Capitulo 11

1443 Words
El gran día por fin había llegado. La alegría vibraba en el aire, palpable y contagiosa, mientras los miembros de la manada se preparaban para celebrar el matrimonio de su alfa. En cada hogar, una rosa adornaba la entrada, símbolo del amor y deseo de un matrimonio próspero. Alice contempló el jardín desde la ventana de la casa, donde las flores brillaban como joyas al sol. “¡Alice! ¿Estás lista?”, la voz de su madre la interrumpió, trayendo a Alice de vuelta a la realidad. Con un suspiro, se ajustó los pendientes que le había regalado su madre, una herencia familiar que simbolizaba su conexión con el pasado. “Casi, solo necesito un momento más”, respondió, revisando su reflejo en el espejo. Aunque no era necesario ocultar el color natural de sus ojos, aún se sentía rara desde que había dejado de usar lentillas. Se admiró en el vestido lila que había elegido su hermana, un diseño que a primera vista parecía de algodón de azúcar, pero que, sorprendentemente, se ajustaba perfectamente a su figura. “Te ves hermosa, querida. ¡Liliana estaría tan orgullosa de ti!”, comentó su madre, con una sonrisa amplia y llena de emoción. Alice sonrió de vuelta, agradecida por el apoyo, aunque el pecho del vestido le apretaba un poco más de lo que esperaba. Finalmente, el momento llegó. Alice se encontró con Liliana, quien apareció radiante del brazo de Darian. El vestido coral de su hermana, sencillo en su corte pero impresionante en el diseño, parecía flotar alrededor de ella, el encaje abrazando su figura con elegancia. Las lágrimas se asomaron a los ojos de Alice, pero rápidamente se las contuvo, recordando que debía ser fuerte para su hermana. —¿Listas para esto? En unos minutos salimos—preguntó Darian con una sonrisa nerviosa mientras sostenía la mano de Liliana. —Totalmente. No puedo esperar a que se casen —respondió Alice, sintiendo que su corazón se llenaba de amor y emoción por sus seres queridos. La ceremonia fue un espectáculo de amor y tradición. Alice se colocó junto a Jimin, quien se veía deslumbrante en su traje n***o. Se detuvo un momento para admirarlo; el hecho de que no llevara camisa bajo el saco hacía que se viera aún más impresionante. Su corazón dio un vuelco pero de inmediato volvió a sus cinco sentidos ¿En que estaba pensando? —Supongo que los novios siempre llegan tarde —comentó Jimin, mirándola con una sonrisa que hacía que sus ojos brillaran con complicidad. —No tengo dudas de eso —respondió Alice, riendo suavemente mientras miraba hacia el lugar donde deberían aparecer los novios. Se giró para buscar la pareja y no pudo evitar pensar en lo que significaría esa unión para todos ellos. Alice estaba cada vez más nerviosa; los murmullos de los invitados resonaban a su alrededor y el aire se sentía cargado de expectativa. Sin embargo, el momento más emotivo llegó cuando Liliana y Darian finalmente hicieron su entrada, sus manos entrelazadas. Alice sintió una oleada de orgullo y amor mientras los observaba caminar hacia el altar. La ceremonia se desarrolló sin contratiempos, y Alice tomó un profundo aliento, sintiendo que las horas de ensayo habían valido la pena. Se situó junto a Darian, quien le agradeció antes de entregarle el anillo a su novia. La mirada de Liliana, llena de felicidad y amor, hizo que Alice sintiera que su corazón se llenaba de luz. Cuando la pareja se dio el “sí”, el sol comenzó a ponerse, tiñendo el cielo de colores vibrantes que parecían reflejar el amor que los rodeaba. Las lágrimas comenzaron a escapar de los ojos de Alice, que luchó por contenerlas, pero no pudo evitar que un par de ellas resbalaran por su mejilla. La celebración se trasladó al salón, donde la decoración era un espectáculo visual. Mesas adornadas con flores frescas y luces parpadeantes llenaban el espacio, creando una atmósfera mágica. Los recién casados abrieron el baile, rodeados de aplausos y vítores, y Alice observó la felicidad en los rostros de sus amigos y familiares, sintiéndose agradecida por el amor que la rodeaba. Después de asegurarse de que todo estaba en orden, Alice decidió retirarse un momento al jardín trasero para descansar sus pies. La brisa fresca la envolvió mientras caminaba hacia un pequeño rincón rodeado de flores y arbustos, donde las risas y la música de la celebración se desvanecían gradualmente. Pero antes de que pudiera llegar a su destino, un grupo de mujeres se reunió cerca, hablando animadamente. —¿Has oído lo de Jimin? —preguntó una de ellas, su voz baja pero intrigante. Alice se acercó un poco más, con el corazón palpitante. No pudo evitar sentir curiosidad. —Es un idiota, me ha estado ignorando toda la noche— se quejó una de ellas. —Ya sabes cómo es el, ¡no suele sonreírle dos veces a la misma hembra! —exclamó una tercera, con un tono de burla acompañado con una risa. —Se da de aires de superioridad cuando es solo un pobre huérfano que logro ser la caridad de sus padres—exclamó irritada otra de la mujeres allí presentes. Alice se sentido mal por pensar que Jimin jugaba con ellas pero, ahora entendia el porque las rechazaba brutalmente cuando se le acercaban. Habia sido testigo de ello un par de veces en lo que iba de la noche. El grupito se perdió en el pasillo de vuelta a donde estaba toda la diversión. Alice respiró hondo y fue hacia el baño para retocar su maquillaje. Mientras se miraba en el espejo sintió una presencia en la puerta del baño, haciéndola investigar encontrándose a Jimin. —Es de mal gusto escuchar conversaciones ajenas—hablo Jimin en el pasillo donde se encontraba la puerta del baño de damas, se veía muy tranquilo y sin alguna pizca de molestia en su voz. —No era mi intención, el baño estaba cerca y para llegar tenía que pasar donde estaban ella… Pensé que estabas en la fiesta— dijo Alice en un tono suave y tímido. —Me perdí un momento para ir al baño y cuando regreso me encuentro siendo la comidilla de la noche— estando cerca del lugar de la conversación Jimin había escuchado todo lo que habían dichos las mujeres. —¿Les dirás algo?— pregunto Alice con timidez —No, no lo veo necesario. —¿No?— Dijo Alice confundida por su falta de acción. —Yo sé que lo que dicen no es verdad y lo dicen desde su orgullo herido — Acercándose más a Alice con cierta lentitud hasta detenerse a unos pasos de ella. —Por eso deberías decirles, que no es verdad lo que dicen. —No me apetece hacerlo, si no lo hice antes no veo por qué comenzar ahora… Mejor vamos a bailar un poco, las bebidas son gratis y la noche apenas comienza. Al regresar al salón, el ambiente era aún más vibrante, el primer baile de Liliana y Darian fue seguido por otros, y pronto todos se unieron en la pista, disfrutando de la música. Los invitados estaban llenos de energía, riendo y bailando. El ambiente se tornó más cálido a medida que las luces centelleantes iluminaban el lugar. Alice se perdió en la alegría del momento sintiendo que, a pesar de las dudas, había mucho por lo que estar agradecida. La familia, la amistad, y un nuevo sentido de pertenencia llenaban su corazón. sus ojos se encontraron con los de Jimin, quien la observaba desde hace un momento con una sonrisa en el rostro. El mundo a su alrededor se desvaneció mientras se acercaba lo suficiente a ella, su presencia era una ancla en medio del bullicio. —¿Bailas? —preguntó, extendiendo su mano hacia ella. Alice sintió mariposas en el estómago mientras tomaba su mano. Juntos, se unieron a la pista, y mientras bailaban, los murmullos de las mujeres resonaban en su mente. Pero esta vez, se sintió segura de sí misma. —No me digas que van a matarme tu grupo de admiradoras luego de este baile—dijo Alice, sonriendo juguetonamente mientras seguían el ritmo. —Tal vez —respondió Jimin, mirándola intensamente. —Pero solo tengo ojos para ti esta noche. Alice sintió que su corazón latía más rápido. Sabía que en el fondo, todo lo que decía era cierto. Había algo especial entre ellos que iba más allá de las apariencias y los rumores. El resto de la noche se convirtió en una celebración inolvidable que aún no terminaba.
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