Prólogo.
Aaron miró hacia la bella chica que lo acompañaba en su auto y se preguntó a sí mismo si existía la posibilidad de que ella pudiera verse aún más bella de lo que estaba ahora si tan solo se recogiera el cabello y dejara asomar un poco más su cara, la cual de por sí notaba una belleza delicada, casi como una muñeca. Cox se vio a sí mismo perdido mientras observaba todo el brillo de su ropa y el exceso de accesorios que le colgaba por las muñecas y el cuello, casi como si su atuendo se tratara más de un disfraz o un uniforme, más que su ropa de diario.
− Tendrás tiempo de mirarme luego. − Dice ella, Aaron sonríe y sigue manejando.
La probabilidad de que un par de paparazzis lo estuviesen siguiendo era bastante latente. Últimamente, todos seguían a Aaron, rebuscando hasta bajo de las piedras si es que el joven cantante promesa de Floor Six comete un error. Pero en estos momentos, a Aaron no le importa nada, solo quiere ser el mismo chico que era antes de que ganara aquel concurso junto a sus amigos y se volvieran el trío musical más aclamado y reconocido en el mundo entero. Quería volver a ser un desconocido, uno más del montón, ¿Qué haría un chico normal de veintidós años? Saldría de fiesta con sus amigos o estudiando para la universidad, pero el caso de Aaron es diferente, él se pasa el tiempo en giras o grabando discos y decir que lo que está haciendo ahora es lo más normal que ha hecho desde hace mucho tiempo.
Y sin darse cuenta, ambos llegaron a la casa de Aaron. La chica de cabello castaño intenta bajarse del auto, pero Aaron la detiene, dándose cuenta de algo importante. No sabe el nombre de la chica con la cual se va a acostar, ¿Por qué? Porque no le dio tiempo si quiera de preguntarle, ella hizo la oferta, el acepto, le entrego el dinero y se fueron casi corriendo a la casa del castaño.
− ¿Qué pasa, cariño? ¿Te arrepentiste?
− No, nada de eso. No me has dicho tu nombre. – Señaló el castaño. La chica del nombre desconocido sonrió de lado, como si Aaron hubiera hecho una pregunta tonta, como si saber el nombre de con quién te acuestas no es necesario.
− No importa, cariño. – Una vez que llegaron al destino, ambos se bajaron del auto y comenzaron a caminar en dirección al gran edificio donde se ubica el departamento de Cox. Ambos subieron hacia el último piso, donde Aaron vivía e intentaba hacer su vida fuera de “Aaron Cox, de Floor Six”.
Ambos entraron a la habitación, besándose como si no hubiera mañana. Y esa fue la noche, donde Aaron Cox, ídolo juvenil del momento, no se acostó con cualquier chica, se acostó con una prostituta.