Largas horas

1156 Words

El tiempo pasaba muy lento, como si cada minuto se estirara interminablemente. Me quedé junto a Teresa en la sala de espera, sin poder apartar la vista de la puerta por la que Leonardo había desaparecido. Cada segundo que pasaba aumentaba mi ansiedad. Pero entonces, la puerta se abrió y él apareció con su porte elegante y decidido. —Ya está todo listo para que Federico sea trasladado a mi hospital —anunció, mirándome directamente. Mi cuerpo se relajó de inmediato y, sin pensarlo dos veces, me lancé hacia él y lo abracé con fuerza. —Gracias, Leonardo… de verdad, gracias. Él no dijo nada, solo correspondió el abrazo por unos segundos antes de apartarse con suavidad. —¿Qué procede ahora? —preguntó Teresa, con el miedo aún reflejado en su rostro. Leonardo la miró con seriedad. —Nosot

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