Me visto rápidamente y corro como loca por el pasillo para llegar al ascensor. No me dió tiempo ni siquiera de desayunar, ya que se hiso tarde.
Me desperté una hora tarde, no puedo creer que me haya quedado dormida, no escuché la alarma y a estas alturas ni siquiera sé si la llegué a programar anoche. Lo único que sé es que allá abajo me espera un muy enojado Richard.
-Lo siento, me quede dormida – murmuro al entrar al auto.
Él me mira con la ceja levantada.
-Pude notarlo, Sam – responde serio.
Pongo mis ojos en blanco al tiempo que el auto avanza por la transitada calle.
-Maldito tráfico – da un golpe al volante.
-Relájate, tampoco es que nos están esperando – comento con fastidio.
Richard solo me dedica una mirada de odio, que yo respondo sacándole la lengua como una niña.
-¡Que madura! – se burla.
-Al menos te saqué una sonrisa – le digo coqueta.
Se ríe por lo bajo y mira al frente al tiempo que avanza un poco el tráfico.
Una hora después, llegamos al departamento de Unidad de Victimas Especiales, quienes fueron los que tomaron el caso.
-Explícame porque se supone que es una víctima especial – murmuro antes de bajar del auto.
-Porque creen que fue violada antes de matarla.
-Ah – respondo sin interés.
Al entrar nos encontramos a un montón de policías que me miran como un pedazo de carne. Por suerte nos atiene una mujer que al saber mi nombre pone cara de pocos amigos y me dirige a la sala de interrogatorios.
-Bien, ¿quiere un abogado? – pregunta la detective.
-¿Estoy arrestada? – cuestiono.
La oficial me sonríe de lado.
-No, solo queremos conversar con usted.
-Bien, si es solo eso, entonces no necesito abogado – murmuro
Me acomodo el cabello y me siento más cómoda en la silla.
-Señora Cooper...
-Señorita. – corrijo a la detective – Ya no estoy casada.
Esta me mira con molestia, pero continúa hablando.
-Ok. Señorita Cooper ¿Conocía usted a Olivia Higgins? – empieza el interrogatorio.
-No conocía su apellido, pero sí. La conocí en casa de un amigo. Ella era su sirvienta - me explico.
-Interrogamos al Señor Miller y nos comentó de un incidente entre ustedes. Al parecer usted los encontró teniendo sexo.
Dibujo una leve sonrisa en mi rostro y muerdo mi labio inferior.
-Es correcto – afirmo.
-También se nos informó que usted llevaba una relación en ese momento con el señor Miller.
-Solo éramos amigos. Yo estaba casada en ese entonces – informo.
La oficial mira sus notas un momento y luego vuelve su mirada a mí.
-¿Qué hacia la señorita Higgins en su departamento la noche del 26 de agosto? – pregunta.
Suelto una pequeña risa.
-¿Enserio tengo que responder a eso? – pregunto tratando de parecer lo más natural posible.
-Si – responde seria.
Suspiro antes de responder.
-La contraté para tener un trío con ella y mi esposo – sonrío y bajo la mirada.
La oficial me mira con ojos muy abiertos y se ruboriza. Juraría que es gay, y que le gusto, pero no tengo tiempo para eso.
-¿Como podemos confirmar lo que dice? – pregunta aclarando su garganta.
-Tengo fotos y un recibo de pago hacia su cuenta bancaria – susurro de forma sensual, logrando que se ruborice de nuevo.
-Muy bien, necesitaremos esa evidencia – musita tratando de no parecer nerviosa.
-Ok, se las puedo enviar por correo – sonrío
-¿Está consciente de que esa fue la última vez que ella fue vista con vida? – cuestiona
-Y yo no tengo nada que ver con su muerte, ella se fue sana y salva de mi casa. – me defiendo.
-Eso lo veremos. ¿Porque se fue del país?
-Por una propuesta de trabajo. – aclaro.
-Que conveniente – comenta.
Mira de nuevo sus apuntes y a mí con mucha determinación, hasta poner su cara como un tomate.
Definitivamente le gusto.
-¿Algo más, Detective? – pregunto seductora.
Me coloco un mecho de cabello detrás de mi oreja y muerdo mis labios llamando su atención a ellos.
Ella me mira con la boca semi abierta, luego carraspea tratando de volver a parecer profesional.
-Por ahora no, pero no puede salir del país de nuevo hasta que este caso se resuelva.
-¿Disculpe? – pregunto impactada.
-Usted es la principal sospechosa de este crimen. Agradezca que no tenemos pruebas para mantenerla aquí, pero por ahora no puede salir del país.
Resoplo furiosa y me levanto de la silla, batiendo mi cabello.
En el vestíbulo me espera Black, que al parecer también fue interrogado.
-¿Nos vamos? – pregunta sosteniendo las llaves.
-Si, necesito que me lleves a un lugar.
-Nos veremos de nuevo, Samantha – Se despide la oficial.
Esa platica con la detective hiso que se me subiera la temperatura y pasar verano mientras estoy en Nueva York, sencillamente no está en mis planes. Si tengo que quedarme aquí, la pasaré bien.
-¿A dónde quieres ir? – pregunta el pelinegro al entrar al auto.
-A casa de Miller, sé que sabes dónde queda – murmuro seria.
Richard me mira confundido unos segundos, pero al ver que le devuelvo la mirada, mucho más fría, él entiende que estoy esperando que me obedezca sin preguntas.
-Bien – susurra y empieza a conducir.
Ruedo mis ojos al notar esa actitud de su parte. No me gusta cuando se porta como un adolescente celoso. Por suerte él lo sabe y se abstiene de seguir con la discusión.
-Sam...- susurra cuando entramos en el tránsito.
-¿Si? – contesto fría.
-Fisher pregunto por ti hoy – comenta serio.
Buena jugada de su parte, nombrarme a Leonard sabiendo que iré a ver a otro hombre.
-¿Y que le dijiste? – cuestiono.
-Que no sabía dónde estabas – susurra bajando la mirada.
-¿Y eso no se supone que ya lo sabía? – lo miro molesta.
Esto es solo un truco para hacerme pensar en Leonard y no vaya a ver a Miller.
-Si, pero esta vez me envió a buscarte. – murmura distante.
Esa ultima frase hiso que mi corazón se encogiera. Quiere encontrarme, eso significa que no está con nadie más.
-¿Y te negaste a hacerlo? – pregunto distraída.
-Le dije que tengo trabajo que hacer. Pero ten cuidado, si yo no lo hago, alguien más lo hará. Así que deberías verlo. – musita cebero.
-Si – susurro pensativa. – pero será mañana.
Siento la mirada acusatoria de Rick, pero no voy a darle el gusto de hacerme arrepentir de ir a casa de Miller. Quizás no tenga sexo, o quizás él ya tenga pareja, pero igual iré a verlo.