Danger Xannto. Sonrío al ver el mensaje que me ha enviado Malika, dejo el celular sobre la mesa de cristal después de ver la hora, debo meter una excusa para salir de aquí. Camino entre la desnudez de unos diez cuerpos femeninos que se preparan para un cortometraje que publicitará la página durante quince días. Gracias al cielo, no me han fastidiado para participar en esa toma. —Minerva, me ha surgido un inconveniente —le miento a mi representante, rascando mi nuca—. Debo irme. —¿Ha pasado algo con tu tía? —me pregunta la aludida, curiosa, sosteniendo una copa de champagne. —No —aunque hubiese sido una excusa viable, la desecho por completo. No pretendo jugar con algo tan delicado—. Sólo... —suspiro—. Tengo que irme. —Danger, el jefe vendrá esta noche para asegurarse de que todo está

