Comenzaba el tercer año y como era de esperarse habia cambiado. Ahora estaba mas desarrollada; mi cuerpo era mas esbelto y mi figura; que no me gustaba presumir, habia agarrado forma. Mis pechos y glúteos eran la parte mas notoria, no hace poco era una chica plana. Alcancé una estatura del metro setenta. Mi cabello estaba mas largo, caía mas abajo de los hombros, empecé a ocupar la plancha para alaciarlo, debo de admitir que de esa manera se me veía muy bien. En cuanto a otras cosas, empecé también a delinearme y ocupar sombra, maquillaje, no en exceso, siempre procure verme mas al natural.
En cuanto a mi personalidad, seguía siendo aquella chica fría y distante, sin embargo, me volví un poco mas complicada cada vez que deseaba algo, llegando al extremo de parecer rebelde en algunas ocasiones. Pero, era tercero de escuela media, mi ultimo año y estaba cansada de seguir el ejemplo de mis padres. No deseaba cambiar mis calificaciones ni tampoco mi forma de comportarme con ellos, si no, de empezar a decidir por mi misma.
En cuanto a Lis, ella también cambio lo suficiente, alcanzó una estatura del metro sesenta. Su cuerpo lucia mucho mas bello, debía de admitir que me parecía linda. En cuanto a otras proporciones, ella tenia mas figura y eso significaba que también mas pecho y glúteos. Por cierto, se habia cortado el cabello mas arriba de los hombros y le quedaba bien por el tipo de cara que tenia. No empezó a utilizar maquillaje; ya que ella ya utilizaba, pero si comenzó a vestirse con blusas y jeans que lucían perfecto con ella, así como también vestidos y tacones. Me gustaba ese punto en ella, todo lo que utilizaba le quedaba perfecto; yo por mi parte seguía con mis jeans oscuros o de mezclilla y mis playeras sueltas. En cuanto a su personalidad, ella era igual que siempre, le sonreía a cualquiera; siempre y cuando este sea hombre. Continuaba siendo coqueta y muy amigable. Solo algo habia cambiado, su personalidad alegre se habia esfumado. Cada vez que nos encontrábamos en platica grupal ella empleaba por levantarse de repente y se marchaba sin decir mas.
— ¿Esta pasando algo? — Me levanté inmediatamente de mi banca y fui hasta donde se encontraba Lis — Últimamente has estado actuando extraña y, se que no hemos hablado recién, pero, me gustaría poder volver a platicar como antes. Tenemos muchas cosas que contarnos —
— No, todo esta bien. Quizás sea porque son los primeros días de clase — Hizo una pausa y me miro fijamente — ¿Contarnos? No se que sea bueno, verás, solo estuvimos de vacaciones... no ha pasado gran cosa —
— Lo sé, pero quería platicar contigo, eso es todo. Además, siento que nos evitas mucho — Le mire fijamente — Solo quiero decirte que puedes confiar en mi —
Lis de inmediato se levantó de la banca — Como dije, esta todo bien. Pero gracias. Iré a tomar un poco de agua — Me miró de reojo y comenzó a caminar hacia la puerta del salón.
Esta vez no se si habia sido descuido de ella o solamente una razón u obra del destino que haya olvidado su teléfono. —Quizás pueda escribirle algo en SMS y cuando este en casa o aquí tenga idea que cuenta conmigo. — Pensé inmediatamente y me dedique a tomar aquel aparato. Ingresé a la opción de mensajes y... como era de esperarse, mi curiosidad terminó por defraudarme. Observé de reojo hacia la para darme cuenta que no se encontraba cerca. Por sorpresa, toda su bandeja estaba llena de mensajes de un contacto que tenia por nombre puros asteriscos, cosa que llamo mas mi atención. Ella no me habia dicho que tenia novio o algo similar, pero decidí leerlos.
[ "Linda. Porque das tantas vueltas al asunto. Recuerda
que cuando amas la edad no es un obstáculo" ]
[ "No se cuantas veces tenga que decirte que te amo,
pero quiero hacerte la mujer mas feliz del mundo.
Acepta salir conmigo" ]
( Seguí bajando y ese tipo de mensajes continuaron y justo en este momento llegó uno reciente )
[ "Esperare por ti cuando salgas de la escuela.
Quiero verte" ]
( Debo de aclarar que ningún SMS tenia respuesta )
A los pocos minutos vi pasar a Lis por la ventana, bloque el teléfono y lo deje en su lugar. No quería darle a entender que habia leído sus mensajes, además estaba mal que me pusiera a leer cosas confidenciales, posiblemente terminaría enojándose conmigo y me dejaría de hablar, y eso ultimo no estaba en mis planes. Me sentía con cierto nerviosismo, por lo que me levante del lugar. — I-iré a mi lugar. No tarda en comenzar la clase — Me despedí y fui directo a mi banco.
Paso el tiempo hasta que sonó el timbre de la hora de salida. Durante toda la clase; que ni siquiera preste atención. Estuve pensando en posibilidades para poder hablar con Lis acerca de lo que habia leído, claro, sin darle a entender que tomé su teléfono. Así que lo mejor era irnos a casa juntas, ella no vivía hacia mi dirección, vivía una media hora mas lejos pero no creo que eso le iba a incomodar justo hoy, siempre nos hemos juntas. Pero podíamos quedarnos mas tiempo para platicar.
— ¡Lis! te parece si nos vamos juntas — Me recargue en ella — He dicho, tenemos mucho que contarnos y no espero un no como respuesta — Aclaré y la tome del brazo hasta salir al portón -
— Eh, si me gustaría, pero... — Su mirada se dirigió hacia otro lado y perdiéndose unos segundos me tomó tan fuerte de mi brazo diestro y empezó a caminar hacia una dirección opuesta — Solo, vámonos ya de aquí — Cuando se encontró cansada se detuvo de inmediato. —¿Qué estaba pasando? — El que haya actuado de esa manera era extraño. Algo estaba ocultando y deseaba saber que era, quería ayudarla, si es que me era posible. No pasamos ni unos minutos tratando de tranquilizarnos, cuando un tipo feo, robusto y de piel morena se acercó a nosotras. Parecía llevarnos como unos doce años de diferencia. La verdad, estaba tan feo que hasta su presencia me daba asco. Me observó de pies a cabeza, podía sentir que su mirada me desnudaba; eso fue demasiado incomodo, y luego de un tiempo observó a Lis.
— Eres muchísimo mas perfecta amor — Trato de utilizar un tono de voz tierno, pero solo causaba gracia.
— No me llame amor ni se atreva a estar acercando mas a mi. Ya dije que se aleje... — Expresó Lis mas asustada y molesta. Pero en eso, aquel hombre la tomo de uno de sus hombros; nada delicado, y comenzó a empujarla, dándole a entender que caminara. Yo, solo me quede observando hasta que mi enojo terminó por explotar.
— ¿Qué no oye que la suelte? No se quien diablos seas y ni tampoco me interesa saber acerca de un tipo como usted... pero la suelta o llamó a la policía — Camine hasta cruzarme en su camino, mi mirada se mostraba decidida y furiosa. Odiaba a los tipos como el, mas si eran unos pervertidos. — Le dejare en claro que mi padre es jefe de la policía, así que por Odín, no querrá pasar unos quince años en la cárcel por perversión de menores... y si cree que eso no es suficiente, tengo todos los mensajes que aprueban su culpabilidad — Eso habia sido una pequeña mentira, pero sinceramente esperaba que funcionara. Sinceramente tenia muchísimo miedo.
— Que tonta eres... porque defiendes a una p*ta como ella. Yo no estoy pervirtiendo a nadie, ella sola se lo busco. Quien sabe con cuantos mas ha de haber estado. Mejor veté a tu casa y déjanos solos — Expresó el tipo con una sonrisa ladina en el rostro y seguía sin soltar a Lis.
— Ya me tiene harta con sus tontearías. Si no le he dicho nada o hecho nada es porque esperaba el momento adecuado — Con la fuerza suficiente Lis logró separarse de él, que cuando lo hizo un par de bofetadas sonó entre las mejillas de aquel hombre — Esto es por hablar mal de mi. Así que mejor largase y no vuelva a molestarme. Como ha escuchado, puedo demandarlo por acoso y hay mas personas a nuestro alrededor que están como testigos — Al decir esto el hombre nos miró con tanta rabia, odio e impotencia al no ser capaz de enfrentarse a dos chicas.
— Eres una tipa entrometida — Con uno de sus brazos me empujo fuertemente, haciéndome caer contra el piso. El se dio media vuelta y se fue del lugar lo mas rápido posible.
— ¡Ale! ¿Estas bien? — Se acerco inmediatamente a mi, mientras me ayudaba a levantar.
— Si, creo que este moretón habrá valido la pena, o eso espero ¿Tu estas bien? — Me levante poco a poco, sinceramente el golpeé si me causo dolor.
Luego que el problema paso, nos conducimos a la plaza mas cercana que habia ahí, donde decidimos sentarnos a platicar un momento. Yo estaba apenada y asustada. Aunque no lo pareciera, estar en una situación así me habia puesto los pelos de punta. Además, por mi enojo dije algo que se suponía, no tenia que haber dicho.
— Uhm... como debería decirlo. Posiblemente me odias y demás, pero yo solo quería escribir un mensaje en tu teléfono y termine por leer tu bandeja de entrada — Dije apenada y baje la mirada.
— No, no no… tranquila. Mas bien, yo debería de agradecerte. Deseaba ya poder darle un alto a ese tipo, pero no me sentía valiente para hacerlo, solo espero que realmente haya parado — Suspiró y volvió a sonreír -
— Tenia que hacer algo, no pensaba quedarme con los brazos cruzados. Pero, por lo menos ya paso. Ahora, lo único que termine por enterarme es que... ya eres una experta — Guiñe, dándole a entender a que me refería.
— ¡Ay, callatee! Pero de que estas hablando. Jamás me atreví y por el momento no me atrevería a llegar a ese punto con mis novios. Creo que debe de existir un lazo mas fuerte, sentir aquella sensación cuando una alma se funde y creo, que el amor no es suficiente o quizás sea porque no lo he experimentado del todo. Pero no, no pienses que eso es cierto — Me volteó a ver y sonrió tranquila.
Aquella respuesta fue todo lo contrario, me imagine que diría que si, pues bien, ella siempre estaba a un paso mío en algunas cosas y creía que esto no era la excepción, aunque si me hubiese dicho que si, no iba a ser que me alejara de ella.
Después de una larga platica nos despedimos y prometimos que desde ahora nos contaríamos todas las cosas que nos pasaran. Sea como sea la situación confiaríamos la una de la otra, para eso éramos mejores amigas y estaríamos desde ahora en las buenas y en las malas. Por otra parte, nuestra vida escolar y con amigos casi volvía a la normalidad y al decir "casi" es que diariamente estábamos recibiendo cartas de los chicos del primer año. Si no eran cartas, eran dulces o algún detalle, eso lo hacia ver tierno, sin embargo, no estábamos interesadas en responderlas.