El día del último ensayo antes de la boda de Liliana y Darian había llegado, y Alice se sentía un torbellino de emociones. La boda se celebraría en dos días era un evento monumental no solo para su hermana, sino también para su familia y su manada. Se había preparado para hacer su parte, aunque aún sentía la presión de ser medio licántropa y no encajar del todo en el mundo que la rodeaba.
El jardín estaba decorado con flores vibrantes y luces colgantes que comenzaban a encenderse a medida que caía la tarde. Los preparativos estaban en pleno apogeo y la planificadora de la boda parecía estar en todas partes al mismo tiempo.
Alice se encontraba ensayando con Jimin cuando la planificadora se acercó a ella con una expresión seria.
—Alice —dijo con voz firme, haciendo que todos se detuvieran—, necesito hablar contigo un momento.
Confundida, Alice se separó y caminó hacia la planificadora, que la miraba con una mezcla de expectativa y desaprobación.
—Espero que estés lista para la mejor actuación y colaboración posible en la boda —comenzó su tono grave resonando en el aire—. Quiero que dejes en alto a los de tu especie.
Alice frunció el ceño, sintiéndose herida por sus palabras. —¿A qué te refieres con "tu especie"?
La mujer se cruzó de brazos y continuó, sin una pizca de empatía. —Me refiero a los medio licántropos. Siempre han sido torpes e incompetentes. Esta es la boda del alfa de la manada, y lo que más puedes hacer es comportarte a la altura de las expectativas.
El aire se tornó denso, y Alice sintió cómo su sangre hervía. La ira comenzaba a burbujear en su interior, lista para estallar, pero antes de que pudiera responder, Jimin apareció frente a ella, interponiéndose entre Alice y la planificadora.
—¿Darian te contrató para organizar la boda o para dar tu opinión sobre los detalles del entorno? —preguntó Jimin, su tono directo y desafiante.
Alice lo miró, confundida por su repentina intervención. La planificadora frunció el ceño, claramente molesta por ser desafiada.
—Fui contratada para organizar la boda, por supuesto —respondió con desdén, como si su experiencia fuera indiscutible.
—Entonces, quizás deberías limitarte a eso —replicó Jimin, su voz firme—. Como no eres parte funcional de nuestra manada, tus palabras solo se las llevará el viento.
La planificadora se puso visiblemente irritada, sus labios se apretaron en una línea delgada. Sin más se dio la vuelta y se marchó, dejando a Alice y Jimin en medio del jardín, donde el aire se sentía pesado por la tensión.
Jimin tomó la muñeca de Alice con suavidad y la llevó hacia un rincón más tranquilo del jardín. Sin embargo, cuando llegaron, Alice se soltó de su agarre y se detuvo, volviéndose hacia él.
—¿Qué te pasa, Jimin? —dijo ella, irritada—. ¿Por qué te metiste en eso?
—Porque no debes dejar que otros licántropos te pisoteen. Necesitas un poco más de valentía —replicó Jimin, su mirada seria y decidida.
Alice sintió que la frustración burbujeaba dentro de ella. —No voy a agradecerte por ayudarme. No creo que este juego de que "nadie puede humillarte más que yo" sea útil —declaró, comenzando a caminar lejos de él.
—Alice, espera —la llamó Jimin, pero ella no se detuvo. Sin embargo, se quedó quieta por un momento y, sin mirarlo, habló, su voz tensa.
—Pensé que podríamos llevarnos bien y entendernos, pero no voy a pedir migajas a alguien que no vale la pena —dijo, dejando caer las palabras con desdén, antes de marcharse del lugar.
Alice sintió un nudo en el estómago mientras se alejaba de Jimin. La frustración la acompañaba, pero también había una herida. Había intentado acercarse a él, pero sus intentos parecían no ser suficientes. En su mente, no podía evitar pensar que Jimin había sido quien realmente le había dado la fuerza para enfrentarse a la planificadora que contrato Darian, pero eso no cambiaba el hecho de que sus interacciones seguían siendo complicadas.
Mientras se alejaba, la luz del jardín iluminaba el camino. Pero todo eso le pareció distante, como si estuviera viendo a través de un cristal empañado.
Unos minutos después, Liliana apareció corriendo hacia ella—¡Alice! ¿Qué pasó? Te vi hablar con la planificadora y luego con Jimin.
Alice suspiró, tratando de mantener la calma. —No es nada, Lili. Solo... cosas de licántropos.
—Alice, no mientas. Sabes que puedes hablar conmigo —dijo Liliana, preocupada—. Si alguien te está tratando mal, debemos enfrentarlo.
—No es tan fácil —respondió Alice, sintiendo que la frustración empezaba a desbordarse—. No puedo cambiar lo que soy. Siempre habrá alguien que me mire como si no fuera suficiente.
—Tú eres suficiente, Alice. Eres increíble tal como eres. Eres mi hermana y siempre estaré a tu lado —afirmó Liliana, tomando las manos de Alice entre las suyas.
Alice sintió un poco de consuelo en las palabras de su hermana, pero su mente seguía ocupada con lo que había dicho la planificadora. La idea de ser vista como incompetente pesaba en su mente, y su encuentro con Jimin solo había complicado las cosas.
—¿Te gustaría salir a tomar aire fresco? —preguntó Liliana, tratando de cambiar el tema.
Alice asintió, agradecida por el cambio de enfoque. Juntas, caminaron hacia un pequeño rincón del jardín que estaba decorado con luces brillantes y arbustos floridos.
—Mira, Alice —dijo Liliana, sonriendo—. Mañana será un gran día. No dejes que las palabras de otros te afecten. Solo piensa en cómo te sientes tú y en lo feliz que estaré al verte como parte de este momento tan especial.
Alice sonrió, sintiendo que la calidez de su hermana era reconfortante. —Lo intentaré, Lili. Quiero que todo salga bien.
—Y saldrá bien. Eres fuerte, y con o sin Jimin, sé que brillarás en la boda. No dejes que nadie te haga sentir menos —dijo Liliana, animada.
Alice respiró hondo, sintiendo que la rabia se calmaba un poco. La conexión que tenía con su hermana era un refugio en medio de la tormenta emocional en la que se encontraba.
Mientras regresaban al ensayo, Alice notó a Jimin de pie al otro lado del jardín. Sus miradas se cruzaron, y por un momento, sintió una mezcla de ira y confusión. Jimin le había dado una salida, un empujón hacia la valentía, pero también era un recordatorio de lo complicado que podía ser su relación.
Se unió de nuevo para continuar con los ensayos, pero la tensión seguía flotando en el aire. Alice intentó concentrarse en los movimientos y las palabras que debía pronunciar durante la ceremonia, pero su mente divagaba.
A medida que pasaba el tiempo, el ensayo llegó a su fin y todos comenzaron a dispersarse. Liliana fue a hablar con Darian, mientras Alice se quedó un poco atrás, sintiendo que la noche caía sobre ella.
Jimin se acercó lentamente, y su expresión era seria. —Alice, podemos hablar un momento.
Ella lo miró, su corazón latiendo con fuerza. —No estoy segura de querer hablar contigo ahora, Jimin.
—Lo entiendo, pero necesito disculparme por cómo reaccioné antes. No quise ser condescendiente ni hacerte sentir mal —dijo él, su voz llena de sinceridad.
Alice frunció el ceño, todavía molesta. —Eso no cambia lo que dijo la planificadora.
—Tienes razón, pero no debes dejar que eso te afecte. No permitas que un par de palabras te derrumben —insistió Jimin.
Alice sintió una mezcla de frustración y deseo de entenderlo. —No es tan simple. No soy solo una chica normal. Soy medio licántropa, y eso conlleva muchas expectativas.
—Pero tú no eres solo medio licántropa. Eres Alice, y eso debería ser suficiente —respondió Jimin, su mirada intensa y sincera.
Ella lo miró, sintiendo que había algo genuino en su voz. —¿Y tú qué sabes de lo que significa ser diferente?
—Sé más de lo que crees. He vivido con ese peso toda mi vida. No siempre ha sido fácil, pero eso no me ha detenido —confesó Jimin, su voz más suave.
Alice sintió que sus defensas comenzaban a bajar, pero no quería ceder. —No puedes decirme cómo sentirme, Jimin.
—Lo sé. Lo que dijiste antes sobre no querer agradecerme, entiendo tu reacción… No estoy aquí para hacerte sentir inferior—dijo, para conectar su mirada con la de Alice
Ella se detuvo, sorprendida por su sinceridad. Pero su ira aún burbujeaba, y no podía evitar sentir que había algo más entre ellos, algo que complicaba sus emociones.
—Gracias por disculparte así que, continuare quiero encontrar mi propio camino, sin que nadie me diga qué hacer o cómo ser —replicó Alice, aunque su voz sonaba un poco más suave.
Jimin asintió lentamente, su expresión reflexiva. —Lo entiendo. Solo quiero que te des la oportunidad de ser tú misma, sin importar lo que digan los demás.
Alice sintió que sus palabras resonaban en ella, pero aún no estaba lista para abrirse por completo. —Necesito tiempo.
—Lo comprendo —respondió Jimin, dándole un paso atrás, como si se estuviera alejando—. Solo una cosa más... ¿quieres cenar conmigo esta noche?
Alice lo observó por un momento para alejarse, sintiendo que había un abismo de emociones entre ellos. No sabía cómo navegar por sus sentimientos, pero sabía que no podía ignorarlos. La conexión que había entre ellos era innegable, pero el camino hacia la amistad, o algo más, sería complicado.