7. Tom, Dallas y Bradley.

1845 Words
Clarissa. − ¡Mierda! − Grito mientras choco contra la pared de cerámica, evitando que el agua de la ducha queme mi cuerpo con lo caliente que esta. Comienzo a mover la palanca del agua fría y de pronto, todo estaba muy helado. No me queda más opción que bañarme con el agua helada, genial. Me baño lo más rápido posible y me enrollo en las toallas blancas, salgo a mi habitación y elijo mi ropa, rebusco entre las bolsas que me dio Aaron ayer. Me pongo un vestido de flores blanco y rosado con unas zapatillas y me acerco a la cocina para hacer unas tostadas y un té verde sencillo. Mi móvil suena y veo el nombre en la pantalla, el único numero registrado en el aparato. Aaron Cox, mas como él se había registrado: “Aaron xx” Pongo el aparato contra mi oreja y abro la conexión. Tomo la tostada con la mantequilla derretida y comienzo a masticarla. − Aaron, ¿Cómo estás? − Pregunto mientras le doy un sorbo a la taza. − Un poco aburrido, ¿Sabes? Antes de cada concierto no puedo hacer otra cosa que ensayar, no puedo salir y me muero del aburrimiento, ¿Qué tal tu, nena? − Responde mientras su voz parece ronca al recién despertarse. − Bien, estoy tomando desayuno, luego voy a ver a unos amigos a un bar. − Tenía planeado visitar a Tom, Dallas y a Bradley hoy al Dirty Dreams, hace tiempo que no hablamos y los extraño muchísimo. − Hey, tienes que venir a verme a mí también, soy tu amigo, además me aburro como el infierno.  − Dice soltando una risotada. Le doy un último mordisco a mi tostada antes de que se acabe. − Tienes que concentrarte en tu concierto y dar un buen show para tus fans, además, a los amigos que voy a ver no los veo hace meses y a ti te vi ayer por muchas horas, déjame respirar−Respondí. − Bueno, bueno, pero te voy a llamar por la noche, aún tengo que hacer que digas que sí y conociéndote…tardaré días. − Tú no me conoces, ni yo a ti tampoco. − El silencio se apodera por la línea hasta que se escucha un suspiro. − Sé lo suficiente, Clary. Es tarde, los chicos y el staff me vienen a recoger y están esperándome, adiós Clarissa. − Me despido y corto la llamada. Cuando termino de desayunar me levanto, tomo una cartera pequeña y meto mis llaves, un poco de dinero y mi móvil. Salgo de mi departamento y camino por las calles rumbo al bar, generalmente no está muy lleno de día, y de noche hay un poco más de gente, pero digamos que no son un bar exclusivo donde la gente se pelea por entrar, es sencillo y tiene todo lo que necesita para que la gente lo pase bien. Annabele seguramente estaría allí junto a Tom, Dallas y Bradley, tomando una cerveza como desayuno. Camino por las calles y doblo por la esquina, sigo caminando y llego a la taberna, todo está como siempre, el olor a ron añejo impregnado en las paredes, el televisor mostrando un partido de futbol americano, las paredes de tablas lo hacen rustico y la barra con unos cuantos borrachos durmiendo mientras su mano sostiene el vaso. En este preciso instante me doy cuenta de que soy la más glamorosa en todo el bar y quizás, de todo el barrio. Todas las miradas de los borrachos puestas en mi por mi vestido y mis zapatos, de cómo voy vestida, gracias Aaron. Tom está en una mesa entregando unos pedidos y cuando me mira, me estruja entre sus brazos. − ¡Pequeña Stone! Me tenías olvidado a mí y a los demás, ¿Qué ha pasado contigo, ¿eh? ¿Olvidando a los amigos? Dallas no sabe otra cosa que hincharme los huevos hablando de ti. − No digas eso, Thomas, no los he olvidado solo que no he tenido tiempo de venir a visitarlos. − Oh sí, pero que genial que estés aquí, Bradley está hablando con los distribuidores del bar y Dallas en el baño−Tom rueda los ojos y luego sonríe. − ¡Oye, guapa! ¿Por qué no vamos a mi auto y la pasamos bien un rato? − Un ebrio me guiña el ojo y continúa hablando: − Podemos hacer cosas divertidas con ese vestido. Tom toma aire y se acerca el, intento detenerlo, pero sabemos lo que pasa cuando algún chico nos falta el respeto a mí, o a Annabele o a Dallas. − Eh, imbécil. ¿Por qué no te largas antes de que te rompa tu jodido rostro? ¡Vete! − Tom lo toma del cuello y lo saca del bar. Se acerca a mí con la cara de un viejo amargado. − Mierdosos, no aprenden nunca, pero bueno, dime, ¿Una cerveza? − Asiento. Nos acercamos y nos sentamos en los taburetes y él me destapa la botella, se sienta a mi lado. − ¿De dónde sacaste el vestido? − Preguntó Thomas. − Eres la mejor vestida de todo este lugar. −Me lo regalo un amigo. − Contesté. − Y bueno, ¿Cómo te ha ido, Tommy? − Pues bien, estoy saliendo con Dallas−Responde mientras se lleva la botella a la boca. − ¿En serio? ¿Y qué pasa con Bradley? − Me uso como saco de boxeo por unos días, pero luego lo supero, claro que primero nos ignoraba a ambos hasta que le grite que dejara de ser tan imbécil y egoísta, luego de eso se volvió racional. − Se encogió de hombros y en eso, la puerta del baño de las mujeres se abre y de ella sale Dallas, acomodándose su top n***o con sus calzas mientras movía su cabello rubio con puntas azules. Dallas era rubia al igual que Annabele y yo era la única castaña junto a Tom y a Bradley, físicamente ellos y yo pareceríamos hermanos. − Mierda Tom, tienen que limpiar un poco los baños. − Reclama y cuando me ve pega un salto− ¡Clarissa! −Exclama. Y se lanza a mis brazos, le devuelvo el abrazo y ella dice muchas cosas, maldiciéndome por no haberla llamado o visitado y también diciéndome lo contenta que estaba de tenerme allí. − Mírate, estas genial, ese vestido se ve muy caro, ¿De dónde lo sacaste, eh? − Un amigo suyo. − Responde Tom por mí. Dallas levanta las cejas y se cruza de brazos con una sonrisa en la cara. − Ese amigo debe ser muy rico y amable, para comprarte semejante ropa. − Sonríe y abraza a Tom. − Mira Tom, yo quiero un vestido de esos. − Te verías hermosa, cariño, pero no hay dinero, en cuanto consiga te comprare uno. − Tom le da un corto beso en los labios y ambos sonríen. − Oh, pero yo te puedo dar de la ropa que me han regalado. − Contesto. − Creo haber escuchado la dulce y melódica voz de Clarissa por este lugar. − Bradley aparece por una puerta, sus músculos están pegados a su camiseta y su cabello castaño esta todo revuelto. Da vuelta a la barra y me toma entre sus brazos para comenzar a girar. − ¡Pequeña Stone! −Exclama dando vueltas conmigo en brazos. Tom, Annabele, Dallas y yo tenemos veinte años, pero Bradley tiene veinticuatro y se cree nuestro padre, por eso trata a todos de “Pequeño” o “Pequeña”, como a mí. − ¡Bradley! −Me deja en el suelo y sonríe. −Wow, estás muy hermosa, Clary, muy, muy hermosa. − Gracias Bradley, tú te ves bien. − Dije mientras pasaba mi mano por sus músculos de los brazos. − El boxeo me ha hecho bien. − Dice mientras asiente, sus ojos azules brillan tanto como los de Dallas o los de Annabele. − Sí, pero no te da derecho a usar a mi novio para practicar, imbécil−Dice Dallas, abrazando a Tom y besándole la mejilla. − Si no estuvieran juntos eso no pasaría, y cuidado con tu lenguaje hermanita−Bradley sonríe con su sonrisa burlona. Ella bufa y le golpea el hombro. − ¿Qué haces por aquí, Clary? − Pregunta Bradley. − Pues nada, los he venido a ver. − Genial, ¿Y cómo van las cosas? − Me encojo de hombros. Tom se cruza de brazos y espera mi respuesta. − Pues bien, nada nuevo. − Oh no, nada nuevo, ¿Y ese amigo tuyo? − Me muerdo el labio y decido cambiar de tema. − ¿Han visto a Annabele? − Pregunté mientras tomaba un sorbo de cerveza. − Mmh, me llamo anoche, viene en unos minutos. − Dice Dallas mientras revisa el reloj del bar. − ¡Estoy aquí! − La voz de Annabele sonó por todo el bar, despertando a algunos borrachos y todo eso. − Hey, Anna. − Bradley la estrecha entre sus brazos y la levanta. − ¿Cómo estás? − Genial, pero no tan bien como Clarissa−Murmura, haciendo que Dallas, Bradley y Tom me miraran. − ¿Qué? − Eso, diles sobre Aaron y sobre el maniático del que te salvó. − Annabele sonríe y levanta una ceja diciéndome: “Te dije que hablaríamos sobre eso hoy”. Suspiro y miro a mis amigos. − Aaron me regalo toda esta ropa, es un cliente. − Tom toma aire. − Es un tipo que te pago para que follaran, cliente no es la palabra y lo sabes Clarissa−Dice mientras se pasa las manos por la cara. − Es un amigo mío, es famoso, estaba con un cliente un poco violento y bueno, me salvó de morir golpeada en un callejón. − Bradley está furioso, lo sé porque sus músculos están tensos a través de la camiseta, digamos que el boxeo había hecho que su pecho se viera malditamente grande por el ejercicio, y eso lo hacía ver con mucho musculo y era un poco intimidante. − ¡¿Y no me dijiste nada, Clarissa Stone?! − Chilla Dallas. − ¡Maldito bastardo! − Porque sabía que se pondrían así, además, no es para tanto, Aaron me ayudo esa noche. − Claro, te la metió y luego te ayudo, brillante. −Comenta Tom, rodando los ojos y con los brazos cruzados, enfadado completamente. − ¡Tom! − Chilla Dallas. − Quiero el nombre del bastardo para matarlo. − Bradley choca su puño contra la mesa. − No es culpa de Aaron que haya pasado esto, el me ayudo, es culpa del enfermo que no quería darme mi dinero−Dije rodando los ojos. − No, no es culpa de nadie más que tuya. − Brama Thomas, molesto y con la ira corriendo en su cuerpo. − Déjalo ya, Clarissa, deja ese estúpido “trabajo”, ¡Detente! − En estos momentos, cuando Thomas y los demás comienzan a criticarme y a decirme cosas de este tipo es donde cojo mi cartera y salgo de ese lugar, corriendo de los problemas, como siempre.
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