Salí de esa oficina y no me sentía tan perturbada sentía un alivio, me sentía tranquila entendí que sin buscarlo esto era lo que yo estaba buscando, para mí que mi vocación era servir y por ello escogí la enfermería, desde allí iba a predicar y aplicar todo lo aprendido en el convento. Llegué al hospital y me fui a cuidados neonatales, venir acá me daba tranquilidad y sabía que podía ayudar con el cuidado de uno de esos bebés, de pronto Martín apareció en la escena y toca mi hombro. — ¿Cómo estás? me disculpas por lo de ayer, se que mi amigo es un imbécil, y no espere que fuera a llegar así. — sonrío y lo miró. — No te pedí explicaciones, solo eres mi jefe en turno, yo no te voy a decir que dejes tu estilo de vida además para ser honestos no es la primera vez que te veo con una mujer

