Mercedes suspiró, preparándose para la conversación. —Miguel, Esther decidió mudarse con Sarita. Quiere darnos espacio para que podamos estar solos. Dijo que le encanta vivir aquí, pero entiende que necesitamos tiempo para nosotros como pareja —explicó, observando la reacción de Miguel. Miguel frunció el ceño nuevamente, esta vez con una mezcla de sorpresa y preocupación. —¿Esther se mudó? No sabía que se sentía así. ¿Está segura de que quiere hacerlo? —preguntó. Mercedes asintió, sonriendo con ternura. —Sí, Miguel. Esther es muy madura. Quiere lo mejor para nosotros, y también quiere su propio espacio para crecer. Me dijo que está feliz con Sarita y que no estaremos lejos. Podemos verla cuando queramos —advirtió, tomando la mano de Miguel. Miguel suspiró, asimilando la información.

