Nuestras miradas se conectaron a tal puntobque ni siquiera sé cuánto tiempo transcurrió en ese momento. Su toque me quemaba. Abrazaba mi piel. —Tenías grasa —le dije por medio de un susurro aclarando el porqué lo había tocado. Sus pupilas captaron en mi dedo que no estaba mintiendo, así fue como soltó mi muñeca suavemente y un extraño sentimiento de vacío me golpeó dejándome ligeramente atontada. —Creo que deberíamos pasar —hablé otra vez nerviosa y antes de que él pudiera responderme algo di rápidas zancadas a mi casa mientras que pude oírlo venir detrás de mí de inmediato. Por Dios, lo toqué con la excusa de quitarle la grasa, soy una estúpida. Me reprendí a mi misma avergonzada. ¿En qué estaba pensando? Un gruñido salió de mis labios y mis mejillas se sonrojaron aún más porq

