Capítulo 3

1315 Words
Avery: Viernes. Ese día que todos los adolescentes anhelan para irse de fiesta toda la noche y no volver hasta las tantas de la madrugada... La mayoría deseaba que fuera viernes para tomar una botella de alcohol y emborracharse hasta quedar en el quinto sueño, yo deseaba que fuera viernes por otra cosa—a parte de un buen descanso del retén de mi preparatoria. Después de clases fui al departamento, busqué entre mis cosas mi bolso de baile y tomé el auto de Valerie; ella y Katy tenían que pasar unos apuntes que por despiste olvidaron pedir. Llegué al lugar que indicaba el folleto, era un edificio pequeño, como mínimo tres pisos y tenía un diseño arquitectónico bastante parecido a un teatro francés que había visto en una foto en el internet. Cuando entré no me esperaba que el lugar estuviera totalmente lleno. Había varias personas—bailarines—en el suelo calentando o en una barra de ballet a un costado de la habitación charlando cómodamente. Dejé mis cosas en el primer rincón vacío que encontré y comencé a estirar. —Audición ¿Verdad? —una chica de cabellos cortos y castaños oscuros; casi negros estaba a mi lado. — ¿Tanto se me nota? —Hacemos estas audiciones cada dos años... Ninguno está a salvo. —la sonrisa en su rostro era demasiado contagiable.5 —Entonces eres de aquí ¿Verdad? —mi curiosidad salió antes de que la llamarán. —Sí. Nos obligan a audicionar siempre, pero casi nunca cambiamos el equipo. Soy Madeleine, bailarina de nacimiento. —Avery, casi bailarina de nacimiento. — ¡Ya decía yo que tenías un aire diferente! —la miré confundida— ¡Oh no te preocupes no es nada malo! Solo que ver a tantos aquí no me produce la vibra de que todos sean buenos bailarines habrá talentos, pero no todos me dan tanta confianza. Estuvimos platicando un ratito más mientras cada una hacía su calentamiento hasta que dos mujeres de al menos unos 29 años de edad salieron de una pequeña oficina que había al fondo—cosa que apenas notaba. —Gracias a todos por venir, solo los mejores 10 bailarines tendrán un puesto para el equipo estelar de competición de Star Dancers. —una de ellas era castaña, pero con degradaciones en su cabello y fue la que habló. —Las audiciones se dividirán en dos partes. Serán dos rondas eliminatorias. La primera será una ronda solista y la segunda si nos convencen será una ronda grupal. Habrá una coreografía y si no están al nivel se irán. —la otra, daba un aspecto de bruja mala del oeste por su cabello corto y rubio con mechas. ¿Estaba nerviosa? ¡No para nada! Si fastidiaba la ronda uno estaba fuera y me vería en la posición de salir sin nada de confianza en mí misma. —Comenzaremos con la ronda de solos ¡Música! Son ustedes quienes eligen cuando empezar. La música cortó el momento de silencio que hasta ahora se había desarrollado en ese lugar. Se oyeron gritos de alegría y un bailarín salió al centro de la pista de baile y luego otro y otro. Madeleine fue la quinta en salir a la pista. Había palmas, gritos de aliento, exclamaciones hacia algunos trucos que esos bailarines hacían. Tras unos segundos después de que Madeleine regresara, una música gitana comenzó a sonar y me sentí obligada a salir al centro. Siempre me sentí atraída por esa música; supongo que tenía que ver con que una parte de mí venía de España. Sabía mezclar ese estilo con otros así que creo que lo hice bastante bien. De igual forma las palmas y los gritos de ánimos no cesaron. Sentía todas las miradas encima de mí y para cuando terminé me sentí algo más suelta. Con más confianza en ese sitio lleno de extraños bailarines talentosos. — ¿De dónde eres? —Madeleine estaba asombrada y se podía ver claramente en su expresión. —Una parte de mi familia es española; sé flamenco desde que comencé a caminar en pañales. —Me caes bien. Presiento que pasarás la audición. —Eso espero… —añadí cruzando los dedos. Los demás bailarines hicieron su entrada y poco a poco la ronda de solos se terminó. Muchos bailarines lo habían hecho bien, pero otros la habían fastidiado completamente. Me quedé fascinada con un grupo de 9 bailarines, los primeros en pasar a hacer sus solos—algunos antes que yo y otros después— Las dos mujeres que habían anunciado la ronda de solos, se fueron a la oficina y luego cerraron la puerta. Luego de unos minutos volvieron a salir con el veredicto en sus manos. —Hagan una fila…— y así de uno en uno fueron eligiendo quienes se quedaban y afortunadamente no me mandaron a casa, como le pasó a la mitad de los que estaban allí presentes. —Bien, si siguen aquí no comentan un error porque sin pensarlo se irán. Buena suerte y los venos en unos minutos. Cada vez que las dos mujeres hablaban Madeleine rodaba los ojos y reía. Le pregunté por qué y su respuesta fue que luego me explicaría. Nos separaron por grupos y nos enseñaron una coreografía bastante compleja y que en algunas partes me costó captar, pero gracias a Dios nos dieron 15 minutos para repasarla antes de comenzar. Madeleine había tocado en el mismo grupo que yo por suerte y me pude apoyar en ella. Me concentré principalmente en el baile y cuando nos tocó traté de dar lo mejor de mí y hacerlo perfecto. Al terminar volvimos a hacer la fila y de nuevo comenzaron a elegir al estilo de “SI, NO, NO, SI”. Cuando pasaron junto a mí, respiré hondo y cuando dijeron “SI” casi me ponía a hacer mi baile de la felicidad, pero me aguanté con todas mis ganas. Cuando todos se fueron las caras de las dos mujeres se transformaron en dos brillantes sonrisas y comenzaron a reír y a aplaudir. —Felicidades. Este es el equipo oficial por esta temporada. —dijo la castaña. —Veo que tenemos una cara nueva. Somos Clarisse y Esmeralda. —ambas me dieron una mirada de felicidad que iba contrastada con su sonrisa. —Siempre tienen que hacer como si son unas malvadas para que mantengamos la compostura y haya respeto con los extranjeros. —susurró Madeleine haciendo que yo cambiará mi primera impresión de una de ellas. A tan sólo unos minutos después Clarisse y Esmeralda nos dejaron; así que aproveché para conocer un poco. — ¡Vaya, vaya Sanderson! Estuviste bastante aceptable. —dijo un chico que se nos acercó y se posó detrás de ella. — ¿Qué quieres Hunter? —preguntó ella con un fastidio evidente en su voz. —Nada… Todo lo que quiero ya lo conoces… —añadió muy cerca del oído de ella; para este momento consideré irme, pero luego lo reconocí. Era ese chico... Era ése abusador de la feria... — ¿Eres la nueva? Tu cara me parece familiar… —me miró fijamente y luego abrió la boca— ¡Ah! Ya te recuerdo… Eres la chica de ese instituto… La que se tropezó conmigo y me dejó ver ese culo tan bonito—su mano rozó su mentón como si estuviera pensando mientras me observaba. —Ok. ¡Ya! Avery, te sacaré de aquí. Hasta nunca Hunter. —Adiós Culo Bonito —dijo él cuándo Madeleine me jalaba a por mis cosas. Ella miró atrás—hacia la barra de ballet—donde aquel chico seguía apoyado sin parar de mirarme. —Ok, agradéceme luego. ¿Quieres un consejo para sobrevivir aquí? Nunca te le acerques, es un idiota que solo quiere sexo y ya. — Ok, pero ¿Quién carajos es él?
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