¡Che, mirá este segundo capítulo, eh! La onda sigue en el restaurant de San Rafael, pero ahora la vida de Isabel está totalmente marcada por la presencia de Diego. Todos los días, el flaco se clava en la misma mesa cerca de la ventana, enchufado en la lectura de un libro y disfrutando de la brisa marina.
Un día, sintiendo que ya era hora de romper la formalidad, Isabel decide sumarse a él durante su descanso. Se sienta a la mesa con una sonrisa medio tímida. "Hoy está lindo para estar afuera, ¿no te parece?"
Diego, sorprendido pero contento, cierra su libro y asiente. "Totalmente. A veces, hay que escapar un poco de las rutinas y disfrutar del mundo que nos rodea."
La charla arranca al toque, y se va poniendo más íntima, revelando que estos dos comparten más que solo un amor por la vista del mar. Hablan de pasiones, sueños y hasta de miedos re profundos.
Pero ojo, Diego guarda un secreto, algo que no está listo para largar. Resulta que es un millonario que decidió escaparse de las expectativas de su vida lujosa, y el restaurant de Isabel es su lugar seguro, lejos de toda la presión social.
Con el tiempo, Isabel empieza a notar pistas que sugieren la verdadera identidad de Diego. Un reloj elegante asomando de la manga y alguna conversación telefónica que deja entrever un mundo lleno de responsabilidades y compromisos.
Un día, mientras pasean por la playa al atardecer, a Isabel le pinta preguntar. "Diego, siento que hay algo que me estás ocultando. ¿Hay algo más en tu vida que no me contaste?"
Diego, mirando al horizonte, medio duda antes de responder. "Isabel, tengo secretos que no compartí con vos. No soy el tipo que pensás que soy."
Isabel, sintiendo que algo cambió en el aire, lo mira fijo. "¿Qué querés decirme, Diego?"
Con un suspiro largo, Diego decide abrir su corazón. "Soy Diego Montoya, dueño de la mitad de esta isla, pero decidí vivir acá incógnito, lejos de las expectativas y la presión de mi vida anterior."
Isabel queda re shockeada, tratando de procesar la revelación. El tipo que llegó a ser importante para ella es alguien de un mundo totalmente diferente. Pero en lugar de alejarse, siente una conexión más fuerte, intrigada por el quilombo en el que está metido Diego.
La luna llena ilumina la playa mientras Diego e Isabel se sumergen en un silencio reflexivo. Ahora, el amor en ciernes tiene que enfrentar un desafío nuevo, y el destino de esta historia de verano está re atado a los secretos que ambos guardan. ¡Esto se está poniendo más picante, ¿no?!