Entro en mi habitación tratando de pensar un poco en la situación en que me encuentro. Es algo alarmante el hecho de que me estén buscando por la muerte de Olivia. Estoy segura de que Frank la había enterrado, pero supongo que no suficientemente hondo como para que cualquier perro olfateara el repugnante olor.
Me duele la cabeza solo de pensar en volver. Tener que regresar tan pronto no es algo que estuviera en mis planes.
Ahora debo pensar en lo que voy a hacer cuando este allá. Seguramente ellos tendrán muchas preguntas por hacerme, lo cual tengo todo cubierto, pero en el peor de los casos, tendré que conseguir pruebas que inculpen a Frank en vez de a mí. Es él o yo.
Arreglo con paciencia el bolso que me llevaré, no pretendo quedarme mucho tiempo, solo aclararé las cosas y regresaré acá. Básicamente no necesito nada, puesto que tengo mis cosas allá.
-¿Estas lista? – pregunta Richard en la puerta de mi recamara.
-Si – respondo lo mas seca que puedo.
-Ya sé que no quieres volver tan pronto, yo tampoco lo quiero, pero es necesario – susurra acariciando mi mejilla.
Me suelto de su agarre sin comentar nada.
No estoy de humor para viajar. Me niego rotundamente a volver tan pronto.
El vuelo se hace largo por culpa de una tormenta, además de que tengo que soportar las preguntas de Black en todo el camino.
-Entonces si conocías a Olivia – comenta
-Si – pongo mala cara – Ya te lo dije. le pague por sexo.
Mi respuesta parece divertirle, ya que por fin cambia su expresión seria por una sonrisa de lado.
-Pero ella no era una Prostituta – menciona.
-Créeme que lo sé, la conocí en el departamento de Miller. Ella era su mucama – explico.
El pelinegro se queda pensando unos minutos antes de volver a hablar.
-¿Y no te sorprende nada que ella haya muerto?
-No éramos amigas – me encojo de hombros – No me interesa.
Me acomodo la almohada de viaje que rodea mi cuello y me tapo los ojos con un antifaz. Me siento muy incomoda en estos asientos. Ni porque estemos en primera clase me siento a gusto. Quisiera estar en mi cama.
-Ahora déjame dormir ¿Quieres? – murmuro.
Solo recibo un gruñido aprobatorio de su parte antes de cae rendida.
Despierto por unas suaves caricias en mi mejilla. Me encuentro recostada en el hombro de mi acompañante, quien es el causante de que me despierte.
-Ya llegamos, preciosa – susurra con voz dulce.
Me incorporo rápidamente y acomodo mi blusa que se ha desordenado dejando ver un poco mas de mi escote.
Durante el camino a mi casa, solo miro por la ventana de la limo y se me pasa por la mente, Leonard.
-Rick, Hazme un favor – murmuro pensativa.
-El que quieras, Sam.
-No le digas a Leo que regresé – digo sin dejar de mirar por la ventana.
Se dibuja una sonrisa en su rostro. Sé que eso lo pone muy feliz.
No es que no quiera ver a Leonard, es que no quiero darle falsas esperanzas. Cuando todo esto acabe, volveré a España y no quiero que él vuelva a sufrir por mi culpa.
*****************
Black me deja en mi departamento completamente sola. Al entrar me encuentro con Luci (mi ama de llaves) que lleva en sus brazos a Zanahoria. Me alegro mucho de verlo, intenté llevármelo, pero no pude hacer nada con tan poco tiempo, así que termine dejarlo a cargo de Luci.
-Bienvenida, Señora – me recibe la castaña.
-Gracias, Luci. – le sonrío – ¿Y cómo se portó mi rey?
Me acerco a ella para tomar en mis brazos al peludo gato.
-Muy Bien, Señora. Sin ningún problema.
-Me alegro. ¿Hay algo de comer?
-Por supuesto.
Avanzo hasta la cocina donde Luci se encarga de servirme un risotto recién hecho, que huele estupendo. Estoy muy cansada, el haber dormido en el avión no me sirvió de nada, estoy igual de exhausta.
Camino hacia mi habitación. El tiempo que tengo sin estar en ella me hace pensar que estoy en un lugar extraño. Me recuesto en la cama, Sintiendo la suave tela de las sabanas de seda, ajustarse a mi cuerpo como si fuera un cálido abrazo.
Entro al baño para ducharme y una ola de pensamientos sobre Leonard golpea mi mente. Necesito verlo, pero eso no va a ocurrir. No puedo permitir que me vea, aunque lo extrañe muchísimo.
Al que sí buscaré mañana es a Miller, él me ayudara a resolver todo. Además, quizás él sí se alegre de verme.
Es tarde, así que me visto con mi pijama de seda y me envuelvo en mis sabanas para caer en un profundo sueño. Mañana debo encargarme de muchos asuntos.
Si decido quedarme, tendré que averiguar si Leo esta saliendo con alguien más porque, en caso de que me desida a verlo, sería vergonzoso llegar y que me reciba otra mujer.
Pensar en los posibles escenarios que pueden suceder, me aterra. Quizás el no quiera verme, por haberme ido así. Él nunca trato de buscarme o responderme la carta que le envié, lo mas probable es que me odie.
Miro mi cama y recuerdo que me costó muchísimo acostumbrarme a dormir sola de nuevo, extrañaba sus brazos y el calor que me proporcionaba su cuerpo.
¡Maldita sea! No tener sexo en seis meses me está pasando factura. Ahora estoy caliente y no tengo intención de ir a visitar a Leonard.
Por suerte tengo mi nuevo Vibrador a la mano, quizás él me ayude a calmar mis ganas por esta noche, pero ya tendré que decidir mañana, si volver a buscar a Leo o volver a mi amistad con beneficios que tenía con Miller.