- No quiero encariñarme con nadie, Corleos. Estoy cansado de verlos morir a ustedes una y otra vez.
- Pero a mí nunca me has visto morir, ni me verás morir.
- Ya te vi morir una y otra vez, aunque no lo sepas.
- Entonces sería imposible que me tuvieras aquí en frente.
- No me refiero a eso, ignorante. Ya te he visto morir en cuerpos ajenos, una vez tras otra, no creas que eres el primer entusiasta que llega a éste grupo creyendo que es invencible, y después acabo sepultándolo junto a los cuerpos de los demás caídos. Como tú, Roy, han venido decenas, y el hecho de que cuentes con el poder de tus ancestros no cambiará el resultado. Ese papel de la joven promesa que promete ser invencible, ya lo han ocupado muchos, y a todos los tuve que ver agonizar en mis brazos, y no te niego que por los primeros sí me lamenté, pero los años me enseñaron a verlos a ustedes como entes pasajeros, no son nada más que la compañía del capitán, pero todos son prescindibles.
- No tienes ni idea de lo que hablas, Kraneo, yo no soy más de lo mismo, soy el mismo haciendo más. En el campo de batalla te demostraré de lo que estoy hecho.
- Cada vez me convenzo más, que no eres otra cosa sino el conjunto de lo peor de tus antecesores. La soberbia del primero, la confianza excesiva del segundo, la debilidad del tercero, y así podría seguir, nombrándote la cantidad de defectos que reúnes en tu ser.
- Si no vas a decir nada que me motive a luchar por éste equipo, entonces cierra la boca, capitán.
En mi cabeza retumbaban todas esas conversaciones, tanto la de Goldeye, como la de Kraneo, prácticamente me daban el mismo consejo, pero desde perspectivas diferentes, y aun así, ninguna de las dos me parecía razonable. Ambos querían desapegarse de quienes les rodeaban, pero al menos el mago de oro demostraba un entusiasmo y un amor por la fuerza similares a los míos, mientras que Kraneo ni se inmutaba, como si le diera igual morir. Por el contrario, a Goldeye se le notaba en sus pupilas el miedo a la muerte, y que, tras de esa sonrisa, se encontraba la preocupación de encontrar la manera de hacerse más fuerte cada día. El desapego a los demás, para ambos no era otra cosa que consecuencia de su miedo de no ser capaces de ganarle el duelo a la muerte cada día, pero uno lo enfrentaba con una sonrisa, el otro se encerraba en sí mismo, como si todo le diese igual, cuando en el fondo todo le preocupaba.
Con esa rara dupla, formamos lo que el mismísimo Antony nombró como la triple entente, en honor a una unión del antiguo mundo, los tres seres más temidos de todo su ejército, lo cual hablaba muy mal para mí del nivel de sus hombres, pues de los tres integrantes, dos éramos recién ingresados. Los demás eran fuertes, sin duda alguna, pero evidentemente les faltaba para estar al nivel de nosotros tres. Nuestra alianza tenía también para mí un significado alentador, pues yo me había convertido en alguien tan reconocido como ellos dos por los demás miembros, teniendo sólo unos cuantos años de vida, mientras que Goldeye tenía siglos viviendo, y Kraneo nunca me dijo su edad, pero por su aspecto ya estaba entrando en la vejez. Lo único que me había contado en medio de nuestras cortas conversaciones, era que provenía del cuadrante de los modificados por la tecnología.
Sus cuchillas claramente eran un artefacto cuyo origen era ese pilar, pero su agilidad y su fuerza, le hacían parecer algo más que un simple tipo que sabía manejar armas, y su destreza mental y estrategia, me hacían pensar que su cerebro estaba modificado para analizar situaciones de manera exageradamente eficiente. Ya con un nombre hecho entre los maleantes, Antony nos pidió el favor de enfrentarnos a algunos de sus principales rivales en el mercado n***o de órganos, a quienes juntos derrotamos fácilmente, perdiendo sólo vidas humanas.
Recuerdo perfectamente una misión en la cual murieron varios integrantes, por lo cual Antony me pidió reclutar a aquel perro de Richard a quien derrotó Kraneo cuando yo ingresé, por lo cual le pedí que se uniera a nosotros, para facilitar la investigación que nuestro verdadero amo nos había pedido realizar. Para mantener las sospechas de Antony en ceros, teníamos que cumplir con todas sus exigencias, y así lo hacíamos, pero debí haberlo protegido un poco más ese día, no sólo para que me hubiese podido continuar ayudando a recolectar información, sino para no haberlo visto morir entre mis brazos.
Ni siquiera soy capaz de recordar su nombre, porque lo creí siempre alguien irrelevante, aunque era de mi pilar, ese sujeto no me agradaba del todo, pues sus actitudes pesimistas de no obtener la información que necesitábamos con prontitud, me resultaban frustrando al final del día, pero el día que murió, entendí que toda vida tiene un significado.
Cuando llegamos al lugar de la pelea, sin duda alguna me sentía feliz de ver que no había nadie que representara mayor obstáculo para la triple entente, pero no tuve en cuenta los daños colaterales de la situación. Aquel tipo, era el primero soldado cuya vida me importaba, porque Richard me había ordenado cuidarlo, y porque era de mi pilar, y cuando inició el combate, él emprendió su marcha hacia uno de los hombres del otro grupo, pero al iniciar el combate, lo miré durante unos segundos, como en cámara lenta, mientras los tiros de un arma modificada le penetraban la espalda, y no logró esquivarlos con su don, cayendo al piso a mitad del combate.
Cuando llegué en su ayuda, lo tomé en mis brazos y le pedí que por favor me dejara ayudarlo, viajando hacia atrás para asegurarme que no lo iban a matar, pero entonces empezó a llorar de la felicidad, y me dijo:
- Roy, realmente no tiene sentido la vida que nos correspondió vivir, toda mi familia está muerta, la mujer que amo no quiere estar a mi lado, y mis hijos ya están creciendo para pronto ser destinados al mismo destino que yo, no quiero estar aquí para cuando los maten. Por favor, no retrocedas el tiempo, y permíteme morir hoy aquí, en ésta batalla, para reunirme con la poca gente que me amaba.
- Pero aún nos faltan muchas cosas por vivir, te prometo que liberaré a nuestro pilar, pero por favor no mueras hoy, ¡te necesitaré vivo para que me ayudes a ponerle orden a éste mundo!
- No nos mintamos, por favor, Corleos. Soy débil, mi ausencia no se sentirá, soy solamente un perro sin valor, no tengo mucho que ofrecerle a Richard, mi más grande misión había sido ésta, y ya fracasé, no tiene sentido continuar aquí, sabiendo que las cosas realmente no están bien, ni para mí, ni para nuestro mundo; y lo más jodido, es que probablemente nunca lo estarán. Este era mi destino Roy, nacer como un perro, y morir como uno, así que, por favor, aunque no estés de acuerdo, respeta mi voluntad de morir éste día, y no me salves.
- Si es lo que deseas, entonces así será, respetaré tu decisión, pero por favor, te pido que desde el cielo contemples la hazaña a la que algún día daré inicio.
- Así lo haré, y si ha de ser justa tu causa, entonces lucha por ella hasta el final, en nombre de quienes nos cansamos de luchar por encontrarle un sentido a la vida de los transmutadores, hijo de Eliseo.
Al morir en mis brazos, me hizo entender lo frágiles que éramos realmente, pese a ser la r**a más fuerte de todas, en los otros pilares había gente extremadamente fuerte, que podían hacer ver a un transmutador como si fuera cualquier cosa. En nombre del agobio de aquel sujeto, reafirmé mi promesa de ser quien diera un nuevo norte a nuestra sociedad, con lágrimas en los ojos, y su espalda ensangrentada, goteando en mis brazos.
Antony ni siquiera pidió que fuese enterrado, sino que arrojó su cuerpo a la basura, haciéndome ver lo mucho que realmente éramos repudiados en ese pilar por los amos, pero convenciéndome más de tener que matar algún día a todos y cada uno de esos miserables. Kraneo y Goldeye me pusieron las manos en la espalda, y el primero rompió su habitual silencio para aconsejarme:
- Te lo dije, Roy, lo mejor es que no guardes en ti cariño hacia ninguno de nosotros, ni siquiera hacia quienes tenemos menos probabilidades de morir, porque cada vez que entramos a una misión, nadie nos garantiza salir vivos, ni siquiera a los de la triple entente, y eso debes entenderlo, para asimilar la pérdida de manera indolora. Créeme que si ésta manera de vivir fue la escogida por mí, es porque realmente es la mejor que encontré luego de años de ver morir a los que amaba, y sé que Goldeye llegó a la misma conclusión, ¿no es así?
- Es la verdad, debes aprender a soltar, Roy, y preocuparte solamente por tu propio pellejo. Utiliza todo ese espacio para ti mismo, ese que te quedará en el corazón cuando logres desprenderte de todos los que te importa, incluyendo a tu propia familia, así suene cruel, este es el mundo que nos tocó, Corleos, la atmósfera hostil será más llevadera cuando sigas nuestro consejo.
- Trataré de amar lo menos que pueda a quienes me rodean, pero nunca dejaré de amarlos, así como mi ancestro se preocupó por protegerlos, yo debo hacer lo mismo.
- Eso fue lo que nunca le permitió a Eliseo llegar más lejos, y aún con esa limitante, se convirtió en el transmutador más respetado de su época, imagínate las cosas que habría logrado, si hubiese estado dispuesto a ver morir a su familia, con tal de ver libre a su pilar, pero siempre fue un cobarde, Roy, nunca se quiso unir a la revolución, porque es implicaba alejarse durante mucho tiempo de su familia, y probablemente verlos muertos al regresar, a cambio de la libertad de todo su pueblo para el resto de la historia.
- No soy tan cobarde como él, eso te lo aseguro, Goldeye, pero mi madre y Gordor jamás podrán dejar de importarme, son lo único a lo que me he aferrado desde que nací, y fueron mi primera razón para hacerme alguien fuerte. Si alguno de ellos me llega a faltar, mi motivación se verá hambrienta de razones para continuar.
- Entonces busca nuevas razones, unas que no tengan nombre y apellido, y lucha por ellas, para que algún día beneficien a quienes te importan, estoy seguro que, si Eliseo estuviera vivo, habría sido capaz de entenderlo, luego de ver el destino que labramos por culpa de su incapacidad de soltar.
En ese momento, Antony nos interrumpió.
- Me conmueve mucho verlos hablar frente a unos restos en la basura, pero debo recordarles que la próxima semana empieza la misión más importante de nuestro ejército en mucho tiempo, vamos a atacar las bases de Richard Dorme, utilizando la información que tiene el asesino de Enzo de sus días sirviendo para él.
- Pero amo, no tenemos información suficiente, si le soy sincero, no tengo ni la más remota idea de lo que guarda bajo la manga Richard, y creo que es mejor no retar al destino, usted mismo conoce las capacidades de mi antiguo amo, y sé que no las querrá desafiar a ciegas.
- Por eso te tenemos a ti, Corleos, para que seas nuestra guía en medio de la oscuridad, tú serás quien se encargue de ayudar a Kraneo en la elaboración de nuestro plan, y una vez hayamos eliminado a Richard, yo me convertiré indiscutiblemente en el criminal más poderoso del segundo pilar, y la triple entente será enmarcada en la historia como la que en sus manos tiene la sangre de Enzo y de Richard.