Araceli. Las miro achinando los ojos ya que no se dejaban peinar y ahora están como si hace dos minutos no hubieran gritado como marranas mientras intentaba peinarlas y ponerles bien los moños, encima tardé mucho porque le ponía uno y cuando le ponía el otro se movian haciendo que queden disparejos y tenía que volver a empezar. Exe está terminando de subir lo último que nos quedaba llevar al salón, miro a Ezem tan tranquilo que me hace sonreír, hasta ahora es una ternurita, no digo que las nenas no lo sean solo que están en la edad donde es todo nuevo para ellas y se expresan de esa forma, con llantos y gritos, bueno, fue lo que leí y las tías de Exe me dijeron que la mayoría de los nenes hacen. —¿Listas?. —Sip... Ezem se durmió. —Bueno, llévalo tú yo llevo a las nenas. —Si. —l

