Malika. Aplico un poco de rubor a mis mejillas mientras le echo un último vistazo a mi reflejo. He decidido colocarme una falda roja de cuadros junto a una camisa negra con cuello de tortuga, zandalias romanas del mismo color que la camisa y una chaqueta de blue jean para cubrir mis brazos del frío. —Si yo fuera hombre, te daría —arrugo la cara por el piropo tan impropio que suelta Fran a mis espaldas. —Si fueras hombre, le darías a cualquier mujer que respirase cerca de ti —opino. Ella me da la razón mientras se coloca unos tacones que no me pidió prestados, pero que tampoco me molestó que los agarrase. —¿Y mi regalo? —Ehhh... ¿No es suficiente con acompañarte esta noche? —suelto una risita nerviosa. Sí salí en la tarde a buscar algún obsequio, pero no conseguí nada de su gusto. Tod

