Empezó a meterme lengua. Yo, le mordí el labio y empecé a mover mis caderas contra su entrepierna, estaba demasiado caliente, pude sentir su notable erección. Dios, dios, dios, está demasiado dura... Me aparté del beso por falta de respiración y me lanzó una mirada triunfante y lujuriosa. — Cariño si no quieres que te folle aquí en medio bájate, tenemos que comer. — No me importa... — Dije intentándole quitar la fina camiseta blanca que llevaba. El flashback de la charla que me dio Jessie en el recreo llega a mi mente. ¿Qué me está pasando? Estoy muy suelta desde ayer. — Lo siento princesa, sé de sobra que estás cegada por el momento. Vamos, sé que tienes hambre, entremos. No quiero que nuestra primera vez sea así. Quiero ir despacio, para así no asustarte — Dijo apartándome de encima

