Acabaron las clases, y ahí estaba Harvey, en su gran coche n***o, esperándome fuera apoyado sobre él con su mítico cigarrillo entre sus labios. Pude ver como un numeroso grupo de chicas lo miraban como obsesas sexuales y empezaban a dar grititos cuando él las miraba, pero él no les prestaba tampoco mucha atención. Supongo que estará ya acostumbrado a que las chicas le miren tanto. — Hey chicas — Las saludó Harvey. De algún modo me sentí un poco decepcionada, ¿Que hace? — ¡Hola! — Gritó una rubia con voz chillona mientras se acariciaba el pelo. En ese momento, sentí arcadas, que asco de tías. Desde que llegué no pararon de mirarme mal en los recesos. Cuando llegué por fin a Harvey, me paré a un metro de distancia de él con el ceño fruncido. — ¿Qué pasa princesa? ¿Te han regañado hoy?

