Nos abrazamos tan fuerte que dolía y nos dimos un gran beso apasionado, ahora mismo agradezco a Katheline que se hubiera ido. — ¿Entonces me perdonas? — Preguntó con preocupación, acariciándome la mejilla. — Claro que sí, te quiero mucho — Le respondí con una gran sonrisa y justamente Katheline, apareció junto a la puerta interrumpiendo nuestro mágico momento con un carraspeo. — Bueno chicos... Debido a que yo aquí ya no pinto nada, quería desearos buenas noches — Dijo con una risita pícara. — Gracias por acogerme Katheline, ya nos veremos, y ya te devolveré el favor. Te quiero muchísimo — Le sonreí y ella hizo lo mismo. — No ha sido nada tonta, sabes que eres bienvenida aquí siempre. Y sabes que yo también te quiero — Me dio el vestido de la fiesta y luego, procedió a cerrar la puer

