Narra Lara Metió dos dedos más y con un par de movimientos más, me corrí en ellos. Se llevó uno a la boca y lo saboreó dejándome el otro a mí para que lo chupe. — Está salado, y rico — Dije chupándole el dedo mientras le miraba con lujuria. — Sí, estás riquísima pequeña — Dijo mordiéndose el labio mientras sonreía. Pude ver como una fina capa de sudor recorría su frente, qué fantasía. Comencé a menear mis caderas contra él y empecé a soltar leves gemidos. Me concentré en su cara. Sus ojos verde esmeralda, se estaban convirtiendo en un verde muy oscuro. Echó su cabeza hacia detrás, dejándola apoyada contra el sofá. Tenía sus fuertes brazos venosos tensos y su boca ligeramente abierta mientras soltaba breves gemidos y jadeos por mi intenso movimiento. Qué sonido tan maravilloso, sus jad

