Cerró las cortinas para dejar la habitación totalmente a oscuras; solo unas pequeñas luces alumbraban en la pared, dando la sensación de un ambiente íntimo. La música suave y ella en la cama, jugando con la sábana superior, creaban el panorama perfecto, aunque seguía estando nerviosa. Resopló varias veces para ahuyentar esos pensamientos negativos. Tomó su celular, envió un mensaje y luego lo apagó; no necesitaba ninguna interrupción en ese momento. "Dejaré la puerta de mi apartamento abierta. Cuando llegues, debes cerrarla con llave; estoy en mi habitación" fue el mensaje que envió. Después de unos minutos, el chico entró al apartamento. Tenía que admitir que la música suave y sensual del ambiente le adelantaba el momento apasionado que tendría esa noche. No supo qué pensar; su mente e

