Emma.
Me despedí de Apolo deseando que saliera de casa, no quisiera llegar y encontrar sus partes regadas por el suelo.
«Liam sin duda puede causar esa impresión».
Ojalá pudiera llevarlo conmigo pero necesito que la historia sea distinta, quiero que Apolo aprenda a sobrevivir sin mi ayuda, ya no quiero seguir perdiendo amigos.
Al salir me dirigí a la florería, hoy necesitaba reunirme con Ruby, sus buenos consejos me ayudarían demasiado.
—Buen día— Dije.
Al entrar escuché de manera inmediata la campana que la señora Harrigan había puesto.
—Emma— Gritó Ruby corriendo a mis brazos.
—¡Hola!— Exclamé con mucha emoción.
—Tenia tiempo sin verte— Comentó aferrada a mi.
—Discúlpame es que es estado un poco ocupada— Respondí pensando en cómo se lo explicaría está vez.
—Lo se— Respondió separándose de mi— Mi madre me lo han contado, tienes un nuevo visitante en esa vieja y enorme casa ¿No has pensado demolerla?— Preguntó dando vueltas en el mismo lugar.
—Es mi hogar— Respondí sin tener la necesidad de dar más explicaciones.
—Ese es tu problema Emma, no dejas de aferrarte a mas cosas ¿Cómo esperas ser feliz si ni siquiera puede renunciar a esa choza?— Replicó consternada.
—Realmente creo que podría hacer cualquier otra cosa menos dejar mi casa Ruby, ya lo hemos hablado— Contesté sintiéndome avergonzada.
—Ya lo sé pero se supone que vienes a mi para que te diga cómo mejorar tu vida ¿y adivina qué? Nunca me escuchas, aún no sacas a Liam de esa casa— Contestó gritando a los cuatro vientos.
—No puedo hacer eso, te eh explicado mis razones.
—Mas excusas, si sigues así jamás podrás contemplar la belleza de la vida Emma ¿Es que caso no te aburres de esto?— Preguntó deteniéndose en seco frente a mi.
—No se cómo responderte— Contesté bajando la mirada.
—No quiero hacerte sentir mal pero ya comenzó y por lo que he escuchado en el pueblo todo es lo mismo de siempre solo que al parecer este es más tarado.
—Apolo es fantástico, seguro que si lo conoces podrías llevarte bien con él— Dije intentado mejor las cosas.
—Estoy cansada de intentarlo Emma, ahorita solo me enfocaré en ti— Respondí adentrándose al bosque saliendo al par de segundos con un atuendo totalmente distinto.
—Madre, saldré un momento con Emma, regreso al rato— Susurró a la hermosa flor que estaba sobre la mesa.
«No me había dado cuenta que esta mesa se encontraba aquí».
Ruby me tomo del brazo llevándome con ella.
—¿A dónde iremos?— Pregunté con una mínima chispa de emoción.
—Necesitamos recoger a aurora— Respondió con centrada en descubrir dónde se encuentra su hermana gemela.
Terminamos llegando al arroyo, el pequeño arroyo de la ciudad, hay una leyenda que cuenta que en cierta fecha de navidad el arroyo crece tanto que puedes ver atrás vez del agua un mundo mágico donde los humanos y las hadas conviven.
Siempre eh creído que es un tonto rumor que circula pero como nunca eh tenido la oportunidad de comprobarlo prefiero soñar con que algún día seré capaz de observarlo.
—Hey— Gritó Ruby levantando la mano.
A lo lejos Aurora volteó, sonriendo al vernos, salió corriendo para alcanzarnos.
—Emma— Dijo recuperando el aliento— Te eh extrañado.
Me acerque a ella antes de responder, me observó confundida sin saber el por qué de mi seriedad, de repente cambie por completo mi expresión, sonriendo de par en par para luego darle un gran abrazo.
—También te eh extraño.
Al rato, nos sentamos cerca del arroyo poniéndonos al día de todo lo que ha sucedido.
—¿A qué se viene tu repentina visita? Normalmente sueles avisar con días de anticipación— Preguntó Aurora chapoteando en el agua.
—Tiene un nuevo inquilino— Contestó Ruby antes de que yo pudiera hacerlo.
La miré un poco sorprendida.
«No entiendo porque se comporta de manera tan atrevida».
—Entiendo— Contestó procesando la noticia Aurora— ¿Y como está Liam?— Preguntó exaltada.
—Él está como siempre, también sobre lleva las cosas— Contesté cruzando mis piernas.
—Pobrecito, deberías recomendarle quedarse en la tienda un tiempo, eso haría de las cosas distintas— Sugirió Aurora.
—Se lo mencionaré aunque no prometo nada— Contesté pensado en la manera tan errante en la que me responderá Liam.
—¿Cómo se llama?— Preguntó con emoción Aurora.
—Apolo— Contesté viéndola.
—Sudo de la emoción— Dijo.
Aurora era sin duda muy diferente a Ruby, tenía una chispa tan viva que era fácil sonreír al lado de ella.
—Pronto se los presento— Dije amablemente.
Ambas quedaron en silenció.
—¿Necesitas está vez ayuda en algo exactamente?— Preguntó Aurora interesada en mi salud mental.
—No, solo quería contárselos, ya saben poder desahogarme, es difícil, Liam se comporta como un niño y Apolo aún no puede hablar porque tiene las cuerdas vocales inflamadas, así que es difícil saber que quiere, Liam me aconseja que lo bote de casa pero me agrada Apolo, es muy tierno y no es para nada una mala persona además de que llena ese gran espacio en la casa, no me viene nada mal compañía— Contesté apresurada.
Ruby suspiro para luego recostándose en mi hombro.
—Debes tratar de relajarte, está vez todo saldrá bien, te lo aseguro, solo encárgate de mantener distancia con ambos Emma— Murmuró Ruby.
Las palabras de Ruby siempre me hacían volver a tocar el suelo.
—Gracias chicas— Dije en voz baja teniendo en mi rostro una ligera sonrisa.
—Mándale mis saludos a Liam— Mencionó de repente Aurora.
—¡Aurora!— Gritó furiosa Ruby.
Las tres comenzamos a reírnos, extrañando un poco esto.
«Estar en el arroyo siempre limpia nuestros pecados».
Me despedí de las gemelas para regresar a casa, quería asegurarme de que todo estuviera bien.
Corrí por todas las calles evitando las modestia de mi pueblo.
Al llegar a casa me dirigí a la cocina por un vaso de agua, ahí estaba Liam preparando el almuerzo, pase por un lado de él sin decir nada o mostrar una gota de interés.
Saque de la nevera la jarra de agua y me serví un vaso.
—¿En serio no piensas hablarme por culpa de él?— Preguntó clavando el cuchillo con furia en la carne.
—No le hechas la culpa a nadie por tus actos— Respondí tomando mi agua.
—¿En serio te importo tanta mierda?— Preguntó sonado molestó.
—No hagas de este momento un drama para tu satisfacción— Contesté volteando a verlo fríamente.
Él Sonrió con descaro.
—Vale— Respondió sin más volviendo a lo que estaba preparando.
Guarde la jarra de la nevera y me dirigí a mi cuarto, en la entrada me crucé con Apolo quien de casualidad también venía llegando.
Él me observó sorprendido, levantando su mano para saludarme, sonreí ante su inocencia.
—Hola Apolo— Dije acercándome a él.
¿Cómo esperaban que lo evitará? Pareciera que es la única persona con la que puedo ser yo.
—¿Cómo estuvo tu día? ¿A dónde fuiste?— Pregunté con alegría.
Nota: Tengo mucho que contarte, estoy muy seguro de que mi día te alegrará.
Esperó algún día su voz mejore y poder escuchar todas esas palabras que él escribe.
Nos sentamos en la mesa, Apolo se extraño un poco cuando me vio pidiéndole que se sentará a mi lado.
Escuché su grandioso día mientras esperaba la comida.
Luego de un rato de espera entró al comedor Liam, viéndose tan estresado como esperaba que estuviera, él se acercó y simplemente lanzó la bandeja en la mesa.
—Espero que su majestad y su perro lo disfruten— Comentó sin vernos a la cara.
—¿Tú no comerás?— Pregunté un poco extrañada.
—¿Quieres que coma contigo?— Preguntó mirándome fijamente.
—Si, por supuesto, como quiero que Apolo también coma conmigo ¿No entiendo la idea de tu pregunta?.
Él rio silenciosamente, yéndose sin decir nada más.
Nota: ¿Le ocurre algo?.
—No es nada, solo sigue comportándose como un inmaduro pero que eso no te quite el apetito, conozco muy bien a Liam, ya se le pasará— Contesté sirviendo los platos— Mejor sígueme contándome sobre tu nuevo amigo, Nicolás ¿Cierto?.
Apolo asintió sonriendo con empatía.
No quería arruinar su logró así que deje mi preocupación de lado, luego hablaría bien con Liam.
—Por cierto Apolo ¿Cuál es la fecha que había puesto Liam para tu recuperación?— Pregunté un poco perdida en ese asunto.
Nota: Tampoco me acuerdo pero hoy intenté hablar y mi voz sigue siendo un desastre.
No me extrañaría que lo que le hizo tomar fuese agua con olor.
—Bien, no perdamos los ánimos, pronto lo conseguirás— Dije subiéndole los ánimos.
Al terminar me tomé la molestia de convencer a Apolo para que me permitiera llevar los platos a la cocina, era muy lindo que quisiera ayudarme todo el tiempo pero a veces su personalidad me agobia un poco.
«¿Me preguntó si todos se sentirán así cuando están conmigo?».
Al salir Eche un vistazo al jardín trasero, Liam estaba ahí tirado en la grama haciéndose daño en las manos.
Pensé en ir a ayudarlo pero no puedo seguir con este juego, el debe crecer por su propia cuenta.
«Ya no somos unos niños».