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Darius: Amor, Engaño y Sangre

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Blurb

Darius es un joven atractivo, rebelde e indomable, incapaz de sentirse del todo cómodo dentro del mundo del vampirismo, en el cual ha sido forzado a vivir. Perteneciente al Clan de uno de los vampiros más fuertes y ancestrales de todas las razas existentes. Cuyo líder llamado Agnew kendrick se encuentra totalmente obsesionado y enamorado de el, escondiéndole así un oscuro secreto que lo involucra directamente. ¿Cómo comenzó su historia? ¿Cómo es que de la nada un día despertó siendo vampiro? ¿Podrá recuperar aquellos recuerdos que le fueron arrebatados por capricho de un Tirano? En esta historia no solo encontraras romance, triángulos amorosos, poliamor hacia nuestro bello protagonista, pasión y seducción, Adentrate en este mundo de fantasía donde los hombres lobo, vampiros, entre otras criaturas mitológicas, no son tan diferentes a nosotros mismos. Pues compartimos los mismos sentimientos como el amor y el odio, ¿Que esperas? Te invito a averiguar el resto....SUSCRIBETE para saber que mas le deparara a Darius en su camino por saber la verdad y recuperar su memoria.

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Capitulo 1: El comienzo de todo, obsesión.
Esta historia comienza en aquel tiempo donde la época victoriana comenzaba a tomar auge. Más específicamente donde la reina Victoria comenzaba su extenso reinado. Las calles abarrotadas de gente. La plaza del centro de Londres era el lugar perfecto para que las jovencitas, hijas de nobles pasearan en compañía de sus damas a las diversas cafeterías que solían haber por el área y por las diferentes tiendas de ropa de la más alta calidad. Ese lugar era regido por el gobierno y la iglesia. Nada fuera de lo común para esa época. En aquel entonces era poco común ver gente de bajo estatus rondando por esas calles. Para eso existían los barrios bajos de Londres. Dónde está de más decir que todo era ilegal e indecente bajo el reinado de la reina Victoria. Sin embargo eso no era problema alguno para que varios de los nobles pasarán gran parte del día ahí, llevando una doble vida fuera del ojo y el escrutinio público tan demandante de esa época. En fin, nos centraremos especialmente en una de las principales familias dentro de la aristocracia londinense en aquel tiempo, Los Allen. Una familia que se había ganado el favor de su majestad la reina y ahora el líder de la familia gozaba el llevar el título oficial de Conde. Le había tomado años llegar hasta ese punto. Tener que escalar desde abajo y esforzarse hasta donde estaba ahora no era cosa fácil. Era todo un honor el que su majestad; la reina le haya otorgado dicha bendición. El conde Arthur Allen era un señor de mediana edad, y a pesar de su caracter osco e imponente. En el fondo era un buen hombre y una persona excelente y llena de grandes valores morales. El se habia casado con Alicia Varthen, una hermosa mujer, de piel blanca y cabello n***o como la noche, ojos extremadamente llamativos, de un color azul zafiro intenso. Una figura envidiable y además de una elegancia propia de una princesa. Ella era hija del Barón Varthen y el señor Arthur, hijo y heredero del Vizconde Allen. La pareja había vivido plenamente feliz durante sus 18 años de matrimonio. Y ahora lo eran aún más en la residencia que la reina les había otorgado junto con su nuevo título nobiliario. Ellos a pesar de toda la riqueza se amaban y nada los hacía más feliz que estar ahí juntos y más que nada criando a sus dos hijos. Darius Allen y Michael Allen. El primero de 18 años y el menor de apenas 10. Darius era un joven encantador. De cabellos negros como la noche más bella y oscura, ojos azules iguales a un par de hermosos zafiros. Si no fuera por el hecho de ser varón , podría decirse con seguridad que él era el vivo retrato de su madre. Era apuesto, de piel blanca y siempre vestía con gran elegancia. Luciendo sus abrigos vintage y pantalones de vestir negros o grises. Era uno de los solteros más cotizados del lugar pero eso poco le importaba a el. Su hermano Michael era todo un estudioso. Un niño realmente hermoso de cabello castaño y de bellos rulos. Ojos verdes como los de su padre. Y siempre solía vestir también con abrigos similares a los de su hermano mayor, solo que él usaba pantaloncillos cortos y largas medias. Con zapatos negros de tacón bajo. Darius amaba con toda el alma a su hermano menor. Por lo cual siempre procuraba su seguridad antes que la propia. También era su tutor. Ya sea en esgrima o en cualquier otra asignatura que a él se le había enseñado. Michael agradecía enormemente esto. Ya que adoraba e idólatraba a su hermano mayor. Y soñaba que cuando fuese grande quería ser igual que él. Una noche mientras se encontraban en una de las tantas lecciones de música, tocando el violin que Darius se encargaba de enseñarle. Alguien tocó a la puerta interrumpiendo la clase. -Lamento la interrupción, joven amo- se dirigió a Darius, Bella una de las sirvientas. -¿Que sucede?- pregunto educadamente antes de dejar el violín en su estuche. El pequeño Michael ante esto frunció los labios algo enojado de qué los hayan interrumpido en la mejor parte. -El Conde quiere verlos en el comedor. Los están esperando para cenar. - Dijo de manera nerviosa la sirvienta. Ya que aún no se acostumbraba a hablarle tan directamente al joven amo. Pero aún así estaba encantada de ser ella quien fuese a buscarlos. Porque así podría ver al joven Darius aunque sea un momento. -Enseguida iremos.- respondió Darius sin más. Diciéndole implícitamente con la mirada que se retirará. La sirvienta entendió ese gesto y se fue de ahí. -Pero hermano, aún no hemos terminado. Prometiste enseñarme La Stravaganza de Vivaldi hoy- rebatio abatido el menor. Haciendo un adorable puchero con los labios. Gesto que le pareció hermoso al más grande. Sin pensarlo más se acercó a su pequeño hermano, extendiendole la mano llamando así su atención. -Te prometo que lo haremos después, ¿de acuerdo?, venga no hay que hacer esperar a mamá y a papá - dijo este de manera sonriente, a la cual Michael no pudo resistirse. Así que con alegría tomo la mano de su hermano. Saliendo juntos del salón, dirigiendose al gran comedor. Una vez ahí sus padres ya habían comenzado a cenar y charlaban amenamente entre ellos. Cuando los más jóvenes ingresaron al salón. La servidumbre que se encontraba parada a los costados. Comenzaron a toda prisa a acomodar los platos y utensilios para que los jóvenes amos se sentarán a cenar con sus padres. Una vez que les sirvieron la comida. Michael comenzó a comer con gran hambre pero sin perder la elegancia que le habia sido enseñada. Por otro lado, Darius comía lentamente, lanzando breves y fugazes miradas a sus padres. Quienes al percatarse de esto. Sé sonrieron entre ellos. Esto le dio mala espina a Darius. Sabía perfectamente a qué se debía esto. -Hijo- comenzó su madre algo dubitativa. Pues sabía lo delicado y estresante que era este tema, en especial para Darius. -Imagino que habrá un gran baile mañana en el palacio del emperador o ¿me equivoco? - adivino sus pensamientos, dejando a su madre sin palabras. Y sin decir más solo pincho otro pedazo de filete y se lo llevó a la boca con toda la tranquilidad del mundo. Michael quien habia escuchado la palabra baile, de inmediato retiro el rostro del plato y miro a sus padres lleno de alegría. -¡Me encantan los bailes! ¿Puedo ir mamá? - pregunto esperanzado, ya que la última vez que el Marqués Landorf organizo uno, Michael no pudo asistir ya que habia enfermado. -Claro, que puedes ir, corazón. De hecho todos iremos.- respondió su mamá, haciendo incapié en la palabra todos para que Darius supiera que también el estaba obligado a ir. - te vas a divertir hijo- está vez habló solo para Darius- hablé hoy con la Marquesa. Y me comentó que habrá jovencitas quienes harán su primera presentación en sociedad el día de mañana. Quizá ahí podamos encontrarte a la esposa adecuada. Darius al escuchar esto, bufó por lo bajo. Manteniendo su mirada fijamente en su plato. -Muestra un poco más de entusiasmo, hijo- está vez habló el conde Allen. Que hasta ese momento se había mantenido en silencio y al margen, esperando pacientemente a que su esposa terminará de hablar.- Recuerda que serás mi sucesor. Y es necesario que te vayas preparando para ser un Conde. Darius obviamente no quería ser eso. Él solo quería ser un músico libre pero estaba seguro que sus padres jamás aprobarían esto. -Ademas se dice que llegara de visita un joven Duque que viene desde Francia solo para este banquete. Se dice que es gran amigo del Emperador y anda buscando hacer negocios. Nos vendría excelente aliarnos con él. - Mencionó su padre tratando de atraer nuevamente la atención de Darius. Pero noto que a este no le importaba para nada eso. Sin embargo sabía que su hijo jamás se atrevería a ser grosero con ellos. Darius suspiró, sabía que no tenía alternativa. Esto significaba demasiado para sus padres. Y más ahora por el reciente nombramiento que habían recibido. Y sería una grosería de su parte hacerlos sentir mal. -Esta bien,...ire- respondió sin ganas el joven. Sin embargo añadió - solo espero no me presionen. Yo haré las cosas a mi tiempo. Solo les pido eso y a cambio iré a cuánta fiesta quieran. Michael se alegró mucho ante esto. Pues la situación se ponía mejor. Ya que su hermano mayor había accedido a asistir al baile. Y eso ya era una enorme ganancia. Los padres también quedaron satisfechos ante la respuesta de su hijo. Tampoco es como si quisieran presionarlo. Dejarían que las cosas fluyeran en el baile. Así que todos con el buen ánimo que mantenían como familia. Se dispusieron a terminar de cenar y hablar entre ellos de diversos temas. La realidad era, que ellos eran una familia perfecta. Armoniosa y unida sin duda. Sin embargo uno nunca está preparado para lo que el destino tiene preparado para cada uno de nosotros. Y está familia no era la excepción a esa regla. (...............) El baile llegó. Y una vez que estuvieron en el gran palacio del Emperador cada uno de ellos se separaron por un instante. La madre de ellos fue directamente con las demás damas dentro del círculo social. Rodeando a la Emperatriz. Platicando con ella como si fueran amigas de mucho tiempo. Su padre el Conde hizo lo mismo, acercándose a los demás caballeros. No sin antes pedirle a Darius que por favor se divirtiera y que cuidara a su hermano un momento pero que aún así echara un pequeño vistazo para ver cuál dama era de su agrado. Darius solo asíntio, llevando a Michael de la mano hasta una de las esquinas donde los niños se estaban divirtiendo, dejo a su hermano ahí y le dijo que no se alejara mucho. Y que se divirtiera con los demás. Él daría una pequeña vuelta y regresaría. Cumpliría con el primer mandato de su padre. Buscar una dama, tal vez una no muy mimada o muy engreída. Por eso odiaba hacer esto. Ya que las mujeres de su edad, eran demasiado frívolas y crueles. Aún entre ellas cotilleaban a espaldas de las otras. Y eso no le agradaba para nada. Además de que la mayoría de ahí eran muy interesadas. Sin embargo caminó un rato. Buscando al rededor. Atrayendo la mirada de todos a su paso. Pues esa noche el joven lucía extremadamente apuesto. Ya que se encontraba vestido de manera elegante, con un traje de tres piezas, hecho a su medida, el cual consistía en: abrigo, chaleco y un pantalón n***o de vestir ajustado a su esbelto cuerpo. Además de unas botas negras. Y su cabello peinado hacía atrás de manera seductora, con varios mechones cayéndole por la frente. Caminaba con la cabeza en alto. Enfocando su mirada azulina sin mostrar interés y otra emoción que no fuera el aburrimiento. Su piel blanca resaltaba demasiado con ese traje y esa actitud tan fría y sería que tenia era irresistible para los demás. Fuera hombre o mujer no importaba. Para muchos esto era demasiado atrayente. Cualquiera quedaba prendado a su hermoso rostro y su radiante belleza. Sin nada que le llamara la atención. Se detuvo en la gran mesa que estaba desplegada ahí y sobre ella conténia gran cantidad de comida, postres y bebidas. Decidió tomar una copa de vino y luego se dió la vuelta recargandose levemente ante está. Mirando hacia una de las esquinas. Más específicamente dónde habia dejado al pequeño Michael. Sonrió al ver que este se divertía, dándole después un pequeño sorbo a su bebida. -Esta fiesta es algo aburrida ¿No te parece?- pronto una voz profunda lo sacó de concentración. Y se giró hacía el dueño de la voz. Encontrándose con un hombre joven, muy apuesto, de piel blanca muy radiante, ojos color violeta y una larga cabellera rubia platinada. Aquel hombre iba vestido de un traje de dos piezas. Solo que a diferencia del de Darius este tenia joyas incrustadas en el. Aquel sujeto miraba de forma extraña a Darius. Por lo que esté no dudo en regresarle una mirada un tanto desconfiada, alejándose disimuladamente de el, sin mediar palabra. -Espero no haberte incomodado. Es que te vi aquí solo y pues pensé que estabas igual de aburrido que yo- comentó de manera divertida aquel sujeto, ganándose una mirada un poco molesta de Darius- ¿Pero donde están mis modales?- dijo, danose después una pequeña palmada en la frente al reconocer su error. - Mi nombre es Agnew Kendrick. Darius reconoció el nombre en seguida.¿Y como no hacerlo? Si su madre se la paso nombrandolo toda la mañana. -Entonces, usted debe ser el invitado de honor - hablo finalmente Darius, dejando de lado su copa de vino tinto. Y tomó un pequeño pastelillo de chocolate. Llevándoselo a la boca ante la atenta mirada de Agnew. Darius noto esto, pero lo ignoro. Volteo hacia donde estába su padre charlando con los otros nobles y se dió cuenta de que todos ellos volteaban hacia donde ellos estában. -Espero no se ofenda, señor Duque. Pero al parecer creo que lo están esperando los caballeros de allá - dijo Darius, señalando con la mirada donde su padre se encontraba. - seguramente le resultará más divertido charlar con gente de su nivel, que con alguien no involucrado en temas de política y esas cosas. Si me disculpa tengo que ir a ver a mi hermano. Darius se despidió con una leve revencia. Antes de encaminarse hasta donde estaba Michael. Agnew no dijo nada. Solo sonrió, sin quitarle la mirada de encima a Darius. Aquel joven Duque había quedado maravillado ante el más joven. Así que sonriendo y con una idea en mente. Caminó hasta donde los demás hombres lo esperaban. (.....................) La fiesta finalmente habia terminado. Y ahí se encontraban los cuatro dentro del carruaje que los llevaría a su mansión. Darius cargaba el pequeño cuerpo de su hermano quien al divertirse tanto había caído rendido cuando salieron del palacio. Darius se mantenía observando por la ventana. La bella noche que ante ellos se presentaba. Solo escuchaba el sonido de las voces de sus padres de fondo. Hablando de lo maravillosa que había sido la fiesta. Todo iba tranquilo hasta que la madre de Darius se dirigió a él. -Y dime hijo, ¿Alguna jovencita que haya llamado tu atención? - pregunto tentativamente la mujer, pues pronto vio el fastidio reflejado en el bello rostro de su hijo. -No había ninguna que fuera lo suficientemente interesante. - respondió con simpleza. Sin apartar su mirada del camino. -Darius prometiste que buscarías una novia. - le reprochó su madre ya un poco enfadada por la actitud de su hijo. Darius se giro hacia ella, mirándola algo enojado. Sin embargo se abstuvo de responderle de mala forma a su madre. -Yo solo dije que aceptaba venir. Jamás accedí a conocer está misma noche a una mujer para mí. Además madre ya te había dicho que eso no me interesa. -Pero Darius... -Dejalo mujer, al menos hay que reconocer que lo intentó - intervino su padre poniéndose de su parte. Cosa que alegró enormemente a Darius. -Gracias, padre. -De nada hijo, además ya todo se dará en su tiempo. No hay que presionarlo más - Darius ante ese repentino cambio de actitud de su padre se sorprendió un poco. ¿Porque había cambiado de opinión? -Por cierto hijo, ví que estabas charlando con el Duque Kendrick -¿Eso es verdad? - pregunto asombrada la madre de Darius. Pues no podía creer que un Duque haya hablado con su hijo y más importante que Darius haya interactuando con él como si nada. -No fue nada relevante- dijo Darius ya algo cansado- solo comentó que estaba aburrido y ya. -Bueno eso es verdad. Según lo que nos comentó no suele asistir a este tipo de bailes. Pero el Emperador le insistió demasiado. -Me imagino- respondió Darius sin darle más importancia al asunto. -Por otro lado hijo, dejaste con una gran impresión al Duque - comentó orgulloso su padre. -¿Cómo?- cuestiono confundido Darius ya que según él, había Sido demasiado cortante con el otro. -Si, dijo que eres un caballero excepciónal y que llegarás lejos, hijo. Lo cual yo también creo. Darius se quedo callado. Pensando en porque mentiria el Duque sobre su comportamiento. Quizá tal vez para no avergonzar a su padre. -Dijo que esperaba volver a tener otra conversación contigo, hijo. Quizá se puedan hacer grandes amigos. Por lo que escuché es unos dos años mayor que tú. Además te serviría mucho su amistad. - sugirió su padre, arruinando todo con ese último comentario. A Darius no le importaba las conexiones dentro de este mundo y mucho menos una amistad con aquel sujeto. Cuando llegaron a su mansión. Fue el primero en bajar. Llevando consigo a Michael entre sus brazos. No quería hablar más del asunto con sus padres. Sin embrago nadie se dió cuenta de que alguien los había seguido y ahora eran observados por una imponente silueta desde una de las copas de los árboles del bosque que rodeaba su hogar. (................) Darius se encontraba en un lugar oscuro. Atado de pies y manos. Y con los ojos vendados. Sentado sobre el suelo, agudizando sus oídos lo más que podía para poder captar cualquier sonido que le diera indicios de dónde se encontraba. El sonido de una puerta grande de metal siendo abierta lo hizo sobresaltarse en su lugar. Girando inútilmente su vista. Tratando de deshacerse de la venda que cubria sus ojos. Unos pesados pasos se escucharon acercándose a él. Resonando con eco por todo el lugar. Instintivamente Darius retrocedió. Hasta que su espalda quedó contra la pared. Y pronto sintió esa silueta posarse frente a el. La sombra se agachó hasta quedar a su altura y con un ligero y suave toque. Llevo uno de sus dedos hasta la barbilla de Darius elevando su mirada. Darius trato de retroceder pero fue inútil. Aquel sujeto lo sostuvo entre sus brazos. Aprisionandolo por completo, Darius se resistía. Pero el sujeto solo sonreía de manera siniestra. Aquel extraño hombre hundió su rostro entre el hueco del cuello de Darius. Olfateandolo, deleitandose con el suave y dulce aroma del más joven. Darius tembló de miedo entre los brazos de aquel sujeto. Más sin embrago no pudo ni alejarse un centímetro de el. -Eres mío! - murmuró aquel hombre de voz profunda. Antes de morder el cuello de Darius sin piedad alguna, haciéndolo gritar fuertemente. (...….......) Darius despertó agitado y bañado en sudor. Aquella horrible pesadilla se había sentido tan real. Tanto así que llevó una de sus manos hasta donde aquel hombre lo había mordido. Notando que aquella zona en específico le dolía y le ardía con gran intensidad. Trato de calmarse, y tomo uno de los espejos que se encontraban sobre su buró, lo tomó y se observó en él. Pero no vio nada fuera de lo normal. Solo esa maldita sensación permanecía ahí. Suspiro, y sin más se levantó para poder iniciar con su rutina como cada día. Olvidando por completo aquella pesadilla. (.....….…......) El día avanzo y el reloj ya marcaba las diez de la noche. Y sus padres no se encontraban en casa. Ese día habían recibido una invitación por parte del Marqués para una fiesta de antifaces. Ellos le habían dicho a Darius que los acompañará pero como ya era tarde, se negó a ir. Pues además alguien tenia que quedarse con Michael. La vida de sus padres había cambiado demasiado. Ahora eran importantes dentro de la sociedad. Y no es que no les importarán sus hijos. Pero tampoco se podían dar el lujo de rechazar una invitación de alguien de más alto rango que ellos. Así que sin más opción optaron por ir. Dejando a los más jóvenes en casa. Por suerte no estaban solos, tenian guardias y caballeros que custodiaban los terrenos pertenecientes a la familia. Así que no había nada de que preocuparse. Ambos hermanos se encontraban en la habitación de Michael. Ya que Darius solía contarle algunas historias antes de dormir. Y ese día tocaba leerle un libro de sus autores favoritos. La maravillosa obra de Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle. Uno de los autores favoritos de Michael. Darius leía con gran paciencia. Perdiéndose entre las palabras del aclamado escritor. Mientras que Michael disfrutaba de la lectura , imaginando cada escenario de la obra literaria en su pequeña mente. Holmes había partido al filo de las nueve. No teniendo noción de cuando volvería, decidí matar el tiempo aspirando estúpidamente el humo de mi pipa mientras fingía leer la Vie de Bohème de Henri Murger. Die-ron las diez y oí los pasos de la sirviente camino de su dormitorio. Sonaron las once, y el más cadencioso taconeo del ama de llaves cruzó delante de mi puerta, en dirección también a la cama. Serían casi las doce cuando llegó a mis oídos el ruido seco del picaporte de la entrada. Ver a mi amigo y adivinar que no le había asistido el éxito fue todo uno. La pena y el buen humor parecían disputarse en él la preeminencia, hasta que de pronto llevó el segundo la mejor parte y Holmes dejó escapar una franca carcajada. ––¡Por nada del mundo permitiría que la Scotland Yard llegase a saber lo ocurrido! ––exclamó, derrumbándose en su butaca––. He hecho tanta burla de ellos que no cesarían de recordármelo hasta el fin de mis días. Sí, me río porque adivino que a la larga me saldré con la mía. "Estudio en escarlata" Al terminar de leer ese fragmento, Darius observó el reloj que llevaba consigo. -Deberias dormir ya, hermano. Es tarde y no se cuándo llegaran nuestros padres - Mencionó Darius. Cerrando el libro y poniéndose de pie. Pronto fue detenido de su abrigo por la manita de su hermano. Quién con ojos de cachorrito le pedía que por favor se quedará con él hasta que logrará dormirse. Darius sonrió enternecido y así lo hizo. Volvió a sentarse en silencio sobre la silla. Esperando a que Michael finalmente cayera ante los brazos de morfeo. Una vez que su hermano se durmió. Tomó el candelabro y salió de habitación sin hacer ningún ruido. Estaba por dirigirse a su habitación, cuando un extraño ruido proveniente de la parte de abajo de la mansión le llamo su atención. Decidido y valiente como era él, fue a inspeccionar de que se trataba. Ya era algo tarde. Y por ende los sirvientes ya se habían ido a dormir. Bajo con cautela las escaleras, alumbrando con la luz del candelabro todo a su paso. Y cuando finalmente llego al primer piso. Se dio cuenta de que los sonidos porvenian del área de la cocina. Se aventuró a seguir caminando. Pero antes de esto, tomó uno de los rifles de caza que su padre solía usar. Y fue directamente hacia la cocina. Una vez ahí, se encontró con que la puerta que daba al patio se encontraba totalmente abierta. Algo desconcertado. Decidió salir a explorar, buscando a algun intruso. Una vez fuera comenzó a caminar por el largo pasillo. Pasando cerca del inmenso jardín de su madre. -Joven Darius, ¿Que hace aquí afuera?- aquella voz lo hizo dar un respingo en su lugar. Pero a pesar de ello se mostró sereno ante aquel sujeto que era el encargado de cuidar la mansión. E incluidos aquellos miembros de la familia Allen. -Oh eres tú, Ottis- habló Darius, ya más tranquilo dirigiendo su mirada al joven mozo que se le habia acercado. -, Bueno es que escuché unos sonidos extraños. Pero me alivia saber que solo eras tú- -Descuide señor, aquí estamos para protegerle.- dicho esto Darius no se calmó del todo. Sabía que algo andaba mal. Por lo que le ordenó a Ottis que llevará a varios de los caballeros a investigar los alrededores de la mansión. Pues está se encontraba en una zona un tanto boscosa. Y temia que alguien se escondiera por ahí e intentará ingresar a la mansión. -Deberia ir a descansar, joven amo- le sugirió Ottis. Al ver qué el muchacho se mantenía de pie viendo hacia los grandes árboles del bosque. Darius dudó un poco en hacerlo. Ya que tenía la sensación de ser observado desde alguna parte de ese bosque. Pero pensó que quizá solo era su imaginación. Por lo que solo asintió y camino de regreso hacia la cocina. En eso estába hasta que de pronto un grito ensordecedor se escuchó detrás de el. Se volteo rápidamente, solo para ver cómo Ottis era tomado por algo y lo elevaba con gran facilidad hacia el cielo. Darius obsevo como aquella oscura criatura a la que aún no logra a distinguir. Apresaba entre sus garras a Ottis. Y de como parecía estarle mordiendo el cuello. Darius elevó el rifle, disparando sin dudarlo. Dándole a la criatura en una de sus enormes alas extendidas. La criatura gruño y de un solo movimiento tomo el cuerpo del mozo y lo partió en dos con gran facilidad, arrojando sus partes a cada lado. La sangre cayo a borbotones sobre Darius empapandolo por completo. Por un momento quedó en shock. Pero de inmediato se recompuso, antes de que la criatura logrará ir hacia el, corrió hacia la casa, cerrando la puerta de la cocina tras el. Su respiración era agitada y estaba realmente asustado. No sabía que demonios había pasado ahí afuera y sobre todo que era esa cosa. Ottis estaba muerto. Y el aún mantenía el rifle bien afianzado apuntando hacia la puerta. Veía como una sombra enorme se movía con gran facilidad en cada una de las dos ventanas de ahí. Pronto los gritos y las voces de los demás guardias,se hicieron escuchar. Eso alivio un poco a Darius. Pues estos habían Sido alertados ante los gritos desgarradores de ottis. Sin embargo la criatura comenzó a golpear con gran fuerza la puerta de la cocina. A tal punto de romperla. Fue entonces que los demás guardias abrieron fuego contra esta. Llamando su atención. Darius aprovechó esa distracción para subir hacia el cuarto de su pequeño hermano. Corrió desesperado, subiendo las escaleras con gran rapidez. Tropezando y golpeándose varias veces. Pues todo estaba en penumbras. Solo la luz de la luna entraba por las ventanas. Pero no era lo suficiente. Los ruidos afuera eran aterradores. Era como si se estuviese librando alguna especie de masacre. Darius sin poder hacer nada más que tratar de proteger a su hermano, llegó a su habitación, encontrandola vacía. -Michael - lo llamo en un susurro, comenzando a buscarlo desesperado por el armario e incluso debajo de la cama. Pero no había señales de su hermano por ningún lado. Solo elevó su vista encontrandose con que la ventana del cuarto se encontraba abierta. Darius se asomo. Pero en seguida sus ojos se abrieron con horror al ver la batalla que se presentaba en el patio. Había varios guardias aún en pie y había más criaturas como esa. Algunos devorando y desmembrando a los guardias que habían conseguido derribar. Miro más hacia abajo buscando indicios de su hermano pero no había rastro alguno. Salió nuevamente del cuarto, buscándolo por cada parte de la mansión. Fue entonces que llegó hasta la biblioteca donde empezó a escuchar pequeños sollozos provenientes de ahí. -¿Michael?- llamo inseguro, abriendo la puerta lentamente. Sosteniendo aún el rifle. La biblioteca de Los Allen era amplia. Y con una gran variedad de libros. Estanterias enormes y largos pasillos. Darius se adentro en esta, buscando entre cada pasillo a su hermano. Hasta que finalmente lo encontró justo al final de uno de estos. Ahí se encontraba su pequeño. Hecho bolita, abrazando sus propios brazos y llorando desconsoladamente. -¡Michael! lo llamo más alto. Atrayendo finalmente su atención. -Hermano!- grito eufórico y alegre Michael al ver a su hermano mayor frente a el. Por lo que corrió rápidamente, abrazándolo con fuerza. Darius le regreso el abrazo. Y Michael no dejaba de llorar. -E-El entro a mi habitación y t-trato de matarme- dijo entre sollozos. -¿Él? - pregunto Darius confundido. Pues hasta ahora no había visto a alguien más que no fueran aquellas criaturas. -Si, ese hombre. Hermano.....el es malo. Y Viene por ti -¿P-por mi? Antes de que Michael contestara alguien entro a la biblioteca, de inmediato Darius tomo a su hermano, poniéndolo detrás de el. Tratando de protegerlo. Avanzando lentamente por detrás de los estántes y sin hacer ruido. Unos pasos se escuchaban con eco, por toda la estancia. Eran ligeros, pero perturbadores. Darius solo podía ver una enorme sombra caminando entre cada estante. Y el sonido de una respiración pesada. Darius caminaba lentamente, guiando a Michael hacia la salida. Pues vio que aquel sujeto se adentraba más a la biblioteca, perdiéndose en el fondo de esta. Creyó haberlo perdido pero cuando estaban a punto de salir. La enorme figura imponente de aquel ser les impidió seguir avanzando. Michael se afianzó con fuerza al abrigo de su hermano, mientras que este apuntaba con el arma a aquel sujeto cuyo rostro aun se encontraba en penumbras. Sin embargo su silueta se le hacía extrañamente familiar. -¿Quien diablos eres?- cuestiono con firmeza Darius. Sin temblar por un segundo. Pues lo único que tenía en mente era el proteger a su hermano. Aquel ser avanzo unos cuantos pasos. Que alertaron a Darius. Obligandolo a retroceder junto con su pequeño hermano. -Te lo advierto, no te acerques más o disparo -Puedes hacerlo, pero eso no cambiará las cosas- hablo con una voz demasiado suave aquel misterioso hombre. Desconcertando un poco a Darius. Así que sin hacerle caso siguió avanzando hacia él.

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