Capítulo 12: Excepciones.

1059 Words
Al llegar a la base de Antony, nos reunió a todos y nos dio una charla, no sin antes haber hablado con Kraneo, quien como capitán le dio un informe de lo que había sucedido, y nos pidió a todos que llegáramos a la sala de juntas, en donde nos sentamos solamente los más importantes de la organización, y yo, como no podía ser de otra forma, llevé a Ludovika, quien estaba temerosa de ir, pues existían rivalidades muy grandes entre su difunto padre y mi jefe, pero logré convencerla de ir bajo mi custodia, y hablé previamente con él, para garantizarle que ella no tenía intenciones de espiar ni de hacer ninguna acción que pudiese perjudicar a nuestro ejército, sino que, por el contrario, estaba dispuesta a ayudarnos. Al llegar, ahora Gordor se había unido a nosotros, convirtiéndose en la primera persona que había ingresado al ejército sin hacer prueba de selección, aparte de Kraneo, el actual líder. Nunca antes se había visto un caso de ese estilo, sin embargo, mi hermano me había comentado que días después de la batalla, fue contactado por Antony, quien le pidió que se uniera a nosotros y le perdonaría el hecho de haber interferido en el asesinato de Richard, y el haber dejado fuera de combate a los mejores hombres de nuestro ejército. Gordor aceptó a cambio de un jugoso salario, y se puso de inmediato a disposición de las órdenes de Antony. Al sentarme con Ludovika al lado, noté miradas de disgusto que apuntaban hacia mí, y se sentía en el ambiente una inconformidad con la manera en que se habían llevado las cosas durante la misión, sin embargo, traté de ignorar la mala energía del lugar, y me resguardé en la sonrisa preocupada de Ludovika, para evitar el darle importancia a los demás. Goldeye se quedó viéndome antes de acabar la reunión, y con la cabeza me hacía gestos de negación, y me miraba con decepción, como si de un momento para otro su manera de ver el ejército hubiera cambiado, y ahora sí le importaran realmente los objetivos trazados para nosotros. Asumí que probablemente le había tomado seriedad al asunto debido al alto sueldo que Antony le proporcionaba cada mes, y a las bonificaciones que nos daban por cada misión exitosa, pero en ese caso tampoco tenía sentido que estuviera enojado, pues la bonificación de esa misión, que era bastante grande, nos había llegado a todos, ya que, en efecto, habíamos cumplido con el objetivo trazado, que era matar a Richard Dorme. Kraneo, por su parte, se sentó de brazos cruzados, y cerró los ojos mientras parecía estar pensando en algo, pero en realidad solo estaba esperando la intervención de Antony, y parecía mantenerse al menos neutro, como siempre, ni satisfecho, ni inconforme. El jefe llegó y se sentó en un extremo de la mesa, y ante la expectativa de todos, solamente se quedó mirándonos, moviendo su cabeza de lado a lado, como buscando a alguien, o quizá haciendo un balance general de las personas que nos presentamos ese día a la reunión. Al verme sentado junto a Ludovika, Gordor se quedó viéndome, y me hizo un gesto de angustia, lo cual me permitió entender que, según él, la persona que Antony buscaba con la mirada era yo, y que, en efecto, era muy probable que yo estuviera en problemas, por haber interferido en los objetivos de mi equipo. Efectivamente, cuando Antony me encontró con sus pupilas, empezó a hablar, pero dirigiéndose a mí. -          Creo que no eres consciente de lo que hiciste ese día en medio de la misión, Corleos. La cantidad de faltas que cometiste perjudicando a nuestro ejército, son varias, y serán tenidas en cuenta como traición, porque no es concebible que hayas elegido proteger a los Dorme antes que, a tu propio equipo, facilitaste que tu hermano en el otro ejército derrotara a tus aliados, y luchaste para el enemigo, como si tus jefes fueran los Dorme todavía. Es una total falta de respeto lo que aconteció ese día, y en cualquier otro caso, te hubiese declarado objetivo militar, y la mitad del segundo cuadrante estaría buscándote para traerme tu cabeza, pero viendo cómo se desenvolvieron las cosas, quiero que sepas que éste era el único escenario en el que te perdonaría la vida, y no se si es coincidencia que hayamos llegado a éste, o si es que acaso ya viste los demás futuros y te diste cuenta que este es el más favorable para ti, pero tienes suerte, sucia rata. -          No interferí en el pasado para llegar a ésta situación, lo único que hice fue proteger a alguien que me importaba, mi intención nunca fue salvarle la vida a Richard, mi intención era impedir que algo le pasara a Ludovika, pero no te pido que entiendas eso, si tiene cara que nunca has amado a nadie, así que no te pido que entiendas lo que hice, pero sí que respetes mi decisión, y que no creas que traicioné a nuestro ejército, si traté de matar a Kraneo, fue porque él me intentó quitar la única cosa en el mundo que amo, si hubiera arremetido contra Richard, se lo hubiera permitido, la vida de él no era importante para ninguno de nosotros, ni siquiera para Ludovika. Ludovika nos interrumpió, con la voz un poco temerosa, pero con el valor suficiente para hablar frente a todos los presentes. -          La vida de Richard Dorme no era importante, yo siendo su hija, estaba dispuesta a verlo morir ese día, muy pocos lo saben, pero la relación entre mi padre y yo era realmente mala, y todos quienes estuvieron presentes ese día, pueden constatar que lo vi morir frente a mis ojos, sin derramar ni una sola lágrima, porque pese a ser él quien me dio la vida, fue quien me arrebató a mi madre, y quien me privó de la libertad durante toda la vida, encerrándome de manera indigna para un ser vivo, y tratándome como a un insumo más de sus planes, así que no hay ninguna traición por parte de Roy, y Gordor solamente estaba siguiendo órdenes, pero cuando se enteró de la verdad de Richard, permitió que Roy acabara con su vida, como muestra que también estaba de lado de ustedes, aunque no haya sido impulsado por los mismos ideales.
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