CAPITULO IX

566 Words
SYAORAN Nunca creí que entrar al valle donde estaban los fenghuang fuera tan complicado. Y en sí no era difícil encontrar el valle, lo que era difícil era no ser comido por las bestias que rodeaban el valle. Cuando logré entrar un grupo de Fenghuang me atacaron, estaban por matarme, pero alguien llegó a salvarme. Me hice pasar por inconsciente, vi el poder de los fenghuang, no sabía que podían curar con su sangre. En ese momento pensé en que la visión de los demás sobre los fenghuang estaba equivocada. Pensé en dejar a un lado la venganza por la que venía, pero Tzao me había encargado una misión, una lágrima de un fenghuang. Así que necesitaba ganarme la confianza de Liang Xia, quien era la hija del líder de la tribu. Una vez que consiguiera la lágrima me iría. - Todos los días vengo al templo porque a los niños les gusta escuchar las historias que les cuento, siéntate ahí – Me señaló una esquina – No tardaré Todo lo que Liang Xia me había contado en el camino lo anoté en un pergamino, ahí anotaba las cosas que iba sabiendo sobre esta tribu. Cuando regresara al menos debería informar adecuadamente. - Xia ¿nos puedes contar más sobre nuestros ancestros y el fuego? - ¡Claro! A ver, déjenme recordar – Me preparé para escribir – Bien, los fenghuang de hace años podían controlar el fuego, por ejemplo, podían hacer que el fuego subiera a lo alto del cielo o podían crear una llama con un chasquido – En ese momento Liang Xia chasqueó, esperé ver una llama, pero no ocurrió nada. Los niños rieron - ¿Eres una fenghuang real? – Un niño la apuntó - Por supuesto que sí, pero ya saben que nosotros perdimos ese don hace años, ya no necesitamos eso para defendernos – sonrió mientras se cruzaba de brazos, no pude evitar sonreír, me recordó a Yu cuando nos contaba sus anécdotas en el campo de batalla - Señorita Xia ¿Podría contarnos otra vez sobre los Byakko? – Me erguí cuando una pequeña niña mencionó a mi tribu - ¡Sí! – Los niños gritaron al unísono - Bien… Los Byakko eran descendientes del tigre blanco, eran una tribu muy fuerte – Hacía ademanes conforme contaba lo que sabía, puse mucha atención, quería saber cómo nos describían, como describía a la tribu que hizo que se alejaran de todos – Su técnica militar era la mejor, por eso ellos lograron detener al malvado demonio que acabó con las demás tribus – Me quedé sorprendido, el demonio era Feng – Se dice que un guerrero, grande y fuerte como un tigre se paró frente al malvado demonio, sacó su espada – No supe a qué hora Liang Xia se subió a una silla, estaba al igual que los niños, muy atento de su narración, Liang Xia había tomado el rol de Yamei, sacó su espada imaginaria de detrás de su vestido – Y rugió como un tigre ¡Groar! – Saltó de la silla y los niños se levantaron corriendo y gritando. No pude evitar reír bajo. Aquella tarde fue mejor de lo que esperaba, pensaba que me aburriría, sin embargo, fue muy divertido. Liang Xia se pasó la tarde jugando con los niños, correteándolos y cargándolos. E incluso cantaba una que otra canción en un lenguaje desconocido.    
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