Llegamos juntos al hospital, él se fue a su piso, yo hice lo mismo. Sentía una felicidad incomparable quizá suene muy exagerado en mi pero encontré una persona qué me comprende, me trata según lo que valgo. Empezamos el turno y el ambiente estaba pesado, sentía que todos me miraban y murmuraban en mi espalda, era la primera vez que me pasaba eso y se sentía muy incómodo. Hoy tenía el turno en el piso de medicina interna así que debía hacer el cambio de sábanas de todos los pacientes, pero el paciente de la habitación 302 tenía obesidad mórbida entonces yo no podía moverlo sola, llamé a mi compañera Rosita para que me ayudara pero ella rodó los ojos y se fue de allí. Era muy raro toda la tarde fue igual. Luego escuché como me llamaban a la oficina de dirección; suspiré y subí. Llamé a la

