Miguel la miró, sintiendo una mezcla de sentimientos encontrados. Ella era increíble, la mujer que había traído de nuevo la luz a su vida después de tanto tiempo de oscuridad. Pero en su corazón aún residía el recuerdo de su difunta esposa, un recuerdo que a veces lo abrumaba. —Mercedes... —empezó Miguel, luchando por encontrar las palabras adecuadas—. Tú sabes cuánto significas para mí. Eres una mujer increíble, y lo que siento por ti es muy profundo. Mercedes lo escuchaba atenta, su corazón latía con fuerza. —Pero... —continuó Miguel, con un suspiro pesado—. A veces me siento dividido. Amé profundamente a mi esposa, y su recuerdo todavía está muy presente en mi vida. No es fácil para mí... separar esos sentimientos. Mercedes asintió lento, comprendiendo la lucha interna de Miguel. Sa

