V

1371 Words
V   Capítulo 5: ¿Quieres ser mi falsa esposa?   KIARA CRAFT   —Hola. Su voz me dejó sin aliento, era tan profunda como la recordaba, y a pesar de que me había mentalizado en olvidarlo por cómo me trato y por ser todo un egocéntrico petulante, aquí estaba, embobada nuevamente por él quedándome hipnotizada por su belleza surrealista, sus ojos verdes parecían sobresalir como reflectores en medio de la noche, su rostro de mejillas sonrojadas probablemente por el alcohol. Me había olvidado de todo, incluso de respirar, solo me quedé en shock viéndolo frente a mí, observé como parecía entretenido de ver mi reacción. Odiaba que tuviera ese poder sobre mí. —Necesito hablar contigo —continuó. ¿Necesitaba hablar conmigo? Ahora él me necesitaba a mí, casi me parecía gracioso después de la mala impresión que me dio y la manera en la que me trató en su casa… La molestia comenzó a invadirme otra vez, al recordar lo estúpida que me hizo sentir. — ¿Ah, sí? —Refuté—, pues yo no, chao. ‹‹Excelente Kiara, excelente, con los ovarios bien puestos››. Lo iba a rodear, pero él volvió a interrumpir mi paso con su cuerpo haciendo que casi chocara contra él, di un paso atrás al sentir que habíamos quedado demasiado cerca y casi no lograba respirar correctamente. ‹‹Concéntrate Kiara, no dejes que su belleza te distraiga››. Pero era difícil recordar ser una persona sin sentimientos cuando el chico que te gustó casi toda la vida estaba frente a ti pidiendo tu atención. —Kiara —murmuró—, es de verdad, tengo que hablar algo importante contigo. Que dijera mi nombre me desasía  como toda una galleta mojada, maldición, él me tenía tan mal. —Okey —murmuré intentando sonar ligeramente aburrida aunque por dentro solo quería abalanzarme sobre él y gritar como toda una fan porque dijo mi nombre—. Te escucho. Él pareció ligeramente incómodo y me agarró del brazo para apartarnos un poco de sus amigos posiblemente para que no nos escucharan, realmente no comprendía su actitud, parecía nervioso. —Yo… necesito que me ayudes —murmuró fijando sus ojos verdes en mí—, necesito que te cases conmigo. Espera… ¿Qué? Procesé lo que me dijo y lo único que pude hacer fue comenzar a reírme con fuerza, de seguro que como ayer; decía eso únicamente para luego decirme que se trataba de una broma y ridiculizarme con mi falsa esperanza. —Buen chiste, pero no, no te queda ser comediante —comenté queriendo rodearlo para irme, pero él me sujetó el brazo e insistió diciendo: —Kiara, no estoy bromeando, es… de verdad, necesito que te cases conmigo para una herencia —dijo—, estoy desesperado, sé que no tienes hijos y eres una solterona así que eres la adecuada para esto. Abrí la boca completamente ofendida, es decir sí era verdad eso de no tener hijos y estar soltera; pero no era una solterona de esa forma despectiva como lo hizo escuchar, tenía pretendientes; que yo no les hiciera caso era otra cosa… una muy diferente, además tenía 21 años, era joven. —Mira, la carne no está en venta por falta de comprador sino porque es demasiado costosa —dije y casi me escuché en las palabras de mi madre diciendo esas cosas, era su referencia para decir que podía estar soltera, pero no por falta de pretendientes. — ¿Te llamas a ti misma pedazo de carne en venta? —dijo en burla alzando una ceja, sus labios apretándose para reprimir una sonrisa. —Es un dicho —refuté sintiéndome aun algo irritada—, estoy soltera porque quiero, tengo miles de pretendientes. Él pareció entretenido. — ¿Ah, sí? —Sonrió con superioridad— ¿Quién? Si a la realidad íbamos, tenía solo 1 persona que me había invitado a una cita y varias que me veían en el bar queriendo únicamente follar, no había un pretendiente que realmente valiera la pena o quisiera casarse. Que decepción. —No te importa. —me limité a decir. Ángelo dio un paso hacia mí invadiendo mi espacio personal como al parecer tenía por costumbre hacer, sus ojos verdes fijos en los míos pareciendo querer entrar a mi mente y removiendo cada pensamiento coherente de mi cabeza. —Sé que mientes —dijo. Tragué saliva pesadamente sintiéndome diminuta. ‹‹Que no te intimide, Kiara››. No iba a dejarlo tener nuevamente poder sobre mí, así que alcé la barbilla y me solté de su agarre para decir: —Me importa un pepino lo que pienses o lo que necesites —sonreí—, yo soy la puta ama y sola estoy más que bien. Lo rodee empujando mi hombro contra el suyo cuando me fui sin mirar atrás disfrutando de su rostro incrédulo, pero me había hecho enojar, ¿Quién se creía como para creer que podía manipularme? Como si fuera una fácil o una boba niña enamorada de él… Es decir sí estaba jodidamente enamorada de él; era mi crush, pero no era una boba niña ingenua. Tenía demasiadas cosas en la cabeza en las qué pensar y ocuparme como para dejar que el idiota de mi crush jugara con mis sentimientos. Aun me sentía temblorosa. ‹‹Enfocada, Kiara, enfocada en lo importante››. Necesitaba buscar formas de obtener más dinero, ya la pobreza me estaba respirando en la nuca y no me gustaba. Cuando llegué a mi casa seguí pensando en lo que había pasado, es decir el millonario Ángelo Werner me propuso matrimonio y yo… lo rechacé. Yo lo rechacé.  ¿Qué mierdas pasaba conmigo? ¿Por qué lo rechacé? Bueno debía ser orgullosa, tener dignidad después de cómo me humilló llamándome solterona y burlándose de mi enamoramiento, pero debí haberle preguntado acerca de la herencia y qué beneficio yo obtendría a cambio, realmente dinero era lo que me hacía falta… ¿Si lo llamaba? No, no tenía su número y además sería patético retractarme de mis palabras porque se suponía que había restregado mi dignidad por toda su cara diciéndole que me valía mierda. Bueno, lo hecho; hecho estaba y tenía que olvidarme de esas estupideces fantasiosas, simplemente Ángelo Werner era una persona extraña y debía alejarme de él y enfocarme en mis cosas. Me bañé y me vestí a algo más cómodo saliendo al hospital, al ser sábado mi madre también trabajaba, así que le llevé algo de comida, me estaba comenzando a preocupar esa rara tos que tenía, nunca la había visto con gripe, solo esperaba que no fuera nada grave.  Al llegar al hospital entré a la habitación donde estaba mi papá pero no encontré nada, busqué a las habitaciones de alrededor sin saber si me había confundido pero tampoco encontraba a mi madre, ¿se habrían ido al trabajo? Lo dudaba, ella me habría avisado, además era muy temprano. ‹‹Tranquila Kiara, no pienses lo peor››. Realmente pensar lo peor me aceleraba el corazón porque no quería pensar que mi padre hubiera muerto y mi madre se hubiera desmayado y ahora estuviera delicada. ‹‹Basta, Kiara››. Fui a recepción casi completamente acelerada, mi rostro de no haber dormido nada y en crisis destilaba como luces de neón, la secretaria me miró pareciendo algo asustada al ver mi angustia. —Hola, estoy buscando la habitación 13 donde estaba el señor Craft —expliqué—; es mi padre y no lo encuentro. — ¿Identificación? —preguntó. La saqué de mi bolso de mano y se la entregué sintiéndome completamente nerviosa, tenía un mal presentimiento, sabía que algo malo había pasado. Ella miró la computadora y luego el papel enfrente de ella donde parecía tener un registro. —Oh, sí, el señor Craft tuvo otra recaída y está en cuidados intensivos —murmuró—, su esposa que lo acompañaba está hospitalizada. Me quede sin aliento, casi sintiendo que me habían golpeado el estómago, no podía procesarlo en mi cerebro, una de mis mayores angustias… hechas realidad.      
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD