Capítulo 2: La solución a mis problemas

1262 Words
Narra August Hace unos meses he llegado a California, pensé que me tomaría más tiempo adaptarme pero he fluido mejor de lo que esperaba. Mi familia y yo somos de Ohio, llegamos a este lugar porque mis padres abrieron un par de almacenes para vender electrodomésticos y cosas así. Mi hermano mayor ingresó a la universidad y decidió quedarse en el estado donde vivíamos, en Columbus ya tenía muchos amigos y tenía muchos planes futuros, pero por más que quise no pude quedarme. Mi Padre Frank y mi madre Dimitri, han sido muy luchadores, no vengo de una familia adinerada pero podemos tener un poco de comodidad. Mi padre siempre me ha inculcado en que no debemos ser conformes y siempre ser ambiciosos, que en cada lugar al que vayamos, siempre debemos relacionarlos con personas importantes y de buenas influencias; también, que debemos ser astutos porque en lo que siempre debemos pensar, es en nuestro propio beneficio. Desde que llegué al High School, estuve por días enteros observando y analizando a las personas que me rodeaban; entre tantas estuve descartando y pescando a los de mayores influencias, y para mi gran suerte, encontré a Emilia Clarckson. Emilia, es hija de Orlando Clarckson, un gran empresario de la ciudad y patrocinador de muchos deportistas —era justo lo que buscaba— la chica, es la típica consentida de su padre. Ella, se convirtió en mi blanco perfecto, pues los estudios no me gustan mucho y el futbol es un deporte en el que me destaco —soy el mejor, lo admito— No tuve que esforzarme demasiado para acercarme a ella, desde el momento en el que me nombraron capitán del equipo, ella solita llegó a mí. Solo esperé un par de días para follar con ella y un par de semanas después le pedí que fuera mi novia. Desde que soy pequeño, he tenido un don para convencer a la gente, mi padre se dedica a vender cosas y tiene un poder para hablar que podría vender hasta una cucaracha. Digamos que yo tengo ese mismo convencimiento, pero lo uso de una manera distinta. Así que un día le dije un discurso bien elaborado a Emilia sobre querer una relación formal con ella, le dije que mis intenciones eran buenas y puras por lo que no quería que ella solo fuera un pasatiempo; considerando que el tiempo no significa nada y que lo que importa es el amor que se siente por la otra persona, era momento de que mis padres la conocieran y de que yo conociera a los suyos. Obviamente ella se emocionó y de inmediato organizó una cena en su casa donde por fin pude conocer al hombre que patrocinaría mi carrera deportiva. Hasta ahora, todo va justo como lo quiero. —August, cuando termines tu entrenamiento, vas a mi oficina ¿de acuerdo? —Sí, entrenador. Sigo haciendo mis prácticas de tiro libre mientras el tiempo termina, desde donde estoy veo a Emilia practicar con el resto de porristas; prontamente tendremos un partido muy importante que definirá la final del campeonato. Luego de refrescarme y estirar, voy hasta la oficina del entrenado para ver lo que pasa, muy rara vez me pide hablar a solas. —Entrenador, aquí estoy. El hombre me mira con cara de poco amigos, abre su gaveta y saca algunos papeles que creo reconocer. —Estas son tus calificaciones, August. Son una completa m****a. —Señor, yo… —A este paso no puedes continuar en el equipo, creo que eso se los he dicho muchas veces. —Entrenador pero soy el capitán, sin mí no llegaran a ningún lado, lo sabe. —¡Esas son las reglas! hay un promedio que debes cumplir, puedes ser el capitán pero lastimosamente no creo que por mucho. —No señor, deme un par de días; le juro que voy a nivelar esas notas. Aun no llegan los exámenes finales, puedo recuperarme. —Te doy dos semanas. —Sí, entrenador. ¡Carajo! Esta es la parte que odio, no me gusta cuando algo no va como quiero, ¡m****a! maldito entrenador, ¿Cómo puede pensar en sacarme? Gracias a mi esa bola de perdedores clasificó a cuartos de final. Salgo hasta la cancha rascando mi cabeza, no sé qué deba hacer, no me gusta la idea de tener que estar perdiendo mi tiempo estudiando ese montón de lecturas sabiendo que debo entrenar. No puedo con las dos cosas. —Cariño, ¿Qué tienes? —pregunta Emilia tomándome de la mano. —Nada, ya me voy para mi clase —respondo quitando mi brazo con brusquedad. Emilia no es la mejor estudiante, pero puede ser la capitana de las porristas porque su padre dona mucho dinero a la escuela. Lo que los míos no pueden hacer. Al llegar a clase, me recuesto en mi silla y abro mis piernas; estoy cansado y me cuesta concentrarme en clases, solo quiero acostarme en mi cama y relajar mis músculos. Saco mi lápiz y lo paso desde mi dedo meñique hasta mi dedo pulgar, esto en repetidas ocasiones. ¿Qué se supone que deba hacer? ¿Debería pedir talleres o trabajos para nivelar mis notas? Pero ¿en qué momento los voy hacer? Miro hacia el frente de mí y veo a la nerd mirándome de reojo, ¿cree que no me doy cuenta? La chica se la pasa mirándome como tonta, la he visto muchas veces; aunque no es la única, tengo un grupo de esas que me siguen a todos lados. Vuelvo a mi anterior pensamiento y por un segundo algo vino a mi cabeza, la chica es la mejor de la clase, será que ella… Quizás… Para saber si lo que ha cruzado por mi pensamiento es algo con sentido, suelto mi lápiz dejándolo caer al piso y la chica de inmediato se abalanza para recogerlo. —Te tengo —digo para mí mismo. Contengo una sonrisilla porque acabo de encontrar mi solución. —Toma, se te ha caído esto. Desde ese momento, supe que ella podía ayudarme con mis notas. Así que la puse a prueba la mañana siguiente, en medio de un examen muy importante, le pedí ayuda y de inmediato accedió. Eso mismo hice durante la semana de exámenes, la chica me dio todas las respuesta, incluyendo un taller que debía resolverse en parejas; le pedí que por favor me incluyera en su equipo y luego le dije que tenía que entrenar y que me era imposible reunirnos, lo hizo sola y sacamos la mejor nota del curso. De esa manera, en tan solo dos semanas; sin muchos esfuerzos, logré nivelar mis notas. Ahora solo debo concentrarme en el partido de semifinal que será este fin de semana, estoy seguro de que ganaremos; ya hay más de una mirada pues en mi por lo que tengo que lucirme. —Bien, chicos. Ya solo nos quedan dos meses de clases —indica la directora del curso—. Saben que todos los años trabajamos un proyecto final, para esta ocasión, les quiero dar una gran noticia. Este ha sido uno de los logros más importantes de nuestro High School para ustedes. Pues este año los jurados que calificarán serán personas muy importantes, y el mejor proyecto, no ganará dinero o cursos, este año. El proyecto que ocupe el primer lugar, ganará una beca completa para estudiar en la universidad de Harvey en New York. Muchos se emocionan ante la gran noticia, pero a mí me da igual, los planes para mi futuro, están direccionados a otro lado.
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