Llamado en sueños

1518 Words
Regresamos del yate hace tres horas aproximadamente. Ya desempaqué mis cosas y ahora estoy tirada en el sofá de nuestra sala. Me siento tan cansada que aún estoy pensando si voy a clases o no mañana. Kate se lanza a mi lado y luego se recuesta en mi hombro, dejando caer todo su peso sobre mi. —¿Pasa algo? —me pregunta, echándome un vistazo sin mover la cabeza. —Ya he dicho que nada —repito por enésima vez, suspirando. Se gira un poco para observarme mejor. —¿Todavía estas molesta por lo de ayer? —insiste. Pongo los ojos en blanco, ya irritada. —No, Kate. No estoy molesta. Ella sonríe. —Lo siento. Sabía que estabas aburrida. No deberíamos haberte dejado sola —vuelve a explicarme. —Sí, sí. Ya me lo has dicho como unas cinco veces. Y ahora, si me disculpas... —me muevo un poco para salir de debajo de su cuerpo. —¿A dónde vas? —pregunta un poco sorprendida. —A mi habitación —digo sin detenerme. Paso por la cocina para coger una manzana. Subo las escaleras y voy directo a mi cuarto. Arrastrando los pies me lanzo sobre la cama con desgano. Mi celular rebota a mi lado, llamando mi atención. Lo cojo para observarlo y lo estudio con extrañeza. El chico raro de mis sueños me lo había devuelto en el baño del yate, y se había sentido tan real que no podría decir si ocurrió o no. Me pregunto que querrá ese chico, nunca me había pasado algo tan extraño como eso. Por un segundo pensé en preguntarle, pero sería muy difícil poder controlar un sueño. Sin embargo, por primera vez desde mi cumpleaños, anoche dormí tranquilamente. Dejo caer la mano en mi pecho acunando mi teléfono y miro hacia el techo sin pensar en nada. Se me escapa un bostezo y mis párpados se van cerrando. El sueño me gana la batalla, haciéndo que me acurruque entre las sábanas. Cuando abro los ojos me encuentro sentada en uno de los bancos de un parque. Confundida, miro a mi alrededor. Estoy completamente sola y lo único que ilumina las sombras son un par de farolas. Lo reconozco de inmediato, aquí es donde a veces nos quedamos a pasar el rato cuando no queremos llegar al apartamento. Me encuentro cerca de mi universidad. Frunzo el ceño, confundida. —¿Y qué hago aquí? —me pregunto a mi misma con reproche. —Con gusto te respondo. Me sobresalta una voz que está a mi lado. Luego atisbo unos mechones blancos acompañados de una sonrisa fanfarrona. —¿Pero qué...? —¿Dónde estás? —me interrumpe. Mi desconcierto va en aumento. —¿Que donde estoy? —pregunto totalmente perdida.- Pues aquí, en este parque... —hecho un vistazo precavido a todo el lugar. —No me refiero a eso. Me estas bloqueando —me acusa mirándome con sus hermosos ojos flamantes. —Estas construyendo un muro entre los dos. No me dejas entrar. —Yo no he hecho nada —me defiendo. —¿No? ¿Y como explicas que no...? —se interrumpe a si mismo. Entrecierra los ojos en una mirada acusatoria. —Me estas diciendo que no lo haces intencionalmente. —Si me estás bacilando, pues te digo que no capto el chiste —murmuro, cautivada por su mirada. No aparta sus ojos de los míos. —Vale, pues escuchame atentamente. Necesito que vengas a este lugar. Pestañeo un par de veces, aún perdida. —Pero si ya te dije que estoy... —Me refiero de verdad. Esto es sólo un sueño- me dice como si fuera obvio. —Despierta. Te estaré esperando. Me incorporo de golpe, abriendo la boca como si fuera a protestar. Paso unos segundos tratando de aclararme la cabeza. Me encuentro en mi cama, como si nada hubiera pasado. El recuerdo nítido de una mirada en llamas me inunda. Si ese chico es un sueño, pienso averiguarlo en este instante. Me levanto rápidamente y me pongo los zapatos. No me detengo a pensarlo lo suficiente. Casi corro escaleras abajo. En la sala estaban Maggi y Every viendo una película que no alcanzo a ver. Ellas me miran como si me faltara un tornillo. —¿A dónde vas a esta hora? —pregunta Every, pausando la película. —Debo...debo irme —digo sin detenerme. —Pero, ¿a dónde? —me grita desde el sofá ya cuando salía por la puerta. Me desvío a la derecha y saco las llaves del coche de Every. Desbloqueo las puertas y entro, encendiendolo de inmediato. No tardo más de diez minutos en salir y llegar al parque. Aparco cerca de la acera y salgo del coche, cerrando de un portazo. El parque está poco iluminado y desolado, justo como en el sueño. Miro a mi alrededor, buscando a Asmodeo, pero no había ni una sola persona en todo el lugar. De repente alguien me empuja suavemente contra el lateral del coche y un cuerpo fornido me hace presión contra el mismo, impidiendome que me escape. —Se me hace una completa tortura esperarte —susurran unos labios carnosos, tan cerca de los míos que su aliento acaricia mis mejillas. Dejo mi mirada fija en ese punto, aturdida y jadeante. Su pelo blanco está desordenado en un sexy peinado. Sus ojos resplandecen con deseo. Trago saliva ruidosamente, la sorpresa y la tensión buyendo en mi interior. —Eh... ¿podrías moverte? —pregunto tratando de aparentar incomodidad, pero el escalofrío que me estremece me delata. —¿De verdad quieres eso? —acaricia mi mejilla mientras me sonríe maliciosamente. Tardo unos segundos en responder, alternando la vista entre sus labios y sus ojos. —S...sí —respondo con dificultad. Él rueda los ojos. —Odio cuando te engañas de esa forma —se queja para si mismo. —Hablas como si me conocieras. Ni siquiera sé si eres real. Su mano pasa de mi mejilla al hombro y aparta un mechón que descansaba sobre este. —Para de decir eso —me suplica en voz baja. Y como mismo vino el contacto, se fue. Da un paso atrás y se gira para no mirarme. —¿De verdad me llamaste? —le pregunto casi sin creérmelo. Cuando me mira su expresión es seria y se pasa una mano por el pelo, frustrado. —Quiero que hagas el pacto conmigo —me suelta sin responder mi pregunta. Toda esta situación me abruma. La irritación me invade y por primera vez la ira sobrepasa mi miedo. Doy un paso hacia él y lo señalo con un dedo, decidida a acabar con mi incertidumbre. —Se acabó. Me cansé. Ahora, o me explicas qué sucede y por qué actuas como si me conocieras o te juro que encontraré la manera de largarme y jamás volver a saber de ti —le suelto. —¿Me estás amenazando? —se acerca a mi, intimidandome. Mi fuerza de voluntad flaquea un poco. —Si, lo hago. ¿Entonces...? —digo para animarle. —Me gustaría ayudarte pero hay un pequeño problema —me cuenta, cruzandose de brazos. Sus brazos llenan perfectamente las mangas de su chaqueta. Soy muy consiente que lo único que nos separa es un pequeño paso. —¿Y cuál es? —pregunto impaciente, tratando de controlarme. Me sonríe tristemente. —El trato. No has aceptado el trato —confiesa. —¿Todo esto por el maldito pacto? ¿No puedes explicarme? —sin pensarlo dos veces me dejo llevar por la curiosidad y la ira. —De acuerdo, acepto tu trato. Con una sola condición: promete que no me harás daño. —Lo prometo —dice de inmediato. Su sonrisa se ensancha. Parece genuinamente feliz. Sus ojos de fuego me observan. Me toma la mano y creí por un segundo que sólo era para cerrar el trato con un apretón o un saludo. No pude estar más equivocada. Me atrajo con fuerza hacia él y sin darme tiempo a pestañear une sus labios con los míos. Nunca he besado a un chico tan intensamente como ahora, pero ¿qué me impulsa a hacerlo con alguien que ni conozco? O aún peor, que dice ser un demonio. Pero la respuesta era fácil: nunca he visto a un chico tan malditamente lindo como este, y la atracción que existe entre nosotros me hace imposible alejarme. Luego de unos segundos, logro reunir las fuerzas suficientes como para empujarlo, aunque no se mueve mucho, siente mi rechazo y se aparta. En sus ojos se pueden leer la satisfacción y el encanto, como si hubiera estado esperando esto por siglos. —Nos vemos mañana —se despide con emoción. —Espera. ¿Crees que puedes besarme y luego marchate así? —me quejo pero ya estaba hablando sola. —¿¡Asmodeo!? El muy cabrón me dejó hablándo sola. —Mierda... —susurro por lo bajo. Al parecer se escabulló de mis preguntas. Miro mi reloj. Son las 12:09 am. Suspiro y decido regresar a casa.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD