Pasaron dos meses luego de aquel accidente, ahora era el mes de noviembre y habia cosas de Halloween por todas partes, todo ese mes era mi favorito, me encantaba y lo que mas me agradaba, era aquel ambiente de suspenso y terror que se vivía por entre las calles y la escuela; donde aquí no habia hora que no se hablara de historias de terror. En cuanto a nosotras, seguíamos tan amigas como siempre.
Nos encontrábamos en el salón, habia hora libre y no teníamos nada que hacer, los del salón se la pasaban en sus grupos y nosotras dos solo nos aburríamos.
— ¿Qué te parece si vamos a los salones de arriba? — Al decir arriba es que me refería a los primeros y segundos años — Veamos que tan bien arreglaron sus salones... Además, será mucho mejor que aquí —
— ¿Y que pasa si nos llama la atención algún profesor? — Cuestionó ella mientras se levantaba.
— Si eso pasa... volvemos y listo. Igual podemos decir que estabamos observando sus aulas — Sonreí y de inmediato salimos.
— Enserio, siempre me haces hacer cosas arriesgadas... pero esta bien, confiare en ti. — Me tomo por detrás, sujetándose de mis hombros y así me empujo a caminar hacia las escaleras que conducían a la planta alta.
La creatividad de los nuevos alumnos era muy buena, entre los pasillos habia telarañas, brujas, fantasmas y cuando pasabas por alguna puerta se escuchaba una voz proveniente del "inframundo". Estaba tan bien arreglado que si causaba "escalofríos". Paseamos de un lado a otro por el pasillo hasta llegar el ultimo salón, en este caso el primero, eran los chicos de la clase "1-A" , y por lo que veía estaban también en hora libre y algunos estaban fuera de su salón, así que preferimos detener el paso y solo quedarnos recargadas en el barandal; el pasillo terminaba en forma de "L" ellos se encontraban en la parte contraria y era evidente que los alumnos podían vernos.
Mientras nos encontrábamos ahí nos dedicamos a recordar las cosas que nos sucedieron cuando íbamos en primero, era melancólico ese lugar y a la vez alegre. Muchas cosas divertidas nos pasaron y también recordábamos como éramos físicamente. Fijé la mirada en Lis, mi mente al 100% en la platica, lo cual me concentro lo suficiente, hasta que sentí una mirada pesada sobre mi, levanté mi rostro hasta la puerta del salón ajeno y recargado sobre aquella puerta se encontraba un chico, mi mirada de inmediato se fijo en él, pues bien, era "mi tipo", y al decir de mi tipo es porque así lo veía y sentía, tan solo su presencia me daba a entender eso.
Por lo que noté, es mucho mas alto que yo, vestía unos jeans negros, una playera de "Gun's and Rose's", tenis convers era, lamentablemente perfecto. Odiaba eso de "amor a primera vista", pero era eso lo que me habia pasado o eso quiero creer.
Luego de haberme dado cuenta de lo que estaba pensando, voltee la mirada hacia otro lugar y noté que aun costado de él se encontraba otro chico, este, como era obvio observaba fijamente a Lis. El chico era de estatura mediana, quizás mas alto que Lis, estaba llenito, pero no al extremo. El vestía mas formal, tenia unos jeans de mezclilla y una camisa de moda, como calzado unas botas que iban por debajo de sus pantalones, lo hacían ver muy bien. En cuanto a personalidad, también se veía idéntica a la de mi amiga. Pero, aunque encajarán de acuerdo a nuestros perfiles, eran 2 años menores a nosotras, y eso, lo hacia más difícil.
Después de tanto concentrarme en ellos, el sonido de la campana sonó y fuimos corriendo a nuestro salón por las mochilas. Era hora de salir y tampoco queríamos que algún profesor nos descubriera.
— Lis... ¿Viste eso? Podrás decirme lo que quieras, pero, el chico que estaba frente a nosotras, el de negro... es tan guapo y no se diga el otro, aunque el segundo no me llamo mucho la atención — Mi tono de voz se notaba emocionado.
—Enserio te gusto... Oye, no pensé que tuvieras ese tipo de gustos, los llevamos por uno o dos años. No sé, pero yo si me siento rara con eso —
— Lo sé, también lo estuve pensando, pero... no tiene nada de malo. Me gusta, quiero saber mas acerca de él. Por favor, no me dejes sola en esto — Le insistí tiernamente.
— Esta bien, te ayudare. Pero, promete que guardaras distancia, sobre todo en el colegio, no quieres tener problemas antes de salir — Sonrió y luego de esto nos fuimos a casa.
Pasaron tres semanas, quizás un mes y nuestro progreso fue satisfactorio. Resultó que el chico que me gusto se llamaba Robert y el segundo, Gael. Ambos se interesaron en nosotras mas, no se si eran chicos rebeldes, pero nos hicieron el trabajo más fácil. Ellos empezaron acercarse a nosotras y poco a poco comenzamos a convivir. Por cierto, los dos se hicieron amigos en esta escuela y a principios de su grado, eran similares a nosotras, y eso incluía que también confiaban el uno del otro. Cuando Robert, quería platicar conmigo, Gael se iba a platicar; cerca de nosotros, pero con Lis. Era la forma mas fácil de no distanciarnos.
Al poco tiempo, comencé a saber mas acerca de Robert, me encantaba que ambos compartíamos gustos y música, nuestras charlas eran tan sueltas que tiempo nos faltaba por terminar. En cuanto a Lis, con ella paso lo mismo, sin embargo, ella comenzó a andar con Gael la semana después. Lo que me sorprendió, ya que fue la primera en decir que esas cosas no le gustaban. Se veían tan adorables juntos que ni yo podía creer que comenzaban a gustarme este tipo de cosas. Yo tarde en empezar mi noviazgo con Robert ya que el no se atrevía a declararse, era muy tímido en estas cosas al igual que yo y cuando algo así sucedía nos sonrojábamos y terminábamos cambiando de tema.
En fin, cabe mencionar que nuestras relaciones eran perfectas, ninguna se sentía aprisionada ni hostigada, nuestros padres sabían de la relación así que no habia problema. Aclaro que sabían de la relación, mas no de los años de diferencia.
Así pasamos el fin de año, enamoradas. Mis fiestas navideñas las pase en casa de Robert y el fin de año con mi familia. En cuanto a Gael, el se la paso en casa de Lis solo en año nuevo. No podía creer que hasta ahora habia encontrado a la persona correcta, al menos es lo que me hacia sentir, aun no sabia como aceptar o definir que era el amor de mi vida o que estaba realmente enamorada de él, si, me hacia sentir muy cómoda y tranquila a su lado, pero prefiero no adelantar las cosas.
El nuevo año comenzó y nuestra relación continuaba, ahora estábamos esperando el catorce de febrero o día de san Valentín, deseábamos pasarlo con nuestros novios. Le pregunté a Gael acerca de los gustos de Robert, y el acerca de los de Lis, fue un intercambio de ideas entre los cuatro que para cuando llego el mes, teníamos la idea de que obsequiarnos.
En la escuela, cada catorce de febrero se hacia una disco exclusiva para los estudiantes, que tanto a mi como a Robert no nos gustaba la idea de venir a bailar, no nos quedo mas que aceptar ya que Lis y Gael estaban muy insistentes, prácticamente nos obligaron a comprar los boletos. Esa noche decidimos separarnos en ese evento, no supe que habia pasado con Lis, pero no podía irse, ya habia quedado de ir a dormir a mi casa, he incluso ya habia hablado con mis padres.
Antes de la media noche, Robert tenia que irse y creo que así mismo nosotras, me despedí de el tiernamente y lo deje hasta el portón. Ya estando sola y percatándome también de la hora, comencé a buscar a Lis por entre todos los alumnos hasta que logre verla. Estaba sentada junto con Gael en una de las bancas de descanso, solo que en eso vi un "accidente", ya que mientras él se amarraba la agujeta de sus tenis, aprovecho para morderle de la pierna a su novia, al ver eso yo solo cerré los ojos y me acerque a ellos.
— No deberías de hacer eso aquí, que a pesar de que es una disco, hay profesores — Sonreí y observe a Lis — ¿Estas bien? Eso si debió doler —
— Bueno, con las luces apagadas dudo que lo hayan visto. Si algo se comenta se que fuiste tú o ella la que me delato — Dijo Gael mientras me guiñaba y sonreía -
— No, yo no haré nada. Después mi novio se enojara conmigo por delatarte y además, yo quiero saber mas del tema— Le seguí el juego hasta que recordé la hora — Por cierto, es hora de que nos vayamos. Recuerda Lis, que tengo horario —
— Es cierto, nos tenemos que ir — Dijo Lis mientras se bajaba de la banca y se iba hasta mi lugar — Entonces yo las llevo — Gael se levanto de la banca y salimos de ahí. Llegamos a la casa gracias a que nos trajo en su auto; sus padres venían, ya que él aun no tenia licencia. Baje del auto y me adelante a casa para abrir y también dejarles un poco de privacidad para que ellos se despidieran. Mis padres se encontraban dormidos, pero fui hasta su cuarto para avisarles que llegue y no se preocuparan.
Al poco tiempo entro Lis a casa y le dije donde estaba mi habitación, era la primera vez que venia y si mi madre la conoció fue gracias a las juntas de la escuela.
— Que día mas agotador... — Me tire sobre la cama con dos pijamas en mano — Toma, puedes utilizar una, con esa ropa no dormirás a gusto — Me volví a levantar y camine al baño para vestirme.
— Gracias... — Me observó de reojo y notando que cerraba la puerta aprovecho para también cambiarse.
Estando ya todo listo nos acomodamos en la cama y apagamos las luces, estaba a punto de quedarme dormida cuando el teléfono de Lis empezó a vibrar, era un SMS, el cual dio lectura, respondió y volvió a dejarlo.
— Dile que nos deje dormir. Siguen mandándose mensaje a esta hora. — Me di media vuelta y mientras mis ojos se acostumbraban a la oscuridad traté de buscar a Lis con la mirada.
— Solo me dio las buenas noches... ya no volverá a sonar — Bostezó y enseguida me dio la espalda.
Yo, al notar eso la abracé por la cintura y le murmuré. — Si, vayamos a dormir. Me hiciste alejar mis peluches que dormiré abrazada de ti. Aunque si te molesta dímelo, solo que he estado acostumbrada a abrazarlo — Dije a medias, el sueño me estaba consumiendo que termine por dormirme de esa manera.
A la mañana siguiente mis padres se habían ido a trabajar, era sábado y no teníamos escuela. Terminamos despertando como a las diez de la mañana. Yo seguía cansada de la noche anterior y me quede entre dormida, cuando volví a despertar Lis ya se habia despertado por completo; aun así seguía en la cama y me observaba. Tal vez su mirada fue la que me despertó repentinamente.
— ¿Que? Porque no me despertaste y porque me observas tanto — Pregunté nerviosa; solo espero no sea porque tengo baba en la cara. En eso mi teléfono sonó. Era un mensaje de Robert que me daba los buenos días y me detallaba lo linda que era; si, era cursi, pero podía soportarlo. — Sigo preguntándome si es verdad que le gustan esas cosas de mi. No soy nada linda —
— No creí que fuera necesario... — Respondió y luego me hizo burla por el mensaje — Luego dices que soy yo a la que no la dejan... — Pausó — Si, eres linda, tanto físicamente como tu personalidad. Siempre he pensado que tus labios son algo provocativos, me gustan... es que son carnosos y llaman mucho la atención, para bien, tampoco te estoy diciendo que son gigantes — Soltó una risa.
— ¿Tu crees? también mis padres y algunas amigas me dicen lo mismo, pero no creo que sea eso. Yo me refería en mi personalidad — Desvíe la mirada — Estas diciendo que te gustan... aunque no es raro viniendo de ti —
— ¿Por qué no es raro?... Solo digo que me gustan, aunque, me dan ganas de besarte en este momento... — Se inclinó un poco hacia mi y yo solo la observé — De verdad, quiero hacerlo. Necesito quitarme la curiosidad de sentir como deben sentirse tus labios cuando besas —
Yo me quede inmóvil, mi mente seguía tratando de asimilar la situación en la que me encontraba. Jamás, en ningún momento llegue a pensar que este tipo de cosas pasarían con ella. Era extraño. Mi mente se quedo en blanco y de un segundo a otro sentí los labios ajenos sobre los míos, pensé que se trataría de un beso normal y corto, pero no, nuestros labios se juntaron un par de segundos que aunque no fue mucho me dejó nerviosa.
— ¡Oh no! He besado a una chica, jamás lo habia hecho... es extraño. Aunque, por otro lado lo siento, realmente no creí que lo iba a hacer, no se que paso — Se volvió a tirar sobre la cama normalmente.
— Yo jamás he besado a una chica... como es posible que terminamos haciendo esto — Me cubrí con la cobija y solté aire.
— ¿Enserio? Ni siquiera a Pao. Entonces, intenta hacerlo conmigo. Anda... — Me descubrió y me empujo sobre ella. Mis ojos se quedaron fijos en los de Lis por un pausado e intrigante minuto, quería hacerlo, pero no tenia las agallas suficientes, este momento era extraño, no hace unos minutos estábamos hablando de nuestros novios y ahora, estoy a punto de besarla.
— No, no puedo hacerlo... tu lo hiciste porque solo tenias curiosidad por mis labios, no es algo que vas a volver a hacer así como así — Jamás, jamás hubiera dicho ese comentario. Enseguida se dio media vuelta y volví a recibir otro beso, esta vez mas seco y rápido.
— Si, debe de ser curiosidad, pero en verdad lo siento, no creo que esto vaya a complicar todo, ¿verdad? seguimos igual, no te preocupes... — Se levanto de la cama y comenzó a buscar su ropa. Parecía tener mucha prisa por marcharse.
Quizás en ese momento entendió que las cosas estaban mal y que teníamos novios, los cuales "amábamos" lo suficiente. Aunque esto ultimo me hace dudar, ¿Quién lastimaría así a alguien al cual amas? lo mejor es guardar este incidente entre las dos. Lo peor de todo es que mis dudas volverían a resurgir de las cenizas.