Un fuerte dolor de cabeza me trajo de regresó a la conciencia, proteste gimoteando y sobándome la zona adolorida, suspiré abriendo los ojos, el sol se colaba por una de las ventanas de mi habitación resaltando la belleza de esté con sutiles destellos naranjas, mientras entendía que estaba de regresó en mi habitación, y ni siquiera había podido saber que era lo que había pasado de regreso a la mansión. Parpadeé un par de veces reincorporándome, en medio de quejas logré sentarme en el borde de la cama, tenía una sedosa bata roja envolviendo mi cuerpo como pijama y a juzgar por el dolor en mi cabeza, debía lucir terriblemente mal, mis extremidades adoloridas se flexionaban a duras penas mientras mi entrepierna punzaba dolorosamente, la noche anterior no había sido una alucinación ni ninguna

