Lucy corría por la estación del metro sin mirar atrás. Una mueca de horror se congelo en su rostro. Está vez si marido abusador, Jorge, la golpeó de tal manera hasta que su cuerpo se puso n***o de tantos moretones. Su nariz y boca estaban sangrando. Los pulmones estaban jadeando, tal vez una de las costillas estaba rota. Le dolía el estómago, como si una bomba hubiera explotado en sus intestinos, ninguno de los pasajeros del tren se acercó a preguntarle si necesitaba ayuda, simplemente se alejaban de ella en todas las direcciones, creían que era una mujer sin hogar, un desperdicio.
Lucy se volvió loca de dolor y miedo, y una y otra vez estaba recordando los eventos de la mañana. Con el rostro distorsionado por la rabia, Jorge la golpeó, está vez sin piedad, con la mirada de un asesino. Y cuando ella cayó tras otro gancho en la cabeza, él empezó a rematarla, está vez con los pies. Y por mucho que se retorciera en el frío suelo de baldosas, algunos de los golpes cayeron en lugares donde más dolía. Cuando la chica ya estaba perdiendo el conocimiento, el siguió golpeando, y con cada golpe algo en ella se desgarraba, se desmoronaba, se rompía. No pudo aguantar más y se desmayo del dolor.
Tan pronto como Lucy volvió en sí, inmediatamente se arrastro hacia la puerta. Luego tuvo otro desmayo, corto, debido a una conmoción cerebral.
No sabía si quiera como pudo subir al vagón del tren, que finalmente la llevaba al pueblo donde una vez vivió su abuela.
Ahora la adrenalina la alejaba cada vez más de la estación, si no fuera por el miedo, se abría desmayado hace mucho tiempo. Pero Lucy sabía que la persecución estaba en marcha, vio un Jeep n***o acercándose a la estación a gran velocidad, rugiendo ferozmente con su motor. El coche tenía un faro roto, Jorge tenía tanta prisa por castigarla que chocó contra algo en el camino, lo que significaba que su rabia se había duplicado, o triplicado.
Pero, ¿ Cómo podía saber a dónde iba?, Lucy nunca le hablo de la casa de su abuela, que heredó en el área suburbana. Está era la única vía de escape. Pero resultó que incluso sabía de esto, no en vano trabajo como investigador durante muchos años.
Huyo con sus últimas fuerzas, casi a ciegas, tenía el ojo derecho entumecido por un gran corte y apenas veía.
Finalmente, Lucy se paró y lamio los labios hinchados por los puños. El sitio estaba muy cubierto por tupidas hierbas y arbustos. La joven abrió con dificultad la puerta y comenzó a abrirse paso entre los arbustos carmesí que le raspaban el cuello y los brazos. Lucy no se dió cuenta de que estaba gritando al mismo tiempo, desgarrándose la garganta, y si alguien la hubiera escuchado, nunca lo habría olvidado. Era el grito de un muerto. Ella no creía en su salvación.
Un pitido sono desde atrás, Jorge ya se había dado cuenta de que la víctima estaba atrapada. Y ahora disfrutaba del juego, saco un bate del baúl y lo acaricio con amor con la palma. Al recordar que Lucy se atrevió a huir de él, volvió a enloquecer. Y corrió hacia la casa.
Al tercer intento, Lucy metió la llave en la puerta, abrió la casa, y se encerró. Sabía que aunque tratara de detenerlo, no tardaría mucho en encontrarla.
Corrió al segundo piso. Existía todavía una única y última oportunidad de salvación para ella, sacando un pequeño y antiguo baúl de madera, de roble n***o, y hermosamente tallado, debajo de la cama de su abuela, comenzó a buscar en el.
Al escuchar la ventana rota abajo, la chica grito del susto, luego continuo buscando.
- " Ahora, ahora" - murmuraba todo el tiempo, y, de repente encontró el objeto que con tanto afán buscaba en aquel viejo baúl.
Un libro encuadernado en piel escarlata con cierre de plata.
Una vez, cuando era pequeña, su abuela se le acercó con este libro en las manos, se sentó en la cama y le susurro, - " Yo, Lucy, soy la última, la única que queda viva de mi coven... soy tan vieja como nadie ni se imagina, he vivido mucho, más de la cuenta. Y aunque siempre trate de hacer el bien y mi magia es impecable, un día también dejaré este mundo.
Pero no te preocupes, te transmitiré mis conocimientos.
Aquí, en este libro, escribí todos los hechizos que conozco. Con ellos te convertirás en una bruja muy poderosa, única. Verás, en nuestro mundo de brujas, todo es sumamente importante, tienes que estudiar y aprender, por qué el poder es nada sin conocer los hechizos.
Desde entonces, comenzó a explicarle a la niña los hechizos y conjuros, propiedades de las hierbas y para que enfermedades sirven, las fases de la luna, como leer las runas y cosas por el estilo.
Lucy aprendía rápido, escuchando frases extrañas, le interesaba absolutamente todo. Y cuando doméstico a un cuervo, agrando cinco veces a una mosca e hizo hablar al gato, no hubo límites para sopresa y alegría de la abuela. - Nieta, además de que serás muy hermosa y sabía, ya eres una bruja nata - dijo con admiración - No solo sabes usar hechizos, sino que también inventas los tuyos propios, usando tu intuición. Aparentemente tienes bien contacto con el otro mundo, desde allí ellos te susurran y te dan pistas, te enseñan el oficio. Me están preparando una digna sustitura, incluso, yo a tu edad no podía hacer esto.
Pero un día, los padres sacaron a Lucy de la casa de su abuela y le prohibieron visitarla, y luego le bruja murió.
Poco antes de eso Lucy recibo un sobre, con las llaves de la casa y un corto mensaje de su abuela: " El libro está en el mismo lugar ". Solo que Lucy no fue más allá. Poco a poco Lucy se olvidó de lo que vio y leyó de aquel libro. Pero recordaba claramente en cuales páginas estaban escritos los hechizos que podrían salvarle la vida. Tan pronto como abrió la página necesaria, comenzó a murmurar para si misma, extrañas a para todos los demás, pero no para ella. Y se dió cuenta de que el estrés y la adrenalina activaban y regresaban sus habilidades de bruja, qué habían dormido mucho años antes, y ahora se despertaban. Apoderándose de ella, estaba lista para contraatacar.
Jorge se había cortado las manos y los brazos al entrar por la ventana rota, pero ni siquiera sintió dolor. A través de velo ensangrentado de la rabia, no veía casi nada, quería llegar lo más pronto posible hasta le perra de Lucy que se atrevió si quiera a pensar que lograría escapar de el, quería castigarla fuertemente, convertirla en papilla de ser posible.
En una de las habitaciónes oscura, logro descifrar una silueta. habiendo superado la distancia en tres grandes pasos, alcanzó el objetivo y gritando: - Congelo, perra - le lanzó el bate a la cabeza, pero este traspaso el fantasma. Jorge se quedó paralizado de asombro por un segundo. Entonces sus ojos salieron de sus órbitas con un nuevo y aún más fuerte ataque de rabia.
- ¿ Dónde estás basura? - grito el hombre - ! Te mataré !
- Estoy aquí - escucho, se dió la vuelta y entonces corto otra visión efímera en dos con el bate.
- Estoy aquí - dijo la gata negra saltando en un paso de la estufa. Comenzó a caminar al rededor de Jorge, observándolo con ojos redondos y amarillos. Trato de golpearla con el bate, pero ella desapareció e inmediatamente comenzó a maullar en otro lugar, y lo repitió una y otra y otra vez. Jorge corrió tras la gata como un loco, rompiendo muebles, maldiciendo sin cesar, sin entender lo que estaba pasando.
Luego dejo caer el bate, y saco un cuchillo grande y afilado.
- Está bien Lucy, tan pronto como te encuentre de mataré, lentamente te cortaré en pedazos. Haz logrado tu objetivo, no esperes una muerte fácil, escoria. - dijo el hombre al aire.
Escucho un sonido desde arriba y salió corriendo a las escaleras, estaba impaciente por clavarle el cuchillo en la carne lo antes posible,ñ
Pero lo que vio en el segundo piso, lo hizo tener miedo por primera vez, Lucy estaba acostada en la cama, que estaba toda cubierta de sangre. Su vientre estaba abierto, enseñando todos sus intestinos, hígado y riñones, en la fina palma de su mano, estaba su corazón aún latiendo. La parte superior de su cabeza estaba desgarrada, y Jorge vio con horror como de entre los huesos del cráneo se podría ver parte del cerebro.
Miro el cuchillo, la sangre goteaba de el.
- ¿ Pero, que diablos...? Yo... ¿ Yo hice esto?
Se sintió decepcionado. Quería saborear y recargar más tarde cada detalle de la ejecución. Pero no recordaba nada.
- Ahhh, desgraciada. Ahora eres solo un saco de carne inútil.
Jorge miro el corazón, se acercó y le clavo el cuchillo. El corazón dejo de latir.
- Ok, ahora tendré que buscar una nueva tonta para follar, divertirme y entretenerme - Murmuró Jorge están ya por irse.
- Cariño, y, ¿ Un beso de despedida? - escucho de una voz y se quedó paralizado. su cuerpo estaba cubierto por una piel de gallina. Era imposible hacer tal simulacro. Ella tenía todos los órganos internos y vísceras afuera. ¿ Cómo Podía hablar ahora?
Jorge se dió la vuelta muy lentamente. Lucy estaba sentada en la cama, afanosamente metiendo su corazón en sí misma.
Todo lo demás ya estaba en su lugar, la caja torácica ser cerro de inmediato. Ante él había una joven y hermosa mujer, absolutamente sana, sin un solo rasguño.
Al ver su intensa mirada de odio y miedo. Lucy que estaba completamente desnuda, se recostó en la cama frente a él, con las piernas abiertas.
Su perfecto cuerpo, el cabello rojizo, espeso y largo, pequeños pechos, redondos y duros que se balanceaban al compás de la respiración mientras subían y bajaban, ojos verdes semi cerrados y llenos de lujuria, mirándolo por debajo de largas pestañas, llamaban a placer.
Jorge sintió un agudo deseo s****l, imposible de combatir. Se acercó a ella, rápidamente bajo sus pantalones y entro en un cálido y flexible cuerpo. En la cima del placer, cerro los ojos, y cuando los abrió vio que Lucy no estaba allí.
Miro hacia abajo, y entre sus piernas dónde antes estaba una prominente masculinidad, ahora se hallaba solo un pequeño muñón ensangrentado.
El grito, no por rabia está vez, sino de un inmenso dolor que invadió su cuerpo.
- Pe...rraaa!!! - logro escupir de su boca.
- Ah! Si, soy una perra, pero soy una perra bruja poderosa, y ya no harás el mal a cuánta mujer conozcas. Aquí en ese lecho, des-hombrado morirás.