El día de su muerte, llegó un ángel, pero arribó desde el infierno, a reclutar a un nuevo demonio a su ejército. Antony Merlek, el mismísimo capo del segundo cuadrante, había llegado a la ciudad en donde iban a matar a Kraneo, y sus hombres mataron a todos y cada uno de los guardias que estaban presentes en el lugar.
- Me han dicho que eres fuerte, ¿qué tan cierto es eso?
- No sé, pero tú también lo eres, éstos tipos no eran precisamente débiles, y ya los mataste a todos. Me gusta tu estilo de matar.
- A mí me gustan los rumores que se escuchan de ti allá afuera, dicen que matas por placer, pero debes hacer algo con ese poder, no puedes seguir matando por matar. Te ofrezco una oportunidad en mi ejército, una nueva vida, en la que tu propósito será matar para ayudarme a convertir el segundo pilar en el más temido de todos, ayúdame a lograrlo, y a cambio te convertiré en el hombre más respetado de todo el segundo. Me han dicho que ese era tu sueño de pequeño, y conmigo podrás alcanzarlo, pero más que respeto, darás miedo.
- Me gustaría, pero no mato por matar, mato para no pensar en la primera vida que cobré con mi fuerza, mato para trata de camuflarla entre otros cientos de almas, a ver si algún día me olvido de ella, y me puedo perdonar a mí mismo lo que hice.
- El único perdón que puedes esperares el que te concede la persona que heriste, pero esa persona ya no está aquí para decirte que acepta tus disculpas, aprende a vivir con eso, y quizá algún día en la otra vida, esa persona y tú se reúnan, y te pueda conceder ese perdón que tanto has esperado éstos años. Mientras ese día llega, dedica tu vida a una causa gloriosa, algo que te cause orgullo, sé que cuando eras pequeño, fuiste la esperanza de poner el nombre del segundo cuadrante en alto, y aún puedes serlo, pero conmigo será diferente, digamos que vamos a llegar a ese objetivo, pero por el camino incorrecto. Pero sólo basta con mirar tu expediente, y los crímenes de los que se te acusa, para saber que no eres precisamente una persona de caminos correctos.
Antony se empezó a reír como loco, mientras Kraneo lo escuchaba atentamente.
- No te equivocas, déjame pensarlo, y tendrás una respuesta más adelante.
- ¿Más adelante? Por favor chico, mira a tu alrededor, no tienes opción, o te unes a mí, o te noquearemos y te volveremos a atar a esa silla, y las autoridades llegarán para volver a encerrarte, y aquí no habrá pasado nada, te inculparán de haber matado a toda ésta gente, y morirás con más crímenes encima. Únete a mí de una vez, y deja de fingir que tienes más opciones que hacer parte de nosotros.
Kraneo analizó sus opciones, y se dio cuenta que la nueva vida que le ofrecía Antony era mucho mejor que la muerte que le esperaba aquel día, eso o aún no se sentía preparado para ver a su hermano en el otro mundo, en todo caso, ese día eligió empezar una nueva vida, y de ahí en adelante se convirtió en el soldado más fiel del destripador, y posteriormente, tuvo un ascenso imparable hasta convertirse en capitán.
Aquel asesino estaba dispuesto a exterminar a mi hermano, y seguía arremetiendo contra él, y cuando ya lo tenía fuera de combate, Gordor decidió liberar la fuerza de Eliseo, asestándole varios golpes cerca del cuello, aprovechando la debilidad con la que de por sí ya se encontraba. En ese instante, los ojos de Kraneo se hicieron rojos, y gritó frente a todos los presentes.
- ¡Nunca había tenido que recurrir a esto, pero estoy cansado de ustedes, sabandijas del cuarto pilar, estoy cansado de que sean tan duros de matar, de que pongan más resistencia que los demás, son una piedra en el zapato para nuestros planes, y nunca serán más que eso!
Sus ojos de esa manera, implicaban que había entrado en un modo que aquel día bauticé como modo masacre. Las cuchillas de Kraneo ya no sólo estaban calientes, sino que trataban de cambiar de estado de lo calientes que se habían puesto, y temporalmente, se fundieron en sus muñecas, como si se tratara de un solo ser, que tenía integrado eso de manera natural. Gordor trató de defenderse de su incesante ataque, pero le fue imposible, y entonces tuve que abandonarmi voto de indiferencia, y, antes los ojos de Goldeye que se había liberado y nos miraba en secreto.
No tuve más opción que volver a liberar la fuerza celestial, la que llevaba entrenando en secreto en el bosque, de manera constante, y cuando me sentía perdido, elevaba entonces una plegaria a Dios, para que me iluminara en la manera de manipular la energía en esos niveles estratosféricos, y para que le brindara a mi cuerpo cada vez más resistencia, pasa soportar el peso que se sentía cuando liberaba todo ese poder. Al dar una muestra de mi poder, Kraneo se encontraba cegado por el deseo de matar, y aun así fue capaz de percibir lo que estaba enfrentando en ese momento, y dentro de su irracionalidad, percibí el miedo que sintió cuando me vio liberar mi verdadero poder.
- Veo que yo no fui el único que estuvo entrenando éste tiempo, sólo espero que no le hayas dejado ver esto a mucha gente, o sino vendrán por ti, y tendré que salvarte el culo más que de costumbre. – me decía Gordor mientras sonreía confiado.
- No eres el único que aprovechó el tiempo, debo reconocer el mérito que tiene lo que te vi hacer hoy, sin la ayuda de ningún Dios.
- La ayuda que él me tenía que dar, ya me la brindó cuando me designó mi don, a ti te dio ese desborde de poder para que tú y yo estuviéramos más o menos equilibrados.
- Ni siquiera en éstas situaciones puedes dejar de ser un bocón.
Kraneo arremetió contra mí, y le pedí a Gordor que materializara algo filoso, tan filoso como fuera posible, y entonces de sus manos hizo brotar una espada con un filo micrométrico, tan fina como le fue posible, y así empezó mi batalla con Kraneo, ante la mirada de Dorgor y Goldeye, que ya estaban fuera de combate. No sólo su fuerza había incrementado, también se movía más rápido, y en ese instante, recordé el relato que contaban en la historia, el que su hermano del medio había contado a su padre, la mirada del mismísimo diablo había hecho acto de presencia en el asesino escarlata.
Empecé a cortar el cuerpo de Kraneo saltando en el tiempo, y viendo sus movimientos cada vez más precisos, pero siempre saliéndole adelante, alcanzándolo con mis filos mucho antes de que el me alcanzara con los suyos, y así entendí lo rota que estaba mi habilidad, pues no necesitaba ser igual de hábil que él para ir ganando la batalla, sólo necesitaba ser más rápido que él, pero eso lo lograba fácilmente, viajando al futuro a ver su siguiente movimiento, y regresando ipso facto al presente, y anticipar sus cuchillas sin mayor esfuerzo.
Goldeye estudiaba mi habilidad desde las sombras, y probablemente se preguntaba de dónde carajos había sacado tal poder, pues era evidente que ni siquiera en sus combates con Eliseo había visto algo similar, si bien el abuelo había sido alguien fuerte, los niveles de antaño y los de ahora eran muy distintos, cada vez aparecía en el mundo gente más fuerte, y era claro que en la actualidad, Gordor no estaba muy lejos de alcanzar el mejor momento de Eliseo, y yo ya lo había rebasado por mucho, y pese a eso, sabía que estaba muy lejos de llegar a mi límite.
Todo acabó en cuestión de un par de minutos, en los cuales Kraneo sólo me pudo asestar unos pocos cortes superficiales, debido a que aún no controlaba mi habilidad con maestría, mientras a él, le había hecho tantos cortes en su piel, que se desangraba prácticamente por cada poro de su dermis, ante la mirada atónita del mago de oro, que nunca imaginó que ninguno de nosotros dos albergara poderes tan brutales. Justo en el momento que estaba próximo a darle el golpe de gracia a Kraneo, Ludovika rompió el cristal en el que Gordor los había encerrado a ella y a su padre, y se lanzó a evitar que mi cuchilla rebanara la cabeza de aquel asesino, quien estaba a punto de recibir la misma muerte que le dio a su hermano, pero que fue salvado por mi enamorada y su inoportuna aparición.
- Roy, no lo mates, no vale la pena que se maten entre colegas, lo único que estás haciendo es defender a mi padre, y él no merece ser salvado por nadie, sé que has trabajado todo éste tiempo para él, y se que estarás muy agradecido porque con ese dinero has podido ayudar a tu madre. Pero debes entender que esto no está bien, nada de esto lo está.
- ¿A qué te refieres, mujer?
- A la verdad de mi padre, Roy. Todo éste tiempo has estado trabajando para el peor de todos los mafiosos de éste cuadrante, nunca me ha gustado hablar del tema, pero lo hago ahora porque no tendrá sentido que mates a alguien de tu propio equipo para salvar a alguien que no merece vivir, a un ser tan despreciable como lo es Richard Dorme.
- ¿Qué te hace pensar así de tu padre? Nunca me lo has querido contar.
- Eso es porque me avergüenza, me da impotencia y me siento deshonrada al hacerlo, por eso nunca he querido contar sus verdades, pero si he de contarlas ahora, entonces lo haré, para que nadie más muera en éste recinto el día de hoy.
Ludovika suspiró, y empezó a contar todo lo que sabía, mientras sus labios se fruncían y un nudo en su garganta se formaba a medida que avanzaba su relato, en señal de clara impotencia ante la cruda realidad que nos expresó a los cuatro esa tarde.
- Richard Dorme no es solamente malo ante mis ojos por la condena a la que me castigó cuando se dio cuenta de la rareza de mi habilidad, sino que es el ser más ruin que he conocido en mi vida, y ustedes los Dorme han estado trabajando para él, sin saber realmente lo que hace, y lo siento mucho por no haberte contado antes, Roy; a Dorgor tampoco le quise contar, porque no confié lo suficiente en ninguno de ustedes dos como para revelarles lo que he sabido todos estos años. ¿Recuerdan los bebés que había en el laboratorio de Enzo? Mi padre era quien se los conseguía, separándolos de sus madres, y asesinando al padre si es que éste aún vivía, para que nada le impidiera que sus soldados se llevaran a las mujeres y los niños del cuarto pilar.
- Así que ya matamos al cliente, pero trabajábamos para el maldito proveedor.
- Exactamente, mi padre se encargaba de vender a las madres a proxenetas del segundo cuadrante, mientras que los niños iban a parar a los laboratorios de Enzo, pero algo entre ellos dos salió mal, los soldados de mi padre por accidente mataron a una mujer que se iba a subastar a un elevado precio debido a su belleza, porque ésta tenía un don bastante fuerte, y puso demasiada resistencia cuando se la trataron de llevar, así que por la necesidad de contenerla, acabaron asesinándola por accidente, y esto no le gustó nada a Enzo, porque él en sus planes tenía participar de la subasta, y hacer la oferta más alta sin importar el precio, para hacerse con ella.
- Entonces eso fue lo que rompió las relaciones entre este par de hijos de perra.
- Y eso no es todo, Roy, hay muchas cosas peores que ha hecho mi padre, pero te las contaré luego, en privado, creo que ya con lo que les he dicho, es suficiente para que comprendan la clase de engendro al que están protegiendo de éstos tipos.