Le observo atentamente mientras que él se encuentra leyendo unos papeles. *¿De verdad estoy enamorada de él?, ¿le amo como él dice amarme a mí?* Esos pensamientos han estado rondando mi mente desde el día que este hombre reapareció. —¿Te sucede algo, dea? —en ese momento me percato de que tiene sus ojos puestos sobre mí. —No, no es nada —murmuro—. ¿Qué son esos papeles? —intento que no vaya a preguntarme alguna otra cosa. —Cosas sin importancia —los aleja. Se levanta de su lugar y viene hacia mí. —¿Qué es lo que tienes? —murmura. —¿Y que es lo que te dice que algo me sucede? —alzo mi ceja. —Estás demasiado callada y pérdida en tus pensamientos —coloca sus manos sobre mis muslos—. Sé que hay algo que está rondando tu mente —susurra—. ¿Quieres decirme lo que es? —analiza mis ojos.

