EN LA MAÑANA P.O.V Max Eran las seis de la mañana y el aire todavía conservaba ese frescor delicioso previo al primer golpe de sol. Como todos los días, trotaba rumbo al gimnasio. Cuando eres dueño de uno, no puedes darte el lujo de levantarte tarde; hay que predicar con el ejemplo. Disciplina ante todo. Y para mí ya era tan automático como respirar. Me había despertado a las cinco. Desayuno ligero, botella de agua y otra de suero —agua de coco de la finca— a mi lado. Jamás me acostumbré al sabor de las marcas comerciales. El de la finca… ese sí sabía a casa. La finca. Toda mi familia siempre había sido ganadera: gente de trabajo duro, manos ásperas y corazón noble. Yo crecí ahí, entre vacas, tierra húmeda y pasto recién cortado. Aunque ahora viviera en la ciudad, una parte de mí s

