Llegué a casa de esa tal Jessie y allí estaba mi pequeña, sentada en un bordillo con un vestido entre sus brazos. Estaba decaída, deprimida. Supongo que estaría harta de esperarme, qué gilipollas soy. No sé comocojones pude olvidarme de ella. Narra Lara Llevaba unos 20 minutos esperando a Harvey y no aparecía. Me estaba empezando a cabrear muchísimo y estaba a punto de coger e irme andando, aunque tardara en llegar así. En ese instante, antes de levantarme del bordillo en el que me encontraba sentada, vi su audi n***o posicionarse a mi lado en la acera. Entré y di un portazo, cruzándome de brazos, estaba agotada. — Pequeña, lo siento... quedé con unos amigos y... — Lo frené. Sus mejillas estaba rosadas y una peste a alcohol llegó a mis fosas nasales. — ¿Has estado bebiendo? ¿Por eso

