Avery:
¿Cómo carajos sé esa cantidad de detalles sobre ese desconocido?
¡Pues! ¡No tengo ni puta idea!
— ¡Falta un año para graduarnos y yo no sé qué hacer con mi vida! — comenzó a parlotear Katy mientras caminábamos.
—Tranquila, ya encontrarás algo. Falta todavía.
—Pero… Tú y Valerie ya… —ambas quedamos calladas cuando choqué con el cuerpo de un chico que venía despaldas hacia nosotras.
En cuanto chocamos el chico se dio la vuelta. Era alto; creo que más alto que cualquier chica presente, de ojos grises azulados. Tenía un cabello rubio, pero era un rubio que no lo parecía alcanzando un leve color castaño. Sus labios eran carnosos y junto a ellos había un pequeño aro de metal.
Vestía una camisa blanca; unos jeans y una cazadora de cuero n***o.
Su mirada estaba fija en mí y podía notar a simple vista que sus ojos no paraban de examinarme...
—Ten más cuidado nena. —cuando habló lo hizo serio, pero parecía una seriedad fingida por la expresión de sus labios.
— ¿Cuidado yo? Si el que venía de espaldas era otro. —lo miré a los ojos y luego bajé mi mirada a esos labios carnosos, de apariencia suave y con ése pequeño aro de metal.
Lo capté mirándome muy divertido y juguetón, soltó una pequeña risa en una especie de susurro y se acercó a mi oído con nada más y nada menos que palabras...
—Ya veremos quién es el que debe tener cuidado con quien, preciosa. —dicho esto, me entregó un folleto, se colocó a mi lado y antes de irse sentí una palma chocar contra mi culo.
Me volteé para encararlo y gritarle por haberme tocado el trasero, pero cuando lo hice el chavo ya estaba casi al otro lado de la feria con varias chicas detrás, siguiéndole como gatas en celo.
En mi campo de visión entró Katy que parecía tener esas sonrisas locas de mejores amigas que a veces parecía que iba a explotar de la emoción.
— ¿Qué carajos fue eso? “Ten más cuidado nena”. —Habló imitando el tono de aquel que me dió esa nalgada.
—Nada, solo un presumido chico de un estand. —quité importancia y seguí caminando, aunque mi amiga se quedaba atrás.
—Eso no fue nada. ¿Viste lo guapo que era? ¿Por qué eso no me pasa a mí?7
—Katy, si te sirve de consuelo nada pasó y creo que es un idiota.
—¡Un idiota que está para violarlo! Literalmente en el cuarto del conserje ¡Qué digo yo en el cuarto del conserje; mejor es en el laboratorio de química!
—Creo que has estado leyendo mucho estos días y no precisamente de ciencias.
— ¡Odio la ciencia! Pero no te atrevas a cambiar de tema. ¿Qué pasó cuando se te acercó? ¡Dime!
—Solo me entregó esto y me dio una nalgada. —le respondí ya que su personalidad era ser muy insistente.
— ¿Qué? —para ese momento estábamos en el puesto del equipo de Lacrosse y el que había preguntado eso era mi novio. — ¿Quién te dio una nalgada?
Estaba junto a dos de los jugadores titulares, Steve y Aaron. No me caían tan bien, pero eran sus dos compinches inseparables—solo cuando les convenía.
—No tienes nada de qué preocuparte, Carlos. Estábamos hablando de una película; era una frase. ¿Verdad Katy?
—Sí, estábamos hablando de que un chico guapo; de apariencia de idiota; el prota... Y estábamos figurando si…
—Si fuéramos la protagonista. —dije sonando algo convincente.
—De igual forma no es como que Avery se hubiera tropezado con el galán de uno de los stands y las cosas se hayan puesto tensas al punto de que recibió una nalgada en el culo. — ¡Joder con Katy!
Nota Mental: Recordaré asesinar a Katy más tarde.
— ¿Eso es parte de la película? —preguntó Carlos en mi dirección.
—Sí. Katy exagera, pero hay una escena así.
Los dos compinches de mi novio se miraron entre sí muy cómplices... Demasiado para mí gusto.
— ¡Oye Avery! Lindo culo —añadió Aaron en respuesta a la demasiada información que dijo Katy. La respuesta de mi novio fue un golpe en su cabeza.
—Es mi novia idiota. Vete a buscar a quién tirarte —añadió riendo después del golpe.
Cuando sonó la campana para indicar que debíamos volver para nuestras últimas clases me pasó su brazo por mi cintura y me acompañó.
Al llegar al departamento tomé el pequeño folleto—que había guardado en mi bolso—y lo leí.
Trataba sobre la academia Star Dancers y sobre unas audiciones abiertas que harían este viernes; justamente después de mi horario de clases.
— ¿Qué tienes allí? —me dijo Valerie.
Saliendo de la cocina con un bote de helado entre sus manos.
—Nada. Solo el folleto que me entregó un chico. —puse a un lado el folleto y le robé una cucharada de helado.
— ¿El chico que te dio la nalgada? Katy no cerró el pico en el auto... Sabes, en la feria me interesó mucho un nuevo deporte.
— ¿Cuál?
—Pole Dance. Quisiera volver a practicarlo…
—ella ya tenía experiencia. Había comenzado a los trece, pero lo dejó porque su mamá se enteró y le reclamó que eso no era digno de una buena cristiana.
—Puedes hacerlo. Ya no vives con tus padres.
—Sí pensé en hacerlo. —Miró a un sitio y luego continuó—Voy a hacerlo. Y tú deberías de ir a esa audición...
Su dedo índice me apuntó en una especie de orden.
—No estaba pensando en ir precisamente...
—añadí con la cabeza baja, enterrada en pequeños destellos de mis recuerdos.
—Avery han pasado tres años, desde lo que pasó.
Ve y demuestra la loca gitana bailarina que tenés por dentro.
Me concentré en el folleto y luego miré a la puerta pues Katy había llegado de una cita o algo así.
— ¿Qué? ¿Qué me perdí? —dijo percibiendo mi mirada.
—No mucho… —le contesté.
Recuerdo que me fui a dormir después de charlar más a fondo con las dos. Katy había ido a una cita con un chico, pero éste no le convenció y fue ella quien terminó con todo eso.
—Era un estúpido.
—Si sigues rechazando a todos no conseguirás novio —le dijo Valerie.
— ¡Claro que lo haré! ¿Por quién me tomas? Soy encantadora. —le gritó Katy de vuelta.
Valerie comenzó a hablar con Katy de una manera poco decente para ser las 10:30 de la noche y esto marcaba mi salida.
¡En verdad que vivo con dos locas!
Mientras tomaba mis sábanas y colocaba mi cabeza en la almohada tomé una decisión... Sí iría a esa audición...