo saldrá bien, confía en nosotros.—Chau, pá. Dile a papá Sergi que... que espero que esté bien —dijo la niña, Jandey caminó hacia su coche.
—Papá, ¿de verdad vas a dejar que Magnus Clerk hable con ella?
—Es el protocolo, Patrick.
Arthur le revolvió el cabello con cariño. —Ven, vamos a ayudar a tu madre. Mañana será un día largo para todos nosotros.