Capitulo 5

1441 Words
Cuando llegó a la sala de estar, se encontró con Liliana y Darian, quienes discutían animadamente sobre los últimos detalles de la ceremonia. Ambos estaban radiantes de emoción, y el ambiente era contagioso. Sin embargo, Alice no podía evitar sentirse un poco distante. Con la reunión programada para ese día, sabía que tendría que enfrentarse a Jimin nuevamente. —Buenos días, Alice —saludó Liliana, sonriendo—. ¿Estás lista para el gran ensayo? —Supongo que sí —respondió Alice, tratando de mostrar entusiasmo. Darian le lanzó una mirada cómplice. —No te preocupes, todo saldrá perfecto. ¡Es tu hermana la que se casa, después de todo! Alice se sonrojó. —Sí, claro. Solo quiero que sea un día especial para ustedes. Después de desayunar, Liliana llamó a Jimin y Alice para que se reunieran en el jardín, donde tendría lugar la ceremonia. Alice sintió un ligero nerviosismo al recordar el papel que desempeñaría: llevar los anillos de matrimonio. La idea de tener que compartir un momento tan significativo con Jimin no le entusiasmaba. Cuando llegaron al jardín, Jimin ya estaba allí, esperando junto a la planificadora de la boda. Su expresión era seria, y Alice no pudo evitar notar la tensión que aún flotaba entre ellos. La planificadora, una mujer enérgica y organizada, les dio una cálida bienvenida. —¡Perfecto! —exclamó. —Hoy vamos a practicar la entrada. Necesitamos que ambos estén relajados y naturales. Recuerden que están llevando los anillos, así que deben lucir como una verdadera pareja en este momento especial. Alice y Jimin intercambiaron miradas cortantes, pero no dijeron nada. La planificadora comenzó a guiarlos, dándoles instrucciones sobre cómo caminar y dónde colocarse. Sin embargo, ambos parecían tensos y rígidos. —Alice, creo que deberías estar más suelta y natural ante el momento —dijo Jimin, sin dejar de mirar al frente. —Yo ya tengo práctica caminando con mujeres, pero parece que tú estás haciendo pasos extraños. —¿Yo? —exclamó Alice, irritada—. Estoy totalmente normal. Eres tú quien está haciendo pasos extraños, como si tuvieras un palo en la espalda. —Tal vez es porque nunca has estado con un licántropo, ¿verdad? —respondió Jimin con una sonrisa burlona—. Se nota que no tienes mucha experiencia con hombres. Alice sintió que su sangre comenzaba a hervir. —Prefiero no estar con un licántropo, ni hoy ni mañana, ni nunca. Los humanos tienen más corazón que ustedes. La planificadora, cansada de su debate, intervino. —¡Suficiente! Necesitamos un receso. Alice, ¿por qué no te alejas un poco para despejar la mente? Jimin, quédate aquí. Sin pensar dos veces, Alice se alejó del grupo, sintiendo cómo su frustración se disipaba mientras se dirigía hacia el jardín donde se celebraría la boda de Liliana y Darian. Las flores en el lugar eran impresionantes, llenas de color y vida. Alice se sentó en un banco, contemplando el hermoso paisaje. Mientras miraba las flores, se perdió en sus pensamientos, tratando de olvidar la tensión con Jimin. Sin embargo, su mente regresaba una y otra vez a lo que su hermana le había contado sobre él. No podía dejar de pensar en su pasado, en cómo había llegado a ser parte de su familia. ¿Acaso eso lo justificaba? Unos minutos después, Jimin apareció, su rostro reflejando irritación. —La planificadora está quejándose de ti, Alice. Necesitamos volver. —¿Y a mí qué me importa? —respondió ella, sin girarse. —Esa no es la actitud que necesitas para este día. Vamos, tenemos que terminar con esto —insistió Jimin, acercándose un poco más. Alice se levantó y lo miró. —¿Siempre tienes que ser así? Siempre actuando como si supieras más que los demás. —Solo estoy tratando de hacer que esto funcione. No estamos aquí para discutir, Alice —dijo él, tratando de mantener la calma. Ella suspiró. —Está bien, vamos a terminar esto. Regresaron al lugar de ensayo, y la planificadora los recibió con un suspiro. Comenzaron a practicar de nuevo, pero ambos estaban cansados y tensos. A pesar de la tensión, lograron completar el ensayo, y la planificadora, satisfecha, les dio un par de instrucciones finales. —Mañana, a la misma hora —dijo ella antes de despedirse—. Y Alice, no olvides traer tacones para la próxima práctica. Quizás así puedas aprender a caminar mejor. —¿Qué? —se sorprendió Alice, mirando a Jimin. —No necesito tacones. —Solo creo que te ayudarán a estar más cómoda —dijo Jimin, encogiéndose de hombros. —¿Acaso te importa? —contestó Alice, molesta—. Ocúpate de tus propios asuntos. Al finalizar el ensayo, Alice se sintió exhausta. Era como si hubiera luchado en una batalla que no tenía sentido. Se despidió de la planificadora y salió del jardín, decidida a despejar su mente. Esa noche, mientras se preparaba para dormir, decidió visitar a su hermana. Liliana estaba en su habitación, organizando algunos detalles de la boda. Alice se sentó a su lado, sintiendo que necesitaba desahogarse. —Liliana, ¿alguna vez Jimin ha sido así contigo? —preguntó, mirando a su hermana. Liliana levantó la vista, sorprendida. —No, pero… es un chico un poco difícil, tiene sus razones. Tiene 23 años y es adoptado lo cual lo hace ser un poco más rebelde creo. —¿Adoptado? —repitió Alice, intrigada. —Pero, ¿no es hermano de Darian? —No, es su medio hermano. Sus padres lo abandonaron cuando era pequeño. Darian lo encontró y lo llevó a su familia. Por eso a veces Jimin puede ser un poco reservado o distante —explicó Liliana, observando la expresión de su hermana. Alice quedó en silencio, asimilando la información. Jamás se habría imaginado que Jimin llevaba una carga tan pesada. Se sintió mal por haberlo juzgado tan rápido. Si bien había sentido que él era difícil, ahora comprendía que había más de lo que parecía a simple vista. —Así que, ¿tienes que entender un poco su personalidad? —agregó Liliana, sonriendo. —No es fácil para él. Alice asintió, sintiéndose un poco culpable. —Tal vez debería intentar ser más comprensiva. Después de todo, estamos en la misma familia. —Exactamente —dijo Liliana, acariciando la mano de Alice. —Ambos están lidiando con cosas que no comprenden del todo. Quizás deberías darle otra oportunidad. Alice se sintió pensativa. Mientras se iba a dormir, se preguntó si tal vez debería esforzarse por llevarse mejor con Jimin. No podía ignorar el hecho de que él también estaba lidiando con su propia historia y sus propios demonios. Quizás era hora de construir un puente entre ellos en lugar de seguir en el mismo lugar. La noche avanzó y el sueño llegó, pero Alice no podía dejar de pensar en lo que su hermana le había dicho. A la mañana siguiente, cuando despertó, decidió que intentaría ser más abierta. A pesar de sus diferencias, estaban en este viaje juntos. Al día siguiente, el aire era fresco y lleno de promesas. Alice se preparó con entusiasmo para la práctica de la boda, deseando dejar atrás los problemas. Sabía que, aunque la relación con Jimin era complicada, estaba dispuesta a intentar mejorarla. Cuando llegó al jardín, Jimin ya estaba allí, conversando con la planificadora. Alice se sintió un poco nerviosa al acercarse. Sin embargo, recordó su resolución y se esforzó por mantener una actitud positiva. —Buenos días —saludó, tratando de que su voz sonara alegre. Jimin la miró, sorprendido. —Buenos días. ¿Te acordaste de los tacones? Alice se cruzó de brazos, sintiéndose un poco desarmada. —Sí, los tengo. Solo espero que no te pongas a darme más consejos. —No prometo nada —respondió él con un rostro serio. Mientras la planificadora les daba instrucciones, Alice intentó concentrarse en lo que estaba haciendo, dejando de lado la tensión anterior. A medida que avanzaba el ensayo, se dio cuenta de que Jimin también parecía estar más relajado. Quizás el cambio de actitud de ambos estaba dando frutos. Cuando terminaron la práctica, la planificadora los elogió por su progreso. Alice sintió un alivio y una pequeña chispa de alegría. Había logrado superar una barrera, al menos por ahora. —Tal vez deberías practicar un poco más en la casa antes de la boda —sugirió Jimin, con un tono cortante —Quizás lo haga —respondió ella, ya no intentaría discutir con el tan seguido, quizás solo sea su carácter como dijo su hermana, no le seguiría la corriente pero lo llevaría hasta donde pudiera soportarlo.
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