La música retumbaba en el área VIP de la discoteca, vibrando en las paredes y en los pechos de las mujeres que reían, bailaban y alzaban sus copas. Las luces moradas y azules bañaban el espacio en un aura de fiesta elegante y salvaje, mientras las botellas de champán y cócteles exóticos iban de mano en mano. Alejandra, enfundada en un vestido n***o ajustado que le llegaba a mitad del muslo y dejaba su espalda al descubierto, se reía junto a Emma y Julia. Pero sus ojos no dejaban de ir de un lado a otro, como buscando algo… o a alguien. —¿La estás esperando? —preguntó Emma, que la conocía demasiado bien. Alejandra no respondió con palabras. Solo mordió su labio inferior, y bajó la mirada, como si eso la delatara menos. —Ya llegará —añadió Emma, dándole un sorbo a su trago—. Valeria siem

