Capítulo 3: Caballos y Cebras

737 Words
Me terminó de arreglar, falta poco para que Aníbal pase por mi. Elegí un vestido azul oscuro a la rodilla, no muy llamativo, más bien tranquilo. No quiero quedar como una regalada en la primer cita. Solté mi cabello y le hice unas pequeñas ondas, el maquillaje básico nada cargado. Golpean mi puerta- señorita la espera el joven Aníbal abajo. Bajo nerviosa, apretando mis manos. El está en el pie de la escalera esperándome. Me mira con ese brillo tan particular que me eleva al cielo. Cuando llego a el, me sonríe - Estás hermosa.- Me sonroja, que el me haga un cumplido es lo mejor que me ha pasado. - Tu estás muy guapo.-El sonríe. - ¿Vamos?- me invita a caminar poniendo su mano en mi espalda baja. Empezamos a caminar hacia la puerta. Cuando estábamos saliendo mi padre estaba bajando de su auto. - Aníbal que haces acá.- pregunta mi padre con un poco de intriga en su mirada. -Federico, tengo una cena con los arquitectos que hicieron las remodelaciones en el casino Dos, me pareció bueno invitar a la señorita Velger para que esté al tanto de esos trabajos. Mi padre lo mira, realmente no pude descubrir que pasaba por su mente en ese momento. - Está bien, trata de terminar temprano. Y la próxima vez trata de avisarme antes.- responde mi padre con un tono de duda aún en su voz. - Papá, no te parece que estoy un poco grande para que me controles?.- pregunto tratando de disipar toda sospecha que haya en el. Se acerca a mi y besa mi sien. - Si hija estás grande, y es solo trabajo. No es así Aníbal? - Por supuesto Federico. Nos vamos para poder llegar a tiempo. Aníbal abre mi puerta para que suba a su auto, el lo rodea para subir al lado del conductor para así comenzar a conducir. Ahí fue cuando lo mire para preguntarle algo que no podía dejar pasar - ¿Porque le mentiste a mi papá? O es que de verdad vamos a una cena de negocios? sonríe - No Emilia, vamos a cenar solos. Pero tú padre es muy sobreprotector y no quería que pensará mal. - ¿Y porque pensaría mal? - Porque para salir antes de la empresa le dije que tenía una cena de negocios y no de placer. No me gusta mentirle a tu padre, estoy muy agradecido con todo lo que el me ha ayudado pero no sé cómo tomaría que yo invite a cenar a su princesa sin que sea algo referido a los negocios. Prefiero no indagar más. Fuimos a uno de los mejores Restaurantes de la ciudad, la pasé muy bien. Es increíble lo compatible que somos, coincidimos en todo. Este hombre me tiene más enamorada. Cuando volvimos a mi casa, fue tan caballero, abrió mi puerta para que baje. - He disfrutado tanto esta noche contigo que estoy agradecido que hayas aceptado salir conmigo.- me dice al apenas bajar de su coche. - Me encanto, la pasé muy bien. - A mi me gustaría que se repitiera Emilia. Aunque te voy a pedir que se mantenga entre nosotros. No quiero que tú padre se enoje. - Por mi no hay problema, disfruto de tu compañía- fue lo que pude responder. Como le digo que disfruto todo de el, no creo que sea el momento. Mi corazón comenzó a desenfrenarse cuando el se fue acercando muy despacio para dejar un pequeño beso casto en mis labios, tuve que tomar mucha fuerza de voluntad para no pedirle más tiempo de ese beso. Después de este tierno beso, el se marchó. Cuando entré a la casa tenía una sonrisa más grande que el gato de Alicia en el país de las maravillas. - ¿Y esa sonrisa?- me sorprende ver a mi padre. -¿ Padre que estás haciendo despierto? - No podía dormir y baje por un vaso de agua. ¿Como les fue en la cena, que cambios harán en la sala azul? - Varios que te van a gustar, ahora tengo sueño mañana te explico los detalles.- Le respondí ya comenzando a subir las escaleras. - Hija! - ¿Si padre? - Los caballos y las Cebras no se mezclan. Ten en cuenta eso siempre.- dijo mientras dio media vuelta para entrar a la cocina. - ¿Que me quiso decir?¿ Se habrá dado cuenta?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD