Capítulo 7.3

1198 Words
Después de soltar alguna información sobre las instalaciones de los Dorme para que no sospecharan de mí, me cuestionaba la magnitud de lo que estábamos a punto de hacer, y me preocupaba demasiado, porque a nosotros no nos daban forma de comunicarnos a la distancia, Richard nos había enviado con el único propósito de recolectar información, pero toda ésta iba a ser entregada al final de nuestra misión, de manera que no había forma alguna de avisarle a mi hermano, o a alguno de los Dorme. Como no encontré la manera de avisarle a nadie, entonces decidí viajar al pasado, y me fui hasta una de las ocasiones en que Ludovika me estaba curando, y le interrumpí en medio de nuestra conversación. -       Ludovika, me alegra verte, disculpa por interrumpirte de ésta manera, pero hay algo importante que debo decirte ahora, porque no encontré manera de decírtelo en el futuro, y ésta es mi manera de avisarles. Trata por favor de cambiar la realidad lo menos que puedas, porque de lo contrario podríamos alterar el futuro exageradamente, y esa no es la idea. -       No te preocupes, Roy. Trataré de ser conservadora con lo que me cuentes, pero por favor, dime que en el futuro me libero de mi padre. -       Aún no he llegado a ese punto, y no voy a viajar más adelante a averiguarlo sólo para contarte, pero de momento todo va bien, eso te lo aseguro. Lo que te quiero contar, es que Antony va a ordenarle a la triple entente que ataque a tu padre, el día 12 de julio, así que debes decirle que se prepare tanto como le sea posible, porque ya traté de evitar que sucediera, pero no pude. En el futuro, tuve que darles información de cómo entrar, y a qué hora hacerlo, será en la noche, inmediatamente caiga el sol, nos verán llegar a la puerta principal. Por favor dile a Dorgor que se prepare, porque Goldeye y Kraneo son leales a Antony por su sueldo, les pagan en verdad mucho dinero, y no dudarán en obedecer si la orden es matarlo. Yo buscaré la manera de no intervenir en el combate, aunque tal vez tendré que fingir que los estoy ayudando. -       Roy, sólo te pido una cosa. -       Dime -       Evita tantas muertes como te sea posible, excepto la de mi padre. Si lo van a matar, por favor no lo salves. -       Te lo prometo, sólo porque es tu petición. -       ¿Y qué tiene de especial que sea yo quien te lo pida? -       Porque tú eres otra cosa, Ludovika, eres todo lo que está bien en el mundo. -       A otro lado con tus palabras baratas, Roy. -       Sabes que no miento, porque sabes mejor que nadie lo que guardas en tu corazón. Aparentas ser ruda, pero en el fondo sé que guardas un alma noble, tu corazón es puro, de lo contrario no podrías curar a los demás con esa calidez tan natural. Debes saber que todos quienes somos curados por ti, sentimos tu energía, no solo tu habilidad. -       No opinaré nada al respecto, Corleos. -       No tienes que hacerlo, pero quiero que sepas que estoy profundamente encantado con el aura que de ti emana. -       Qué bueno que sea ella y no yo quien te interesa. La miré y me reí nerviosamente. -       Tu sí que sabes cómo ponerme nervioso. -       Yo sólo sé curar gente, esos nervios son producto de ti mismo. -       Sí que eres difícil, pero acepto tu actitud, como la muestra de que nunca antes habías hablado de ésta manera con alguien. Ludovika guardó silencio, y luego sus mejillas se pusieron rosadas, y entendí que tal vez sí sentía algún tipo de interés en mí, pero la forma en que creció, alejada de todo aquello parecido al amor, no le permitían reconocer esa sensación. Cuando regresé al presente, adquirí la tranquilidad de saber que al menos Gordor ya debía saber a lo que se iban a enfrentar, y al igual que Richard, de quien me esperaba la respuesta más agresiva a nuestro ataque a sus instalaciones. Los días transcurrieron rápidamente, y entrenaba pensando en lo que estaba a punto de suceder, y durante uno de esos entrenamientos, Antony llegó a dar una charla para todo el grupo. -       Espero comprendan la importancia de lo que está a punto de suceder en el segundo pilar, pues, si logramos eliminar a Richard Dorme, nos convertiremos en la organización más fuerte que se haya visto en mucho tiempo en éste cuadrante. La gloria espera a por nosotros, es la oportunidad de poner mi nombre en los libros de historia, y controlar el mercado n***o de nuestro pilar a mi antojo, la chance de instaurar un monopolio. Antony se quedó mirándome y se empezó a reír con una tranquilidad preocupante en su rostro. -       Corleos, sé que tu hermano aún trabaja para Richard, pero quiero que sepas que, si él trata de protegerlo, tendremos que eliminarlo de manera inminente, no voy a permitirme perdonarle la vida, mi prioridad es eliminar a Richard, y si el obstáculo para ello es un Corleos, entonces éste mundo deberá quedarse sólo con uno de los herederos de Eliseo. -       No seré yo quien me enfrente a él, pero entiendo que tu deseo sea eliminar a Richard, sólo espero que no sea mi hermano quien lo acabe protegiendo, de lo contrario, será eliminado por Goldeye o por Kraneo, eso lo tengo seguro, la fuerza de mi hermano no tiene absolutamente nada que hacer contra dos personas de éste calibre. -       Me alegra que lo tengas claro, pero yo también espero que no haya necesidad de matarlo, me interesa que se una a nosotros en el futuro. -       Es una buena idea, los cuatro seriamos imparables. Yo lancé ese comentario acerca de la fuerza de Dorgor a propósito. Llevaba mucho rato sin verlo, pero sabiendo una sola cosa, y es que había estado entrenando como nunca para hacerse más fuerte. El rostro que tenía aquel día que nos enfrentamos a Enzo, reflejaba su inconformidad, su impotencia de no haber podido hacer mayor cosa, y de haber sufrido la humillación de ser derrotado de un solo golpe. Mi hermano era alguien a quien no le gustaba la idea de vivir en un mundo con demasiada gente superior a él, pero yo sabía que él ni se imaginaba que en el segundo pilar existiera gente tan fuerte, tal vez él creció pensando que la única persona a quien nos faltaba superar era a Goldeye en nuestro propio pilar, pero la batalla con Enzo le había azotado la cara contra la realidad. La realidad era una, y es que vivimos en un mundo repleto de gente fuerte, muchas personas más poderosas, más experimentadas que nosotros, pero Gordor sabía que él contaba con el potencial suficiente para convertirse en el transmutador más roto de la historia de nuestro pilar, incluso más fuerte que yo, porque en el fondo siempre supe, que la voluntad de Gordor iba más allá de cualquier poder divino, y  que independiente del don que recibiera al crecer, se convertiría en el más fuerte de todos nosotros.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD