Entonces, me despojó de la manta y yo me dejé. — Harvey, perdón, ¿daddy?... No sé que es lo que me estás haciendo — Dije rozando mi nariz con la suya. Aún se me hace raro llamarlo así. — ¿Qué te pasa? — Dijo casi en un susurro. Su aliento chocaba contra mi nariz. Mmm cigarrillos y menta... — No sé qué haces, pero me estás volviendo loca, nunca había sentido esta sensación... No sé qué me pasa... — A eso se le llama excitación pequeña... — Me susurró. En ese momento, nos acercamos más pero sonó mi teléfono, interrumpiendo nuestro momento. Era mi madre. — Genial — Bufé. — Joder — Gruñó Harvey apartándose de mí. Entonces, cogí el teléfono y cuando me giré, ya había desaparecido de la habitación. — ¿Sí, mamá? — Le pregunté con falsa emoción. — ¡Hija! ¿Estás bien? — Preguntó preocupa

